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El hobby que te costó 300€ y duró 2 semanas con TDAH

Tu casa es un museo de hobbies abandonados. Guitarra, acuarelas, kit de cerveza. Con TDAH, cada hobby nuevo cuesta dinero y dura días.

tdah

Guitarra, cámara de fotos, acuarelas, kit de cerveza artesanal. Tu casa es un museo de hobbies abandonados con precio de entrada.

Y no es un museo barato.

Cada hobby tiene su factura. La guitarra española que ibas a tocar "todos los días" lleva polvo desde febrero. Las acuarelas que compraste con el set profesional de 48 colores están en un cajón junto a un bloc de dibujo con tres páginas usadas. La cámara réflex que iba a cambiar tu vida creativa se quedó en modo automático para siempre. Y el kit de cerveza artesanal, ese que te iba a convertir en el maestro cervecero del grupo, ni siquiera lo llegaste a abrir.

300 euros aquí. 150 allá. 80 en Amazon a las 2 de la mañana porque viste un vídeo de un tío haciendo jabón artesanal y pensaste "esto es lo mío".

Spoiler: no era lo tuyo. Como no lo fue lo anterior. Ni lo anterior a eso.

¿Por qué inviertes dinero en algo que tu cerebro va a abandonar?

Porque en el momento de comprarlo, tu cerebro no cree que vaya a abandonarlo. En el momento de comprarlo, tu cerebro está absolutamente convencido de que esta vez es diferente. De que este hobby sí que va a ser el definitivo. De que has encontrado tu cosa.

Y aquí está la trampa. No es que estés mintiendo. No es que seas un mentiroso compulsivo de hobbies. Es que tu cerebro con TDAH tiene una relación con la novedad que es casi química. Cuando descubres algo nuevo, tu cerebro suelta dopamina como si hubiera ganado la lotería. Todo brilla. Todo tiene sentido. Ves vídeos, lees artículos, te metes en foros. Te imaginas dentro de seis meses siendo increíblemente bueno en eso. Y esa imagen mental es tan vívida, tan real, que comprar el material es solo el primer paso lógico.

El problema es que la dopamina tiene fecha de caducidad. Y para un cerebro con TDAH, esa fecha llega antes que para los demás. Mucho antes. A veces dos semanas. A veces tres días. A veces ni siquiera llegas a desempaquetar lo que compraste.

Es la búsqueda de novedad pura y dura. Lo nuevo te activa. Lo conocido te apaga. Y un hobby deja de ser nuevo en cuanto pasa la fase de descubrimiento y empieza la fase de práctica. De repetición. De aburrimiento productivo. Justo lo que tu cerebro con TDAH no soporta.

El ciclo que conoces de memoria

Es siempre igual. Y lo peor es que lo ves venir pero no puedes pararlo.

Fase 1: El descubrimiento. Ves algo, te fascina, empiezas a investigar. Puedes tirarte 6 horas seguidas leyendo sobre técnicas de encuadernación japonesa sin levantarte del sofá. Hiperfoco de manual.

Fase 2: La inversión. Compras. No lo básico, no. Lo bueno. Porque si vas a hacerlo, lo vas a hacer bien. Nada de la guitarra de 60 euros del Lidl. Tú te compras la Yamaha de 250 porque "si compro lo barato no me va a motivar". Spoiler: lo caro tampoco.

Fase 3: La luna de miel. Los primeros días son mágicos. Tocas la guitarra cada tarde. Pintas tres acuarelas. Montas el kit de cerveza. Subes una foto a Instagram. Sientes que has encontrado tu vocación oculta.

Fase 4: La meseta. Ya no es tan divertido. Los acordes no salen. La acuarela se emborracha. La cerveza huele raro. Necesitas practicar las mismas cosas una y otra vez para mejorar. Y tu cerebro dice "esto ya me lo sé" aunque claramente no te lo sabes.

Fase 5: El abandono. Sin hacer ruido. Sin una decisión consciente. Simplemente dejas de hacerlo un día. Luego otro. Y al tercer día ni te acuerdas de que existía. Hasta que tres meses después abres un cajón y te encuentras las acuarelas mirándote con cara de reproche.

Y entonces empieza la culpa. Que es la parte que más duele. Porque tú no querías abandonarlo. Tú querías ser esa persona que toca la guitarra, que pinta, que hace cerveza. Pero tu cerebro decidió que ya no era interesante y no te pidió permiso.

El agujero en la cuenta del banco que nadie ve

Esto no es solo un problema emocional. Es un problema económico real.

Haz cuentas. Piensa en todos los hobbies que has empezado y abandonado en los últimos cinco años. Suma lo que gastaste en cada uno. Material, cursos online, libros, herramientas, suscripciones. No hace falta ser muy preciso. Un cálculo por encima.

¿Ya? ¿Cuánto te sale?

A la mayoría de la gente con TDAH que le hago esta pregunta se le desencaja la mandíbula. Porque son cientos de euros. A veces miles. Dinero que en su momento parecía una inversión y que ahora es un cementerio de buenas intenciones acumulando polvo en estanterías.

Y no es que seas un desastre con el dinero. Bueno, puede que un poco. Pero el problema de fondo no es la gestión económica. El problema de fondo es que tu cerebro te convence de que cada compra es racional, necesaria, y esta vez sí que la vas a usar. Y en el momento de pasar la tarjeta, te lo crees. Porque tu cerebro es muy convincente cuando quiere dopamina.

¿Tiene solución o estoy condenado a ser coleccionista de fracasos?

Tiene matices. No solución mágica, pero sí cosas que funcionan.

La regla de las 72 horas. Cuando descubras un hobby nuevo y tu cerebro te pida comprar cosas, espera 72 horas. Si dentro de tres días sigues queriendo hacerlo con la misma intensidad, adelante. Pero si a las 72 horas ya se te ha pasado la emoción, acabas de ahorrarte 200 euros. La mayoría de las veces se pasa. Y lo sabes.

Empieza con lo prestado. Antes de comprar la guitarra Yamaha, pide una prestada. Antes de comprar el set profesional de acuarelas, usa las de tu sobrina. Antes de montar un taller de cerámica en casa, apúntate a una clase suelta. El objetivo es darle a tu cerebro la oportunidad de pasar la fase de novedad antes de que tu tarjeta de crédito entre en juego.

Acepta el patrón. Esto es lo más difícil y lo más importante. Tener TDAH significa que vas a empezar más cosas de las que terminas. Eso no te hace peor persona. Te hace alguien con un cerebro que busca novedad constantemente. Y si en vez de pelearte con eso lo aceptas, puedes dejar de sentirte culpable cada vez que un hobby se queda en el cajón.

Algunos de esos hobbies volverán. Otros no. Y está bien.

Tu casa no es un museo de fracasos

Esa guitarra con polvo no es un fracaso. Es la prueba de que tu cerebro tiene una curiosidad que no se apaga. Que siempre está buscando, explorando, probando cosas nuevas. Que no se conforma con lo de siempre.

Eso, bien gestionado, es una ventaja. Mal gestionado, es un agujero en la cuenta del banco y una montaña de culpa.

La diferencia está en conocer el patrón. En saber que la emoción del primer día no es una predicción fiable de lo que pasará en la semana tres. En poner un filtro entre el impulso y la tarjeta de crédito. Y en perdonarte las veces que ese filtro falle, que fallará, porque tu cerebro es muy bueno saltándose filtros.

La guitarra puede esperar. Tu cuenta del banco te lo agradecerá.

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Si tu casa tiene más hobbies abandonados que hobbies activos y siempre pensaste que era falta de constancia, quizá el problema tiene nombre. Hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas. 10 minutos para entender por qué tu cerebro compra cosas que nunca va a usar.

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