Parálisis para planificar las vacaciones de julio: TDAH y decisiones infinitas
34 pestañas de Booking, cuatro cambios de destino y tus amigos ya han reservado. Así es planificar vacaciones con TDAH.
Llevas dos semanas con 34 pestañas de Booking abiertas. Has cambiado de destino cuatro veces. El presupuesto se ha ido de las manos tres veces. Y tus amigos ya han reservado hace un mes.
Tú sigues comparando vuelos.
No es que no quieras ir de vacaciones. Te mueres por ir. El problema es que cada vez que te sientas a planificarlo, tu cerebro abre un buffet infinito de opciones y te dice "elige, anda, elige". Y tú ahí, con el tenedor en la mano, mirando el buffet entero sin ser capaz de coger un solo plato.
Porque no es elegir entre playa o montaña. Es elegir entre 47 combinaciones de vuelo, 23 alojamientos con reseñas contradictorias, tres destinos que molan pero por razones distintas, y un presupuesto que cambia cada vez que haces una búsqueda nueva porque los precios fluctúan como la bolsa.
Y encima Google te sugiere un sitio nuevo que no habías considerado. Y ahora quieres ir ahí también.
¿Por qué planificar vacaciones paraliza a un cerebro con TDAH?
Porque planificar unas vacaciones es, básicamente, 47 tareas pendientes que tienes que resolver en secuencia. Y cada tarea tiene sub-tareas. Y cada sub-tarea tiene opciones. Y cada opción abre más opciones.
Es un árbol de decisiones que no para de crecer ramas.
Un cerebro neurotípico puede hacer esto: "Vale, vamos a Cádiz, hotel X, vuelo Y, listo". Cierra el tema en una tarde y se pone a ver la tele.
Un cerebro con TDAH no puede hacer eso. Porque para cerrar una decisión necesitas filtrar opciones, y para filtrar opciones necesitas priorizar criterios, y para priorizar criterios necesitas tener claro qué es importante para ti. Y todo eso requiere algo que al cerebro con TDAH le cuesta horrores: función ejecutiva.
No es indecisión. Es que tu cerebro no tiene un sistema de filtrado que funcione con normalidad. Le llega toda la información a la vez, al mismo volumen, con la misma urgencia. La opción barata grita igual que la opción bonita. La que está cerca grita igual que la que tiene playa. Y tú en medio, intentando ponerle orden a un concierto donde todos los instrumentos tocan a la vez.
¿Por qué julio es el peor mes para esto?
Porque julio es la fecha límite que nadie te puso pero que sientes como si te la hubieran puesto.
En febrero piensas "ya lo haré". En abril piensas "aún queda tiempo". En junio empiezas a notar el calor y piensas "joder, las vacaciones". Y de repente es julio y todo el mundo tiene planes menos tú.
Y aquí entra el bucle de la muerte:
1. Ves que se te echa el tiempo encima. 2. La presión te activa la ansiedad. 3. La ansiedad te paraliza más. 4. La parálisis te hace perder más tiempo. 5. Vuelves al punto 1.
Lo bonito del TDAH es que puedes estar en urgencia real y aun así no moverte. Porque la urgencia no activa la acción. La urgencia activa el pánico. Y el pánico no planifica vuelos.
¿Qué pasa cuando intentas decidir?
Pasa que abres Booking. Miras hoteles en Portugal. Uno tiene piscina pero las reseñas dicen que el desayuno es flojo. Otro tiene desayuno espectacular pero está a 20 minutos de la playa. Otro está en la playa pero cuesta el doble.
Y mientras comparas, tu cerebro dice: "¿Y si mejor Grecia?".
Y ahora estás mirando vuelos a Atenas.
Y luego alguien te manda un reel de Cerdeña.
Y ahora son 51 pestañas.
Y no has reservado nada.
Es la parálisis de decisión en estado puro
¿Y si haces un plan?
A veces lo intentas. Te dices "venga, voy a organizarme". Abres una hoja de cálculo. Pones columnas: destino, precio vuelo, precio hotel, días, actividades, valoración global.
Rellenas dos filas.
Y entonces ves que falta información. Que necesitas mirar el clima de cada destino en la semana exacta que irías. Que deberías comprobar si hay festivos locales. Que a lo mejor conviene buscar paquetes combinados.
Y la hoja de cálculo ya tiene 15 columnas y cero decisiones.
Planificar vacaciones con TDAH es un trabajo a tiempo completo
¿Cómo sale alguien de este bucle?
No voy a venderte la típica lista de trucos de productividad. Pero sí te digo lo que funciona, al menos para los cerebros que funcionan como el mío:
Limita las opciones antes de empezar. Máximo tres destinos. Si no puedes elegir tres, que otra persona te los elija. En serio. Dale el poder de filtrar a alguien que no tenga un cerebro que quiere mirarlo todo.
Pon un deadline real. "El viernes a las 22:00 reservo lo que tenga abierto en el navegador". Y se lo dices a alguien. Para que te lo recuerde. Porque tu cerebro no respeta deadlines que solo conoces tú.
Acepta que la opción "perfecta" no existe. Este es el grande. El que duele. Porque tu cerebro te dice que si investigas una hora más, encontrarás algo mejor. Y a veces tiene razón. Pero esa hora más se convierte en tres días más. Y tres días más se convierten en "ya no quedan vuelos baratos".
Una decisión buena hoy gana a una decisión perfecta nunca.
Esto no va de vacaciones
Bueno, sí. Hoy sí va de vacaciones. Pero en el fondo va de lo mismo de siempre: tu cerebro no gestiona las decisiones como la mayoría. Y en un mundo con opciones infinitas, eso es agotador.
No eres vago. No eres indeciso. No "te da todo igual". Te da demasiado todo. Te importan todas las opciones. Y por eso no puedes soltar ninguna.
Cuando lo entiendes, al menos puedes dejar de culparte. Y quizá, con suerte, cerrar 30 de esas 34 pestañas.
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Si te has reconocido en todo esto y quieres entender mejor cómo funciona tu cerebro, hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales. No diagnostica, pero te da más información que tres horas comparando hoteles en Booking. 10 minutos, gratis, sin registro.
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