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¿Es TDAH o fatiga crónica? El cansancio que no se explica con análisis normales

Los análisis salen bien pero estás agotado a las 11. Puede ser TDAH, fatiga crónica o los dos. Así se distinguen.

tdah

El médico dice que los análisis están bien. Pero tú estás agotado a las 11 de la mañana. ¿Es TDAH o es fatiga crónica? ¿Y si son los dos?

Yo estuve meses así. Me levantaba, desayunaba, me sentaba a trabajar y a las dos horas ya sentía como si hubiera corrido una maratón. Sin haber corrido nada. Sin haber hecho nada que justificara ese cansancio. Iba al médico, me sacaban sangre, todo bien. Hierro bien. Tiroides bien. Vitaminas bien. "Duerme más", me decían. Y yo pensaba: si ya duermo. Bueno, duermo lo que puedo, que es otra historia.

El problema es que "estoy cansado" es un síntoma tan genérico que cabe en cualquier diagnóstico. Es como ir al mecánico y decir "hace un ruido raro". Sí, genial, pero eso puede ser el motor, la correa, el escape o que llevas una lata de refresco rodando por el maletero desde 2019.

Y cuando tienes TDAH sin diagnosticar, el cansancio se convierte en un misterio médico que nadie resuelve.

¿Cómo distinguir el TDAH de la fatiga crónica?

La fatiga crónica (síndrome de fatiga crónica, o SFC) es agotamiento físico y mental que dura meses y no mejora con descanso. El cuerpo no se recupera. Duermes ocho horas y te levantas igual. Haces ejercicio suave y al día siguiente estás peor. Se llama malestar post-esfuerzo, y es la firma del SFC.

El TDAH también cansa. Pero por razones completamente distintas.

Tu cerebro con TDAH gasta energía como un navegador con 47 pestañas abiertas. Estás procesando estímulos que otros cerebros filtran automáticamente. El ruido de la calle, la conversación de al lado, esa mancha en la pared que no habías visto, el email que te acordaste que no contestaste. Todo entra. Todo se procesa. Todo consume recursos.

Y por eso te cansas sin hacer nada visible

La diferencia clave:

  • En la fatiga crónica, el descanso no ayuda. Da igual cuánto duermas, tu cuerpo no se recupera. El esfuerzo físico empeora todo.
  • En el TDAH, el cansancio tiene picos y valles. Estás muerto a las 11 pero a las 10 de la noche, cuando aparece algo que te interesa de verdad, tu cerebro resucita como si le hubieran enchufado a la corriente. Si tienes fatiga crónica, ese milagro nocturno no existe.

Eso es lo que me hizo sospechar a mí. Que a las 3 de la tarde no podía ni leer un email, pero a las 11 de la noche estaba investigando cómo funcionan los motores de los F1 durante dos horas sin pestañear.

Eso no es fatiga. Eso es un cerebro que funciona con dopamina, no con disciplina.

¿Por qué los análisis no lo detectan?

Porque el TDAH no sale en una analítica de sangre. Ojalá. Sería todo mucho más fácil.

Los análisis detectan anemias, problemas de tiroides, déficit de vitaminas, infecciones. Y está bien hacerlos, porque a veces lo que parece TDAH es la tiroides jugándotela. Pero si todo sale normal y tú sigues agotado, el médico de cabecera se queda sin respuestas.

Y ahí es donde mucha gente se atasca. Porque "todo está bien según los análisis" se traduce en "no tienes nada, descansa más". Y tú descansas más y sigues igual. Y empiezas a pensar que eres vago. O débil. O que exageras.

No exageras. Es que están buscando en el sitio equivocado.

¿Puede ser las dos cosas a la vez?

Sí. Y no es raro.

El TDAH sin tratar genera un desgaste acumulativo brutal. Años de tu cerebro funcionando al 200% para hacer lo que otros hacen al 60%. Años compensando, forzando, tirando de fuerza de voluntad pura para sobrevivir al día a día. Eso a la larga se parece mucho al burnout. Y el burnout prolongado puede derivar en fatiga crónica real.

Es como conducir un coche siempre en primera marcha. Funciona. Avanzas. Pero el motor está sufriendo. Y un día, revienta.

Hay personas que tienen TDAH de base y desarrollan fatiga crónica encima. Tratar solo la fatiga no funciona porque el cerebro sigue gastando energía a lo loco por debajo. Y tratar solo el TDAH no funciona porque el cuerpo ya está quemado y necesita recuperarse.

Si te identificas con las dos cosas, no es que estés loco ni que seas un hipocondríaco. Es que tu cuerpo lleva años pidiendo algo que nadie le ha dado.

La pista que muchos pasan por alto

Piensa en cuándo empezó el cansancio.

Si has estado cansado desde que tienes memoria, si de pequeño ya necesitabas más descanso que los demás, si siempre has tenido esa sensación de que todo te cuesta más energía de la que debería, es probable que el TDAH esté en la base.

Si el cansancio apareció después de una época concreta (un virus, un periodo de estrés bestial, un cambio vital gordo) y antes de eso funcionabas razonablemente bien, es más probable que sea fatiga crónica o un agotamiento adquirido.

Los dos son reales. Los dos merecen atención. Pero el orden importa, porque el tratamiento cambia.

Esto no lo resuelve un artículo

Ni este ni ninguno. Lo que sí puede hacer es darte un nombre para lo que sientes. Un "ah, eso es lo que me pasa" que te empuje a hablar con alguien que sepa de esto.

Un profesional que no te diga "duerme más" cuando ya duermes. Que no te mande a casa con "estás estresado" cuando llevas meses arrastrándote. Que entienda que el cansancio puede venir de un cerebro que filtra mal, no de un cuerpo que funciona mal.

Tu cerebro no está roto. Pero gasta más que el de al lado. Y cuanto antes lo entiendas, antes dejas de culparte por necesitar tres cafés para funcionar como un humano.

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