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Solange Knowles: diagnóstico a los 30 y un cerebro que siempre supo

Solange Knowles fue diagnosticada con TDAH pasados los 30. La hermana de Beyoncé que siempre supo que su cerebro funcionaba diferente.

tdahfamosos

Hay artistas que encajan perfectamente en el molde que el mundo tiene preparado para ellas. Y hay artistas cuyo cerebro simplemente no cabe en ningún molde.

Solange Knowles es de las segundas.

Lleva décadas en la industria musical con una carrera que no se parece a ninguna otra. No por falta de talento. No por falta de trabajo. Sino porque su cerebro siempre ha ido por libre. Siempre ha querido hacer cosas distintas, mezcladas, raras, hermosas, inclasificables.

Y pasados los 30, por fin tuvo un nombre para eso.

TDAH.

¿Quién es Solange Knowles más allá de "la hermana de Beyoncé"?

Esa pregunta ya es en sí misma una trampa.

Porque durante años, esa fue la etiqueta. La hermana. La que estaba en segundo plano. La que no era la estrella principal del show familiar.

Y a la vez era compositora, directora visual, diseñadora de moda, cantante, productora y artista plástica. Todo al mismo tiempo. Sin parar.

Su álbum "A Seat at the Table" (2016) no sonó a nada que hubiera salido antes. Ganó premios, abrió debates, fue elegido como uno de los mejores discos de la década por publicaciones que normalmente no hablan de soul ni de R&B. "When I Get Home" (2019) fue directamente una instalación de arte que también tenía canciones.

Eso no es el trabajo de alguien que no tiene nada que decir. Eso es el trabajo de alguien cuya cabeza no para nunca.

Lo cual, si conoces el TDAH, tiene mucho sentido.

¿Cómo fue crecer con un cerebro así en la familia Knowles?

Aquí hay algo que merece atención.

Porque crecer con Beyoncé como hermana mayor no es un contexto cualquiera. Beyoncé es perfección técnica. Disciplina brutal. Preparación hasta el último milímetro. El tipo de artista que ensaya ocho horas y luego ensaya dos más.

Y Solange, en ese entorno, siempre fue diferente.

No menos trabajadora. No menos brillante. Diferente en cómo procesaba las cosas, en cómo aprendía, en cómo creaba. Su proceso nunca fue lineal. Nunca fue ordenado. Fue siempre más intuitivo, más caótico en el buen sentido, más capaz de conectar cosas que nadie más habría conectado.

Eso en un entorno hipercompetitivo y muy exigente tiene un coste. Hay una presión enorme para rendir de una manera concreta, en los tiempos marcados, con los resultados esperados. Y cuando tu cerebro no funciona así, la sensación puede ser agotadora.

Solange habló de esto en entrevistas. De los momentos de desregulación emocional. De la ansiedad. De sentir que su cerebro iba a mil cuando el mundo pedía que fuera a cien. De no entender del todo por qué le costaba ciertas cosas que a otros parecían salirles solas.

Hasta que tuvo el diagnóstico.

¿Qué cambia cuando te diagnostican con TDAH a los 30?

Todo. Y nada.

Lo que tienes dentro no cambia. Tu cerebro sigue siendo el mismo. Las mismas dificultades, los mismos patrones, las mismas cosas que te han acompañado toda la vida.

Lo que cambia es el marco.

De repente no eres una persona que "no se organiza bien" o que "se distrae demasiado" o que "tiene demasiadas ideas y no termina ninguna". Eres una persona con TDAH. Con un sistema nervioso que funciona diferente. Con necesidades específicas que, si se cubren, permiten que todo lo que hay dentro salga de verdad.

Solange habló públicamente de cómo el diagnóstico le ayudó a entenderse. A dejar de pelearse con ciertas partes de sí misma. A ver su forma de crear no como un defecto que había que corregir sino como la manera en que su cerebro procesa el mundo.

El diagnóstico tardío de TDAH en adultos

Y eso cambia cómo te tratas. Cómo te hablas. Cómo entiendes lo que te pasa cuando un proyecto se te atraganta o cuando emocionalmente estás a cien y no sabes por qué.

¿La creatividad desbordada es un síntoma o una ventaja?

Las dos cosas. Y no se pueden separar.

Una de las características más reconocibles de Solange es la cantidad de proyectos que tiene en marcha al mismo tiempo. Música, dirección artística, instalaciones visuales, moda, activismo cultural. No es que los haga todos igual de bien. Es que genuinamente necesita estar en todos esos lugares a la vez porque su cerebro no funciona en modo lineal.

Eso es hiperfocalización mezclada con lo que en el TDAH se llama "pensamiento divergente". La capacidad de ver conexiones donde otros no las ven. De hacer saltos que parecen imposibles pero que luego, cuando los ves terminados, tienen una lógica interna perfecta.

"A Seat at the Table" no es un disco que se pueda escuchar de fondo mientras haces otra cosa. Exige atención. Exige que te metas dentro. Fue hecho por alguien cuya cabeza conecta capas de historia, política, identidad y emoción de una manera que los cerebros más lineales simplemente no hacen.

El problema con esa forma de crear es que también tiene su cara oscura.

Los proyectos que empiezan y no terminan. La dificultad para mantener la disciplina cuando el entusiasmo inicial se enfría. La sensación de estar siempre al límite, siempre procesando demasiado, siempre con la cabeza llena de cosas que no caben.

Lo que de fuera parece versatilidad artística, de dentro puede sentirse como ruido constante.

Los músicos con TDAH

El precio de ser la que "siempre supo"

Aquí está la parte que me parece más interesante de la historia de Solange.

Porque ella misma ha dicho que, en cierto modo, siempre supo que su cerebro funcionaba diferente. No tenía el nombre. No tenía el diagnóstico. Pero había una conciencia de que algo era distinto. De que no encajaba del todo en los moldes. De que su forma de estar en el mundo no era la estándar.

Y durante años, eso se convierte en una carga muy pesada.

Porque sin el diagnóstico, sin el marco, la explicación por defecto es que el problema eres tú. Que no te esfuerzas suficiente. Que te dispersas porque quieres. Que podrías organizarte mejor si te lo propusieras de verdad.

Esa voz interna es agotadora. Y es una mentira.

Pero sin información correcta, es la única historia que tienes.

Will.I.Am habló de algo similar

Lo que Solange nos enseña sobre el diagnóstico tardío

Que llegar tarde no significa llegar demasiado tarde.

Solange tenía más de 30 cuando puso nombre a lo que siempre había sido. Y lo que vino después no fue pararse. Fue, si acaso, acelerar. Con más claridad sobre cómo funcionaba, sobre qué necesitaba, sobre cómo proteger su energía y cómo enfocarla.

El diagnóstico tardío no te devuelve los años que pasaste sin entenderte. Pero sí te da los que quedan.

Y hay algo muy concreto en ese mensaje que me parece importante decir sin rodeos.

Si llevas años con la sensación de que tu cerebro va a otro ritmo. Si te has identificado con alguna cosa que has leído en este post. Si hay una parte de ti que piensa "esto me suena demasiado" pero nunca has dado el paso de mirarlo en serio.

No tienes que ser Solange Knowles para que merezca la pena saberlo.

Adam Levine también llegó tarde al diagnóstico

Tu cerebro lleva toda la vida funcionando. Solo que quizás nadie te ha dado todavía el marco correcto para entenderlo.

Si quieres saber si lo que describes tiene que ver con el TDAH, empieza por aquí.

Hacer el test de TDAH

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