TDAH y emociones: por qué a veces parece que no sientes

Con TDAH una tontería te hunde y una pérdida grande te deja frío. No estás roto: tu cerebro procesa las emociones de otra forma.

Te dejo el vídeo arriba, pero aquí lo tienes escrito para leerlo con calma.

Me lo preguntó una mujer a través de mi web y me pareció tan buena la pregunta que hice un vídeo entero sobre ello. Me contaba que llora cuando se le rompe una bolsa de basura, pero que se le murió su abuela y no sintió nada. Y que por eso pensaba que algo funcionaba mal en ella.

Antes de nada: yo no soy psicólogo ni psiquiatra. Te cuento lo que sé desde mi experiencia y desde lo que nos suele pasar a las personas con TDAH, pero si has vivido algo duro, lo mejor que puedes hacer es acudir a un profesional. Esto es una opinión, no un diagnóstico.

¿Por qué una tontería te hunde y una tragedia te deja frío?

Las personas con TDAH tenemos la intensidad muy marcada. Sentimos mucho y nos vamos de un extremo al otro muy rápido. Cuando algo es bueno, todo es buenísimo. Cuando algo es malo, el mundo se acaba.

Alguien te suelta un comentario con algo de connotación negativa, algo que a lo mejor no es una bestialidad, y de repente te hunde. Te vas directo a "soy mala persona", "soy un desastre", "sabía yo que esto iba a salir mal". Ese bucle de pensamientos intrusivos por una tontería.

Y al revés también: conoces a alguien y de repente tienes una hiperfijación bestial, todo gira en torno a esa persona, va a ser el amor de tu vida por los siglos de los siglos. Lo exagero para que veas cómo funciona la cabeza.

El escudo emocional: por qué te vuelves hiperracional en lo grave

Aquí está la clave. Somos intensos, sí, pero también aprendemos a bloquear ese tipo de emociones en muchas situaciones.

¿Por qué? Porque las cosas tristes o graves nos hunden en la miseria. Entonces, sin darnos cuenta, generamos una especie de escudo: nos volvemos hiperracionales y dejamos de ser tan emocionales justo en lo importante.

El resultado es raro visto desde fuera. Para las tonterías, ese filtro no está activado, y las emociones son una montaña rusa. Para lo grave, estamos más bloqueados, más neutros. Y parece que somos robots que no sienten. No lo somos. Es que el filtro salta al revés de como esperarías. Es la misma desregulación emocional del TDAH, solo que aquí actúa como freno en vez de como amplificador.

Lo que te mata no es la pérdida, es no entenderla

A mí me pasó y también me lo pregunté. Cuando lo trabajé con mi psicóloga, me explicó una cosa que me encajó del todo: para nosotros, lo que no tiene sentido nos genera ansiedad, un bucle existencial tremendo.

Cuando pasa algo malo, lo que nos rompe muchas veces no es el hecho en sí. Es no entender qué está pasando. La incertidumbre. El no saber qué va a pasar. Esa pérdida de control es lo que dispara el pico emocional.

Por eso una tontería puede pegarte fuerte: no es porque sea grave, es porque no sabes qué hay detrás. Y por eso la muerte de una abuela mayor, que ha vivido su vida y llega su momento, no te pega ese pico. No hay incertidumbre. Duele, pero lo entiendes. Tiene sentido, por mucho que no te guste. En cambio, algo repentino que no comprendes, un accidente, un "ayer estaba y hoy no y no sé por qué", ahí sí entramos en bucle, y de forma muy tóxica. Es el mismo mecanismo del cerebro sin regulador de volumen emocional: cuando falta el contexto, el volumen se dispara solo.

¿Por qué el duelo con TDAH llega a destiempo?

Porque vivimos mucho en el presente. Suena raro, porque también vivimos metidos en nuestra cabeza, pero para nosotros lo que existe es lo que existe en este momento. Lo que no está delante, no está.

Por eso nos olvidamos de personas, de fechas importantes, de tantas cosas: como no nos causan un estímulo ahora mismo, dejan de existir. Y por eso el duelo funciona distinto. Sin estímulos que te estén recordando todo el rato lo que ha pasado, en ese momento no estás tan presente con esa emoción.

Hasta que un día te llega un estímulo fuerte. Algo que te recuerda de golpe a esa persona. Y ahí caes. Te viene todo de una vez, te cuesta hasta respirar, lo sueltas, y a los cinco minutos sigues con tu vida. Momentos muy jodidos pero muy cortos, en lugar de una tristeza que se alarga.

Ciencia o espiritualidad: dos formas de darle sentido a lo que no controlas

Hay otra cosa curiosa. Muchos con TDAH acabamos en uno de dos extremos: o muy escépticos o muy espirituales.

Los escépticos buscamos la certeza en la ciencia, porque le da explicación a casi todo lo que pasa. Y los que se aferran a la espiritualidad o la religión muchas veces no lo hacen solo por lo que les hace sentir, sino porque les permite darle sentido a cosas que no tienen explicación y sobre las que no tenemos control.

Si crees que hay un plan superior que tú no eres quién para discutir, tu cabeza descansa. Deja de tener que darle sentido a algo que no controla. No hablo aquí a favor ni en contra de nada: cada uno cree lo que quiere. Solo digo que tiene lógica que nos agarremos a cualquiera de los dos extremos, porque los dos nos dan ese raciocinio que necesitamos.

Entonces, ¿estoy roto?

No. No estás roto, no eres una persona neutra ni un robot que no siente. Simplemente tu cerebro procesa todas estas situaciones de una forma muy distinta a como las procesa una persona neurotípica.

Te lo repito una última vez, y más si has pasado por algo duro: yo no soy quién para darte un diagnóstico. Acude a un profesional que pueda ayudarte de verdad. Lo que hay aquí es mi experiencia y lo que generalmente nos pasa, nada más.

Y si además quieres empezar a apoyarte en la IA para organizarte el día a día con un cerebro que funciona así, tengo una guía de IA para el día a día por donde empezar.

Si te has visto en todo esto y crees que puedes tener TDAH, haz el test gratuito. No es un diagnóstico clínico, pero está basado en instrumentos que recomienda la OMS y te dice si tienes una probabilidad alta. Y recuerda: no estás roto, funcionas diferente.

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