Estudiar en mayo con TDAH: el sol llama y tu cerebro contesta
Mayo, buen tiempo y exámenes. Tu cerebro con TDAH elige terrazas antes que apuntes. Por qué pasa y qué puedes hacer para no hundirte.
Mayo. Buen tiempo. Terrazas. Tu cerebro te dice que la vida está ahí fuera. Y los exámenes están aquí dentro. La peor combinación posible para alguien con TDAH que ya de por sí lucha por sentarse a estudiar.
Porque no es solo que te cueste concentrarte. Es que mayo te lo pone imposible.
El sol entra por la ventana. Los pájaros cantan. Tu compañero de piso se va a tomar cañas. Y tú estás ahí, con los apuntes de Derecho Mercantil abiertos por la página 47, la misma página que llevas mirando desde hace cuarenta minutos sin retener una sola línea.
Tu cerebro no es que no quiera estudiar. Es que está recibiendo en tiempo real una oferta mejor. Y un cerebro con TDAH ante dos estímulos, uno aburrido y uno brillante, no elige. Se va directo al brillo.
¿Por qué estudiar en mayo es especialmente difícil con TDAH?
Porque se juntan tres cosas que por separado ya son complicadas, y juntas son una tormenta perfecta.
Primero: más horas de luz, más estímulos. Tu cerebro con TDAH funciona con dopamina, no con fuerza de voluntad. Y la luz, el calor, la gente en la calle, el ruido de las terrazas, todo eso genera estímulos que compiten directamente con tus apuntes. En enero, con frío y oscuridad a las seis de la tarde, estudiar era la opción menos mala. En mayo, es la peor de todas las opciones disponibles.
Segundo: acumulación. Si tienes TDAH y estás en época de exámenes, probablemente llevas todo el curso funcionando a medio gas. Trabajos entregados a última hora. Temario que ibas a llevar al día pero nunca llevaste. Ahora tienes dos meses de materia por estudiar en tres semanas. Y tu cerebro, que ya le costaba procesar una semana de apuntes, tiene delante una montaña.
Tercero: la presión social inversa. En diciembre, todo el mundo estudia. Las bibliotecas están llenas. Hay un consenso social de "toca sufrir". En mayo, la mitad de tu grupo ya ha terminado, está de viaje, subiendo fotos a Instagram desde una playa. Y tú sigues con la página 47.
Eso para cualquier persona es duro. Para alguien con TDAH, que ya de por sí tiene un problema enorme con la motivación cuando no hay recompensa inmediata, es como pedirle que corra una maratón con chanclas.
¿Y si el problema no es que seas vago?
Mira, esto me lo tengo que decir a mí mismo cada vez que llega esta época. Porque la narrativa es siempre la misma: "no he estudiado lo suficiente, tendría que haberme puesto antes, soy un desastre".
Pero eso no es verdad. O no toda la verdad.
Tu cerebro con TDAH no gestiona bien las recompensas a largo plazo. Un examen dentro de tres semanas, para tu sistema de dopamina, no existe. No genera urgencia. No genera motivación. Es como si alguien te dijera "si te portas bien hoy, dentro de seis meses te doy un caramelo". Tu cerebro dice "paso" y se pone a mirar vídeos de gatos.
Los exámenes con TDAH son eso: tu cerebro saboteándote
Y encima, cuando llega el día del examen, la cosa no mejora. Porque ese día tu cerebro decide sabotearte de formas creativas que no tienen nada que ver con cuánto hayas estudiado. Puedes llevar el temario controlado y aun así bloquearte por la ansiedad, por la presión del tiempo, por una mosca que pasa volando.
¿Qué puedes hacer que realmente funcione?
No te voy a dar la charla de "ponte horarios y sé disciplinado". Si eso funcionara, ya lo habrías hecho.
Lo que sí funciona con un cerebro TDAH en mayo:
Cambia el entorno, no tu fuerza de voluntad. Si tu casa es una trampa de estímulos (ventana abierta, ruido, calor, sofá llamándote), sal de ahí. La biblioteca puede ser un campo de batalla, pero al menos es un campo de batalla donde todo el mundo está peleando la misma guerra. El efecto "cuerpo presente" funciona: si todos estudian, tu cerebro entiende que toca estudiar.
Bloques cortos, no maratones. Tu cerebro no va a aguantar cuatro horas seguidas. No insistas. 25 minutos de estudio, 10 de descanso real (no Instagram, que eso es una trampa de dopamina de la que no sales). Cuatro bloques de 25 minutos rinden más que una tarde entera mirando el libro sin leer.
Recompensas inmediatas. ¿Recuerdas lo de la dopamina? Úsalo a tu favor. "Si hago tres bloques de estudio, me bajo a tomar un café al sol." "Si termino este tema, me veo un capítulo de lo que sea." No es hacerte trampas. Es hablarle a tu cerebro en su idioma.
Estudia por la mañana. En mayo, las tardes son irresistibles. Sol, calor, planes. No luches contra eso. Estudia cuando tu cerebro tiene más recursos (por la mañana para la mayoría) y deja las tardes para vivir. Es mejor estudiar tres horas por la mañana de verdad que simular que estudias seis horas por la tarde mientras miras el móvil cada dos minutos.
Acepta que va a ser imperfecto. No vas a estudiar como la persona que no tiene TDAH. No vas a llevar todo al día. No vas a sentarte y fluir durante horas. Y está bien. Lo que puedas hacer, hecho, es infinitamente mejor que lo que planeas hacer y nunca haces.
Mayo no es tu enemigo
Es un mes complicado para estudiar. Para todo el mundo, pero especialmente para ti. Y saberlo no lo hace más fácil, pero sí te quita una capa de culpa que no necesitas.
No eres vago. No te falta disciplina. Tienes un cerebro que funciona diferente, y mayo le pone las cosas especialmente difíciles. Lo único que puedes hacer es dejar de pelearte contigo mismo y empezar a trabajar con las reglas que tu cerebro realmente sigue.
Aunque sea con la ventana cerrada y un café frío.
---
Si quieres entender mejor cómo funciona tu cerebro y por qué mayo se te hace tan cuesta arriba, hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales. No diagnostica, pero te da más información sobre tu cabeza que cualquier consejo de "ponte horarios". 10 minutos, gratis, sin email obligatorio.
Sigue leyendo
Videojuegos y TDAH: 6 horas sin comer ni pestañear
El videojuego es la tormenta perfecta de dopamina para el TDAH. Recompensa inmediata, progresión visible, novedad. 6 horas sin comer. No es vicio: es tu cerebro.
Mudarte de ciudad con TDAH: empezar de cero otra vez
Nueva ciudad, nuevos trámites, cero rutinas. Para un cerebro con TDAH, mudarse no es cambiar de sitio. Es resetear todo el sistema.
Selectividad con TDAH: adaptaciones, derechos y cómo no perder la cabeza
La Selectividad con TDAH tiene adaptaciones en España. El problema es que casi nadie te dice cuáles son ni cómo pedirlas a tiempo.
Erasmus con TDAH: libertad total, cero estructura y un cerebro al límite
Te vas de Erasmus con TDAH y descubres que libertad total + cero estructura = el caos más bonito de tu vida. Y cómo sobrevivir.