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Tarjeta de discapacidad por TDAH en España: requisitos y realidad

Puedes pedir la tarjeta de discapacidad por TDAH en España. Pero lo que cuentan en internet y lo que pasa de verdad son dos películas distintas.

tdah

Sí, puedes solicitar la tarjeta de discapacidad por TDAH. No, no es fácil. Y lo que te cuentan en internet y lo que pasa de verdad son dos películas distintas.

Llevo un tiempo recibiendo mensajes del tipo "Rubén, ¿tú tienes la tarjeta de discapacidad?", "¿merece la pena pedirla?", "he leído que con TDAH te dan un 33% seguro". Y cada vez que leo esa última frase me da un tic en el ojo. Porque no. No te dan un 33% "seguro". No te dan nada seguro. El proceso es un laberinto burocrático donde cada comunidad autónoma va por libre y donde el resultado depende de quién te toque en la valoración, de cómo de bien esté documentado tu caso, y de si ese día los astros se alinean.

Pero vamos por partes.

¿Se puede conseguir la tarjeta de discapacidad por TDAH en España?

Sí, se puede. Y eso ya es algo, porque hasta hace no tanto la respuesta era "ni de broma".

El TDAH está reconocido como una condición que puede dar lugar a un grado de discapacidad. Eso no significa que te lo vayan a dar por tener TDAH. Significa que puedes solicitarlo y que alguien va a evaluar si tu TDAH te limita lo suficiente en tu vida diaria como para que se reconozca un grado.

Y ahí está la clave: no se evalúa el diagnóstico. Se evalúa la limitación funcional. Puedes tener TDAH combinado con comorbilidades, llevar años luchando con todo, y que te digan "no llega". O puedes tener un caso que sobre el papel parece más leve pero con informes que documentan bien cómo te afecta, y que sí llegue.

El sistema no mide lo que tienes. Mide lo que puedes demostrar que no puedes hacer. Y eso es una diferencia enorme.

¿Cómo funciona el proceso?

El proceso general es este (y digo "general" porque cada comunidad autónoma tiene sus matices, sus tiempos y sus formularios propios, porque España):

Primero necesitas un diagnóstico de TDAH. Oficial. Por un profesional. Psiquiatra o neuropsicólogo. Si no tienes diagnóstico, no hay nada que valorar. Y aquí ya empieza la primera carrera de obstáculos, porque conseguir un diagnóstico en el sistema público es una odisea en sí misma.

Con el diagnóstico en mano, recopilas informes. Todos los que puedas. Informes médicos, psicológicos, psiquiátricos. Si tomas medicación, informe del tratamiento. Si tienes comorbilidades (ansiedad, depresión, problemas de sueño), todo documentado. Cuantos más informes lleves y más detallados estén, mejor. No es momento de ser humilde. Si el TDAH te afecta para trabajar, para organizarte, para mantener relaciones, para cocinar sin quemar la casa... tiene que estar por escrito.

Después, solicitas la valoración en tu comunidad autónoma. Normalmente se hace en los centros de valoración y orientación (los antiguos centros base). Rellenas formularios, entregas los informes, y esperas.

Y esperas.

Y sigues esperando.

¿Cuánto se tarda?

Depende de la comunidad autónoma. Hay gente que ha resuelto en tres meses. Hay gente que lleva más de un año esperando. El plazo legal teórico es de seis meses, pero la realidad es que se lo pasan por el forro con regularidad. Y no puedes hacer mucho más que esperar, porque si llamas para preguntar te dicen "está en trámite" y ya.

Una vez te dan cita, vas a la valoración presencial. Te evalúa un equipo (suele ser médico, psicólogo y trabajador social). Y aquí viene la parte que nadie te cuenta en internet.

¿Qué pasa en la valoración?

Que es un rato raro.

Te hacen preguntas sobre tu día a día. Cómo te afecta el TDAH en el trabajo, en casa, en tus relaciones. Y tú tienes que explicar, en una conversación de quizá treinta minutos, toda una vida de caos, despistes, proyectos abandonados y noches sin dormir.

Y aquí pasan dos cosas que nadie menciona.

La primera: si ese día estás tranquilo, hablas bien y pareces "normal", pueden subestimar tu caso. El TDAH no se ve en una entrevista de media hora. De hecho, muchos síntomas del TDAH no parecen TDAH desde fuera. Si compensas bien, si has aprendido a funcionar a base de echarle horas y ansiedad, el evaluador puede pensar que no es para tanto.

La segunda: la experiencia del evaluador con el TDAH varía muchísimo. Hay profesionales que lo entienden perfectamente y hay profesionales que siguen pensando que es "cosa de niños que no se están quietos". La lotería del evaluador es real, y afecta al resultado.

¿Qué pasa si no llego al 33%?

Puedes recurrir. Y mucha gente recurre. De hecho, hay un porcentaje alto de personas que consiguen el reconocimiento en el recurso, no en la primera valoración.

Eso sí, recurrir implica más tiempo, más papeles, y en algunos casos contratar a un abogado especializado. Hay asociaciones de TDAH que orientan con esto, y merece la pena consultarles antes de lanzarte.

También puedes pedir una revisión de grado más adelante si tu situación cambia. Si desarrollas nuevas comorbilidades, si tu situación laboral empeora, si se documenta más limitación funcional. No es un "no" para siempre.

¿Merece la pena el proceso?

Honestamente, depende de tu situación.

La tarjeta de discapacidad con un grado reconocido da acceso a ventajas reales: deducciones fiscales, bonificaciones en transporte, prioridad en empleo público, protecciones laborales, y en algunos casos prestaciones económicas. No es poca cosa.

Pero el proceso es largo, tedioso, y emocionalmente agotador. Tienes que demostrar, con papeles, lo difícil que es tu vida. Tienes que convencer a un tribunal de valoración de que tu cerebro funciona diferente. Y a veces, después de todo eso, te dicen que no.

Si tu TDAH te afecta de verdad en tu día a día y tienes buenos informes, yo creo que sí merece la pena intentarlo. Pero hazlo con los ojos abiertos. Sin la expectativa de que "con TDAH te lo dan seguro" porque internet dice que sí. Porque internet dice muchas cosas, y luego la realidad es un despacho con fluorescentes, un formulario de seis páginas, y alguien que tiene diez minutos para decidir si tu cerebro cuenta como discapacidad.

No es justo. Pero es el sistema que hay. Y conocerlo de verdad es el primer paso para navegarlo sin pegarte contra todas las paredes.

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