Pierdo el hilo de la película y llevo 20 minutos sin enterarme
Vas por la mitad de la película y no sabes quién es el protagonista. Tu cerebro lleva 20 minutos en otro sitio. TDAH y perder el hilo, explicado.
Vamos 45 minutos de película. Mi pareja está enganchada. Yo no tengo ni idea de quién es el rubio y por qué ese señor le persigue.
Llevo 20 minutos pensando en si respondí un email.
No me he levantado. No he tocado el móvil. Estoy mirando la pantalla. Mis ojos están ahí. Mi cerebro, no. Mi cerebro lleva un rato en un universo paralelo donde lo importante no es la trama del thriller, sino un correo que probablemente ya respondí pero que ahora no estoy seguro de haber respondido y eso me come por dentro.
Y cuando vuelvo, cuando de repente mi cerebro decide que ya está bien de darle vueltas al email y me devuelve a la película, estoy completamente perdido. Como entrar en una conversación a medias entre desconocidos. Todo el mundo parece saber qué está pasando menos yo.
"¿Quién es ese?"
"El hermano."
"¿De quién?"
"Del protagonista."
"¿Y el protagonista cuál es?"
Silencio. Mirada de mi pareja. Una mirada que dice "llevamos 45 minutos viendo esto juntos y no te has enterado de nada".
Y tiene razón.
¿Por qué no puedo seguir una película entera?
Lo primero que piensas es que no te interesa. Que si te gustara de verdad, la seguirías. Que es culpa de la película, del director, del guion. Que es aburrida.
Pero no es eso. Porque te pasa también con películas que te gustan. Te pasa con series que has elegido tú. Te pasa con la temporada que llevas esperando seis meses. Te pasa con todo lo que dura más de 20 minutos y no te permite participar activamente.
Y ahí está la clave. Tu cerebro no se desconecta por aburrimiento. Se desconecta porque la atención pasiva es el infierno para un cerebro con TDAH.
Leer es activo. Tú decides cuándo avanzar, puedes releer, puedes parar. Aunque también te pasa con la lectura, al menos tienes cierto control. Una película no te da control. Te pide que te sientes, mires y sigas el ritmo que otro ha decidido. Sin hacer nada. Sin tocar nada. Solo mirar.
Para un cerebro que necesita estímulo constante, eso es como pedirle a un motor que funcione sin gasolina. Puede intentarlo. Pero en algún momento se para.
El piloto automático traicionero
Lo peor no es desconectarte. Lo peor es que no te das cuenta de que te has desconectado.
No es como quedarte dormido. No hay un momento en el que piensas "me voy". Simplemente tu cerebro empieza a pensar en otra cosa y tú sigues mirando la pantalla sin registrar nada. Como un piloto automático que mantiene el cuerpo ahí pero lleva la cabeza a otro sitio.
Y esto pasa sin aviso.
Estás siguiendo la trama perfectamente. Un personaje dice algo interesante. Tu cerebro conecta eso con algo que te pasó hoy. Piensas en lo que te pasó hoy. Piensas en lo que tienes que hacer mañana. Piensas en el email. Y de repente han pasado 15 minutos y no tienes ni idea de qué ha pasado en la pantalla.
Es lo que pasa con la concentración fragmentada. Tu atención no desaparece. Se va a otro sitio. Y la película sigue corriendo sin ti, sin opción de pausar el cerebro como pausas el mando.
El truco de los subtítulos
Voy a confesar algo que tardé años en descubrir: pongo subtítulos. Siempre. Aunque la película esté en español.
No porque no oiga. Porque leer me obliga a estar presente.
Si tengo que leer lo que dicen, mi cerebro tiene una tarea activa. Ya no es solo mirar. Es mirar y leer. Y eso, por absurdo que suene, duplica las probabilidades de que me entere de lo que está pasando.
No es una solución perfecta. Todavía me pierdo. Pero en lugar de perderme 20 minutos, me pierdo 5. Y cuando vuelvo, puedo leer las últimas líneas y reconstruir un poco lo que ha pasado.
¿Es un parche? Sí. Pero funciona.
No es que no te guste. Es que tu cerebro no está hecho para esto.
Esto es lo que nadie entiende.
Tu pareja piensa que no te interesa la película que ella ha elegido. Tu amigo piensa que eres maleducado porque siempre estás mirando el móvil en el cine. Tu familia piensa que exageras cuando dices que no te has enterado de nada.
Y tú piensas que eres tonto.
Que la gente normal puede ver una película de dos horas sin perderse y tú no puedes. Que algo falla en ti. Que eres vago, despistado, o que simplemente no te esfuerzas lo suficiente.
No. Lo que falla no es tu esfuerzo. Es que tu sistema de atención no funciona bajo demanda. No puedes decidir prestar atención. Tu cerebro decide por ti. Y si la película no genera suficiente dopamina para mantenerle enganchado, se va. Sin avisar. Sin pedir permiso.
Es el mismo mecanismo que hace que puedas pasarte 6 horas haciendo algo que te apasiona sin levantar la cabeza, pero no puedas seguir 90 minutos de una película interesante. No es cuestión de interés. Es cuestión de cómo tu cerebro regula la atención. El foco roto no distingue entre lo que quieres ver y lo que no. Simplemente se rompe cuando le da la gana.
Pequeñas cosas que ayudan (sin arreglar nada del todo)
Subtítulos. Ya lo he dicho, pero lo repito porque es lo que más me funciona.
Películas más cortas. Suena obvio, pero si una de dos horas y media es una tortura, quizá empieza por las de hora y media. No es rendirse. Es ser realista con cómo funciona tu cerebro.
Series en vez de películas. Episodios de 40 minutos son más manejables. Tu cerebro tiene un descanso entre episodios, puede procesar, y cuando empieza el siguiente está un poco más fresco. No es lo mismo, pero es más compatible.
Ver solo. A veces el problema no es la película. Es la presión de estar viéndola con alguien. La presión de que si te pierdes, esa persona se va a frustrar. De que si preguntas "¿quién es ese?", vas a molestar. Cuando ves solo, puedes pausar, rebobinar, mirar el móvil un minuto y volver. Sin culpa.
No intentar forzarlo. Si llevas 30 minutos y no te estás enterando de nada, está bien dejarlo. No tienes que demostrar que puedes seguir una película entera. No es un examen. No pasa nada por verla en dos sesiones.
No es la película. Eres tú. Pero no como crees.
No eres tú porque seas vago o porque no te esfuerces. Eres tú porque tu cerebro funciona diferente. Y en un mundo donde ver una película es "lo más fácil del mundo", tener que luchar para seguir la trama parece absurdo.
Pero no lo es.
Es exactamente lo que pasa cuando tu sistema de atención no te obedece. Cuando tu concentración va y viene sin que tú decidas. Cuando llevas 20 minutos pensando en un email que probablemente ya respondiste mientras todo el mundo sigue enganchado a la pantalla.
No estás roto. No eres maleducado. No necesitas esforzarte más.
Solo necesitas entender que tu cerebro no vino con las instrucciones estándar. Y que ver una película, algo que parece tan simple, puede ser genuinamente difícil cuando tu atención tiene vida propia.
Si llevas años pensando que lo de perderte en las películas es "cosa tuya" y que todo el mundo puede seguir una trama sin problema, puede que haya algo más detrás. Hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas. 10 minutos para entender cómo funciona tu atención de verdad.
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