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TDAH y fama: por qué diagnosticar famosos muertos no ayuda (tanto)

Decir que Einstein tenía TDAH nos hace sentir mejor. Pero no es un diagnóstico. Es una proyección. Y hay un límite entre normalizar y banalizar.

tdahfamosos

Hay un post en este blog donde analizo si Napoleón tenía TDAH.

Otro sobre Churchill. Otro sobre Einstein. Otro sobre Da Vinci.

Y todos siguen el mismo esquema: tomamos a alguien famoso, listamos sus rasgos más caóticos, los comparamos con los criterios del TDAH, y cerramos con un "probablemente sí" y una moraleja sobre que el cerebro atípico puede hacer cosas grandes.

Es un formato que funciona. A la gente le gusta. A mí me gusta escribirlo.

Y por eso me parece necesario ser honesto sobre sus límites.

¿Qué hacemos cuando diagnosticamos a personas muertas?

La respuesta corta es: proyectamos.

No tenemos acceso al historial clínico de Napoleón. No podemos evaluar si sus rasgos eran persistentes desde la infancia, si afectaban a múltiples áreas de su vida, si cumplía los criterios del DSM-5. No podemos hablar con él. No podemos pedirle que rellene el ASRS.

Lo que tenemos son biografías escritas por personas que no sabían qué era el TDAH. Cartas interpretadas a través de un filtro moderno. Anécdotas seleccionadas porque confirman lo que ya queremos creer.

Eso no es un diagnóstico. Es un argumento.

Y no digo esto para invalidar los posts. Tienen valor. Pero conviene saber qué tipo de valor tienen y cuál no.

¿Por qué lo hacemos, entonces?

Porque normalizar el TDAH a través de figuras históricas admiradas tiene un efecto real en cómo la gente percibe la condición.

Si Einstein tenía TDAH y cambió la física, entonces tener TDAH no es solo un problema. Tiene algo de potencial. Hay algo en ese cerebro que vale.

Para alguien que lleva años sintiéndose roto, ese mensaje puede ser importante. Puede ser el primer momento en que esa persona deja de verse como un defecto de fábrica y empieza a verse como alguien con un cerebro que funciona diferente.

Eso importa.

El problema no es buscar el valor en el TDAH. El problema es cómo lo buscamos.

El sesgo de supervivencia que nadie menciona

De todos los cerebros atípicos que ha habido en la historia, los que recordamos son los que lo petaron.

No los que se estrellaron solos en silencio.

No los que nunca llegaron a desarrollar su potencial porque no tuvieron los recursos, el entorno, la suerte o el apoyo adecuados.

No los que acabaron mal porque su impulsividad nunca encontró el canal correcto.

Cuando decimos "Einstein tenía TDAH y mira lo que hizo", estamos implícitamente ignorando a todas las personas con el mismo perfil neurológico que no tuvieron la combinación de contexto, oportunidad y suerte que Einstein tuvo.

El TDAH no garantiza nada. Ni el fracaso ni el genio.

Lo que garantiza es que tu cerebro funciona de una manera determinada. Y lo que hagas con eso depende de un millón de factores, la mayoría de los cuales no están bajo tu control.

El riesgo de romantizar

Hay una línea fina entre normalizar y romantizar. Y cruzarla tiene consecuencias.

Cuando el TDAH se presenta como "el rasgo de los genios", el mensaje implícito para quien lo tiene es que debería estar aprovechando ese potencial. Que si no está cambiando el mundo es porque no está usando bien su superpoder.

Eso es presión añadida encima de un cerebro que ya va a contracorriente.

No todo el mundo con TDAH tiene que ser Einstein. La mayoría de personas con TDAH solo necesitan poder vivir bien. Terminar la semana sin estar agotados. Mantener una relación sin que se destruya por la impulsividad. Pagar las facturas antes de que corten la luz.

Eso no es poco. Eso es mucho.

Y esa vida no aparece en los posts de "famosos con TDAH".

Entonces, ¿para qué sirven estos posts?

Para lo que dice en la etiqueta: normalizar.

Ver que personas que admiramos tenían un perfil similar al tuyo puede reducir el estigma. Puede hacer que te resulte más fácil hablar de ello con tu entorno. Puede ayudarte a entender algunos de tus rasgos desde un ángulo diferente.

Ese es el valor real.

No es "mira lo que puedes conseguir si tienes TDAH". Es "mira que tener un cerebro así no te convierte en alguien roto".

Son mensajes distintos. El primero pone el foco en el rendimiento. El segundo pone el foco en la validez.

El segundo es el que importa.

Lo que no pueden hacer estos posts

No pueden sustituir un diagnóstico real.

Si te identificas con los rasgos de Napoleón o de Einstein, eso no significa que tengas TDAH. Muchos rasgos que asociamos al TDAH también aparecen en personas sin el trastorno, en personas con ansiedad, en personas que simplemente son muy activas o muy creativas.

La única manera de saber si tienes TDAH es hablar con un profesional. Y antes de eso, puede ser útil hacer una evaluación previa que te dé una idea de qué nivel de rasgos estás manifestando.

No para autodiagnosticarte. Para llegar a esa conversación con algo concreto en la mano.

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Los posts sobre famosos con TDAH tienen su lugar. Espero que sirvan. Yo los seguiré escribiendo.

Pero esta es la nota al pie que creo que faltaba.

Si quieres entender cómo funciona tu cerebro, empieza por ahí.

Hacer el test de TDAH

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