Erasmus con TDAH: libertad total, cero estructura y un cerebro al límite
Te vas de Erasmus con TDAH y descubres que libertad total + cero estructura = el caos más bonito de tu vida. Y cómo sobrevivir.
Te vas de Erasmus esperando la mejor experiencia de tu vida. Y lo es. Pero también es el desastre más organizado que has vivido nunca.
Porque nadie te avisa de que Erasmus es, básicamente, coger un cerebro que ya funcionaba con tres cables pelados y meterlo en un país nuevo, un idioma nuevo, una cocina nueva, y un piso con cinco personas que tienen horarios que no entienden el concepto de "mañana tengo clase a las 9".
Lo digo por experiencia.
¿Por qué el Erasmus es tan difícil con TDAH?
Porque el Erasmus es libertad absoluta. Y la libertad absoluta es lo mejor y lo peor que le puede pasar a un cerebro con TDAH.
Piénsalo. En tu ciudad tienes rutina. Aunque sea una rutina a medio montar, tienes algo. El trayecto al campus siempre es el mismo. Comes a la misma hora porque tu madre o tu compañero de piso ya tiene la comida hecha. Las clases son las mismas, los profes son los mismos, el bar de abajo es el mismo. Tu cerebro tiene puntos de referencia.
En Erasmus desaparece todo eso.
De repente estás en una ciudad que no conoces, con gente que acabas de conocer, con un horario de clases que cambia cada semana, con un supermercado donde no entiendes la mitad de los productos y con una cuenta bancaria que hace cosas raras en otra moneda.
Es como jugar un videojuego en el que te quitan el mapa, el inventario y el tutorial. Y encima el juego está en otro idioma.
Tu cerebro, que ya tenía problemas para gestionar lo predecible, ahora tiene que gestionar lo completamente nuevo. Todo a la vez. Sin red de seguridad.
¿Y por qué al principio parece que vas genial?
Porque la novedad es dopamina pura.
Las primeras semanas de Erasmus son una fiesta para el cerebro TDAH. Todo es nuevo. Todo es estímulo. Cada calle es una aventura, cada persona es interesante, cada noche es distinta. Tu cerebro está encendido a tope porque tiene exactamente lo que necesita: novedad constante.
Y tú piensas "tío, esto es lo mío, aquí sí que funciono".
Hasta que deja de ser nuevo.
Porque llega la semana 4, o la 6, o la 8. Y de repente ya conoces las calles. Ya sabes dónde está el súper. Ya has ido a las mismas fiestas con la misma gente. Y ahora toca lo que siempre toca: ir a clase, estudiar, entregar trabajos, cocinar, limpiar, gestionar dinero.
Todo lo que tu cerebro ya hacía regular en casa, pero ahora sin ninguna de las estructuras que te sostenían.
Ahí es cuando la cosa se pone interesante.
¿Qué pasa cuando se acaba la novedad?
Pasa que tu cerebro se queda sin combustible. Y empiezas a hacer lo que siempre has hecho cuando no hay dopamina: procrastinar, evitar, improvisar.
Dejas de ir a clase porque "total, no pasan lista". No entregas trabajos porque "ya lo haré el finde". Comes fatal porque cocinar para uno es aburrido y la pizza del kebab de abajo cuesta 4 euros. Duermes a las 4 de la mañana porque alguien en el piso siempre tiene plan. Y tu habitación parece el escenario de una mudanza que nunca terminó.
Y mientras tanto, todo el mundo a tu alrededor parece que lo lleva bien. Tus compañeros de Erasmus van a clase, entregan cosas, salen de fiesta Y aprueban. Tú no entiendes cómo lo hacen. Y empiezas a pensar que el problema eres tú.
No eres tú. Es que tu cerebro necesita estructura para funcionar, y el Erasmus es la experiencia con menos estructura que existe.
¿Cómo sobrevives un Erasmus con TDAH?
No voy a darte una lista de 15 trucos de productividad. Voy a darte lo que a mí me habría servido si alguien me lo hubiera dicho a tiempo.
Crea dos o tres anclas diarias. No necesitas un horario de 7 a 23h planificado al minuto. Necesitas puntos fijos. Una hora para levantarte (aunque sea tarde). Una hora para comer algo de verdad. Y un sitio fijo donde estudiar que no sea tu cama. Tres anclas. Todo lo demás puede ser caos.
Busca un compañero de estudio. No necesitas que sea tu mejor amigo. Necesitas alguien que vaya a la biblioteca a la misma hora que tú. El cerebro TDAH funciona mejor con presión social suave. Si alguien te espera, vas. Si nadie te espera, te quedas en el sofá viendo vídeos de gatos polacos.
Cocina en lotes. Esto parece de madre, pero va en serio. Dedica una tarde a cocinar para tres o cuatro días. Si cada comida es una decisión nueva, no vas a comer bien. Y si no comes bien, tu cerebro funciona peor. Y si tu cerebro funciona peor, todo se va al carajo en cascada.
No intentes ser el que más sale. El Erasmus tiene una presión social brutal de "tienes que aprovechar cada noche". No. Tienes que aprovechar la experiencia, no destruir tu sueño seis días por semana. Sal cuando quieras. Pero si llevas tres noches sin dormir más de cuatro horas, tu cerebro TDAH no va a funcionar el jueves. Ni el viernes. Ni probablemente el lunes.
¿Y los trámites?
Los trámites del Erasmus son el jefe final para un cerebro TDAH.
Learning agreement. Cambios de asignaturas. Firmas del coordinador. Documentos que tienes que mandar a tu universidad de origen. Plazos que si te los saltas pierdes la beca.
Es el tipo de tarea administrativa, repetitiva y sin recompensa inmediata que nuestro cerebro odia con toda su alma. Es lo mismo que te pasa al enfrentarte por primera vez al mundo laboral: papeles, burocracia y deadlines invisibles.
Un truco: pon TODAS las fechas importantes en el calendario del móvil con alarma una semana antes y un día antes. Y cuando suene la alarma, hazlo en ese momento. No "luego". No "mañana". En ese momento. Porque si lo dejas para luego, tu cerebro lo va a enterrar debajo de seis capas de cosas más interesantes y no lo vas a encontrar hasta que sea tarde.
¿Merece la pena irse de Erasmus con TDAH?
Absolutamente.
El Erasmus con TDAH es más difícil. Eso es verdad. Pero también es más intenso, más real, más tuyo. Porque tu cerebro no hace las cosas a medias. Cuando vive algo, lo vive a tope. Y eso, en un Erasmus, significa que vas a conectar con gente de una forma que otros no conectan. Vas a descubrir cosas sobre ti que en tu ciudad nunca habrías descubierto. Y vas a aprender a funcionar sin las muletas habituales, lo cual es un máster intensivo en conocerte a ti mismo.
Solo necesitas saber que tu cerebro funciona diferente. Que la falta de estructura te va a pegar más fuerte que a los demás. Y que eso no significa que no puedas hacerlo. Significa que necesitas hacerlo a tu manera.
Que probablemente va a ser la manera más caótica, más bonita y más memorable de vivir un Erasmus que existe.
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