TDAH y grado de discapacidad en España: qué puedes pedir y cómo
Sí, puedes solicitar un grado de discapacidad por TDAH en España. Te explico el proceso real, qué te aporta y cómo no perderte en el papeleo.
Llevas años luchando con un cerebro que no coopera.
Alguien te dice que podrías pedir un grado de discapacidad. Y tú piensas: ¿eso existe para el TDAH?
Sí. Existe. Y aquí te cuento cómo funciona.
Pero antes, contexto. Porque cuando yo escuché esto por primera vez, mi reacción fue algo parecido a "pero si yo no estoy discapacitado, solo soy un desastre". Y esa frase resume bastante bien por qué la mayoría de adultos con TDAH ni se lo plantean.
Nos han vendido que la discapacidad es algo visible. Una silla de ruedas, una muleta, algo que se ve. Y el TDAH no se ve. El TDAH es invisible hasta que llegas tarde a la tercera reunión del mes, pierdes las llaves por segunda vez en un día, y tu jefe te mira con esa cara de "¿pero tú de qué vas?".
Pues resulta que la legislación española sí contempla que un trastorno invisible pueda generar una limitación real en tu vida. Y que esa limitación se pueda medir, reconocer y, lo más importante, compensar.
¿Se puede pedir un grado de discapacidad por TDAH en España?
Sí. Rotundamente sí.
El TDAH está incluido dentro de los trastornos que pueden ser valorados para obtener un grado de discapacidad. No es automático, no te lo dan por tener el diagnóstico, y no es un camino fácil. Pero existe.
En España, la valoración de discapacidad la hacen los Centros de Valoración y Orientación (los antiguos Centros Base), que dependen de cada comunidad autónoma. Un equipo multidisciplinar (médico, psicólogo y trabajador social) evalúa cómo afecta tu condición a tu vida diaria.
La clave está ahí: no evalúan si tienes TDAH. Evalúan cuánto te limita. Puedes tener un diagnóstico clarísimo y que te den un 10%. Y puedes tener un TDAH combinado con ansiedad o depresión y que te reconozcan un 40%.
Porque el grado no mide la etiqueta. Mide el impacto.
¿Qué porcentaje te pueden dar?
Depende. Y sé que "depende" es la respuesta más frustrante del mundo, pero es la honesta.
El baremo que se usa es el Real Decreto 888/2022 (el nuevo baremo de discapacidad, que sustituyó al de 1999). El TDAH se valora dentro de las funciones mentales: atención, funciones ejecutivas, regulación emocional.
En la práctica, los porcentajes más comunes para TDAH solo (sin comorbilidades) suelen estar entre el 15% y el 33%. Si además tienes ansiedad, depresión, u otros trastornos asociados (que en adultos con TDAH es más común de lo que crees), el porcentaje sube.
¿Por qué importa el 33%? Porque ese es el umbral mágico. A partir del 33%, la ley te reconoce oficialmente como persona con discapacidad. Y eso desbloquea una lista de cosas.
¿Qué te aporta tener el grado reconocido?
Aquí es donde la cosa se pone interesante. Porque no es solo un papel. Es acceso a:
- Ventajas fiscales. Deducciones en el IRPF, reducción en el Impuesto de Sucesiones, exención del Impuesto de Matriculación de vehículos (a partir del 33%).
- Acceso al empleo protegido. Cuota de reserva del 2% en empresas de más de 50 trabajadores, bolsas de empleo específicas, bonificaciones para quien te contrate.
- Adaptaciones laborales. Si ya trabajas, es una base legal mucho más sólida para pedir adaptaciones en tu puesto.
- Ayudas y prestaciones. Dependiendo de tu comunidad autónoma: ayudas económicas, acceso a servicios especializados, descuentos en transporte.
- Oposiciones. Turno de acceso libre especial con reserva de plazas.
- Protección frente al despido. Un despido de una persona con discapacidad reconocida tiene requisitos adicionales.
No digo que sea la solución a todo. Pero es una herramienta. Y una que mucha gente con TDAH no sabe que tiene disponible.
¿Cómo se solicita paso a paso?
El proceso varía un poco según tu comunidad autónoma, pero el esqueleto es el mismo en toda España:
1. Consigue tu diagnóstico oficial. Necesitas un informe clínico que confirme tu TDAH. Puede ser de la sanidad pública o de un profesional privado. Si todavía no lo tienes, eso es lo primero. Aquí te cuento cómo conseguir un diagnóstico en España sin volverte loco en el proceso.
2. Reúne informes médicos detallados. No basta con "tiene TDAH". Necesitas informes que describan cómo te afecta: dificultades en el trabajo, en la vida diaria, problemas de sueño, ansiedad asociada, todo. Cuanto más detallado, mejor. Si tomas medicación, incluye informes de seguimiento.
3. Solicita cita en tu Centro de Valoración. Busca "Centro de Valoración y Orientación" + tu comunidad autónoma. También puedes ir a tu ayuntamiento o a los servicios sociales de tu zona. La solicitud se presenta con tus informes, tu DNI y el formulario oficial.
4. Acude a la valoración. Te citarán para una evaluación presencial. Te verán un médico, un psicólogo y un trabajador social. Cada uno evalúa su parte. Aquí un consejo importante: no vayas en tu mejor día. No intentes demostrar que "puedes con todo". Describe tu realidad, la mala. Los días en los que no puedes ni empezar una tarea. Las veces que olvidas citas. Lo que te cuesta mantener un empleo o unas rutinas.
5. Resolución. Recibirás una resolución con tu porcentaje. Si no estás de acuerdo, puedes reclamar. Primero reclamación administrativa, y si no, vía judicial.
El proceso completo puede tardar entre 3 y 12 meses, dependiendo de la comunidad autónoma. Madrid y Barcelona suelen ir más lentas por volumen. Comunidades más pequeñas, más rápido.
¿Y si me dan menos del 33%?
No todo está perdido. Dos opciones:
La primera: recurrir. Si crees que la valoración no refleja tu realidad, recurre. Pide una segunda opinión clínica, aporta más informes. Muchas personas consiguen subir su porcentaje en la reclamación.
La segunda: pedir revisión. El grado de discapacidad se puede revisar si tu situación cambia (empeora o aparecen nuevas comorbilidades). No es un veredicto para siempre.
Y aunque te quedes por debajo del 33%, algunos beneficios ya aplican desde porcentajes menores. Varía por comunidad autónoma, así que merece la pena informarse.
Un apunte importante (léelo)
Cada caso es diferente. Este post es orientativo. No soy abogado, no soy médico, y el sistema sanitario español tiene lo suyo.
Lo que sí puedo decirte es que existe un camino legal que mucha gente con TDAH desconoce. Y que no pedirlo porque "tampoco estoy tan mal" o "no quiero que me pongan una etiqueta" es tirar una herramienta que podría ayudarte.
No se trata de victimizarse. Se trata de que si tu cerebro funciona diferente y eso afecta a tu vida, la ley tiene mecanismos para compensarlo. Usarlos no te hace más ni menos válido. Te hace listo.
Bueno, listo dentro de lo que cabe. Que tenemos TDAH y la palabra "listo" nos queda un poco grande algunos días.
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