No puedo regular mis emociones cuando estoy bajo presión

Presión en el trabajo, discusión con tu pareja, un imprevisto. Tus emociones se desbordan y no puedes frenarlas.

Presión en el trabajo. Una discusión con tu pareja. Un imprevisto que no esperabas. Y tus emociones se desbordan. Sin control. Sin freno. Sin esa pausa que la gente normal parece tener entre lo que sienten y lo que hacen.

No es que sientas un poco de estrés. Es que el estrés te inunda. Te llena. Te desborda. Y lo que sale, sale sin filtro. Llanto, ira, bloqueo total, ganas de salir corriendo. O todo a la vez.

Y la gente te mira como si estuvieras exagerando. Como si pudieras elegir sentirte de otra manera. Como si "cálmate" fuera una instrucción que tu cuerpo pudiera ejecutar.

¿Por qué bajo presión pierdo el control emocional?

Pues porque la presión satura un sistema que ya estaba al límite.

Imagínate que tu regulación emocional es una presa. En condiciones normales, el agua está alta pero contenida. Funciona. No es cómodo, pero funciona. El problema es que tu presa es más pequeña que la de los demás. Tiene menos margen. Menos capacidad de absorber exceso.

Y cuando llega la presión, eso es agua extra que entra de golpe. Y en la presa de los demás cabe. Sube un poco, pero cabe. En la tuya no. Se desborda. Y cuando se desborda, arrasa con todo lo que hay debajo.

Eso no es debilidad. Es ingeniería. Tu presa está construida con un diseño que no contempla tormentas grandes. Y la presión es una tormenta grande.

Lo que pasa es que en los días normales, cuando no hay presión, tú puedes parecer una persona que gestiona bien sus emociones. Porque tu presa sí aguanta el caudal diario. El problema es que ante cualquier pico, se rompe. Y la gente no entiende cómo puedes pasar de "perfectamente bien" a "completamente desbordado" en cuestión de segundos.

El bloqueo que nadie ve

Y no siempre es explosión hacia fuera. A veces es implosión hacia dentro.

A veces, bajo presión, en vez de explotar, te bloqueas. No puedes pensar. No puedes hablar. No puedes tomar decisiones. Es como si tu cerebro se desconectara para protegerse. Un apagón de emergencia.

Y eso es aún peor, porque la gente no lo ve. Ven que estás callado y piensan que estás bien. O que no te importa. O que eres frío. No saben que por dentro hay un incendio que ha cortocircuitado todo el sistema.

Yo he estado en reuniones de trabajo donde me han dado una mala noticia y me he quedado mirando a la nada durante 30 segundos. No porque estuviera pensando en qué responder. Porque mi cerebro se había desconectado. Y la gente pensaba que estaba tranquilo. No. Estaba en modo supervivencia.

Si alguna vez explotas por cosas que a los demás no les afectan, la explicación es la misma. Es el mismo sistema de regulación fallando. Solo cambia la dirección: hacia fuera o hacia dentro.

La espiral estrés-emoción-más estrés

Y aquí viene el ciclo que lo hace todo peor.

Cuando tus emociones se desbordan bajo presión, las consecuencias de ese desbordamiento generan más presión. Dices algo que no debías. Tomas una decisión impulsiva. Te bloqueas y no cumples un plazo. Y ahora tienes más presión que antes. Y más presión significa más desbordamiento.

Es una espiral descendente. Cada vuelta te deja más agotado, más frustrado, con menos margen para la siguiente. Y llegas a un punto donde cualquier presión, por pequeña que sea, te activa la respuesta de emergencia. Porque tu sistema ya está tan al límite que no distingue entre una urgencia real y un contratiempo menor.

La gente que entiende de desregulación emocional lo explica así: no es que sientas más. Es que tu capacidad de modular la respuesta es menor. El estímulo entra con el mismo volumen que en todo el mundo. Pero tu ecualizador no funciona. Y lo que sale es una señal distorsionada, más fuerte de lo que debería ser.

No eres una persona débil

Mira, esto necesito que te quede claro.

La gente que regula bien sus emociones bajo presión no es más fuerte que tú. Tiene un sistema de regulación que funciona mejor. Es como decir que alguien que ve bien es más fuerte que alguien que necesita gafas. No tiene sentido. Son cosas distintas.

Tú no te desmoronas bajo presión porque seas débil. Te desmoronas porque el sistema que debería graduar tu respuesta emocional no tiene la capacidad que necesita. Y eso no es algo que puedas arreglar con fuerza de voluntad. Es algo que tienes que entender, aceptar y gestionar.

Me frustro por cosas pequeñas

A mucha gente le cuesta todo más que a los demás. Y una de las cosas que más cuesta es algo que para la mayoría es automático: gestionar las emociones cuando las cosas se tuercen.

Esto no sustituye una evaluación profesional. Si lo que lees aquí te suena a tu forma de funcionar desde siempre, habla con un psicólogo o psiquiatra. No eres débil. Tu cerebro funciona con unas reglas distintas, y entender esas reglas lo cambia todo.

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