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Howie Mandel: TDAH, TOC y hacer reír a millones

Howie Mandel vive con TDAH y TOC a la vez. Su cerebro le dice que haga todo y que nada está limpio. Así hizo carrera.

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Imagina que tu cerebro tiene dos jefes.

Uno te grita "hazlo todo, hazlo ya, hazlo ahora" sin parar. El otro te susurra "no toques eso, no está limpio, repítelo otra vez". Y tú en medio, intentando funcionar como un ser humano normal mientras esos dos se pelean como cuñados en Nochebuena por la última gamba.

Eso es, más o menos, lo que pasa dentro de la cabeza de Howie Mandel cada día desde que tiene uso de razón.

Y el tío ha hecho carrera haciendo reír a millones de personas.

¿Quién es Howie Mandel y por qué debería importarte?

Si has visto "Deal or No Deal" o "America's Got Talent", ya sabes quién es. El calvo con la perilla que nunca da la mano a nadie. El que siempre hace el puño. El que tiene una energía que parece que se ha tomado seis cafés, pero que en realidad lleva así desde los cinco años.

Howie Mandel es comediante, presentador y actor canadiense. Pero sobre todo es una de las voces más honestas que existen hablando de TDAH y TOC en adultos. Sin filtro. Sin el típico discurso motivacional de "lo superé y tú también puedes". Nada de eso.

Lo suyo es más bien: "Vivo con esto cada día, a veces me come vivo, y aun así salgo a hacer el payaso delante de las cámaras porque es lo único que mi cerebro sabe hacer bien."

¿Cómo conviven TDAH y TOC en la misma cabeza?

Él lo explicó mejor que cualquier psiquiatra:

"Mi TDAH y mi TOC están en guerra constante. Uno me dice que haga todo a la vez. El otro me dice que nada está lo suficientemente limpio para empezar."

Lee eso otra vez.

Porque si tienes TDAH, probablemente conoces la primera parte. Ese impulso de querer hacer diecisiete cosas a la vez, saltar de idea en idea, empezar proyectos como si fueran gratis y abandonarlos cuando llega la parte aburrida. Eso es el TDAH en adultos en estado puro.

Ahora imagina que, encima de eso, tu cerebro añade una capa de ansiedad obsesiva que te dice que no puedes empezar nada hasta que todo esté perfecto. Hasta que esté limpio. Hasta que esté "bien". Es como tener el acelerador y el freno pisados al mismo tiempo. Todo el rato. Sin descanso.

En el caso de Howie, el TOC se manifiesta como germofobia extrema. No da la mano a nadie. Se afeita la cabeza porque le hace "sentirse limpio". Durante la pandemia dijo que, por primera vez en su vida, todo el mundo entendía cómo se sentía él a diario. Que el COVID le dio la razón durante dos años y luego el mundo volvió a la normalidad y él se quedó igual.

El niño que no encajaba en ningún sitio

De pequeño, Howie fue expulsado del colegio. Le costaba hacer amigos. No podía estarse quieto. No podía prestar atención. No podía ser "normal" por mucho que lo intentara.

¿Te suena?

A mí me suena a la infancia de la mitad de las personas diagnosticadas con TDAH de adultas. Esa sensación de que nadie entiende lo que te pasa porque ni tú mismo lo entiendes. De que estás roto de alguna forma que no sabes explicar. De que los demás hacen las cosas con una facilidad que a ti te parece ciencia ficción.

Howie encontró la comedia como refugio. Un sitio donde su cerebro hiperactivo era una ventaja, no un problema. Donde la improvisación era un superpoder, no un defecto. Donde ser impredecible te hacía gracioso en vez de raro.

No es que la comedia le "curara". Es que la comedia le dio un contexto donde su cerebro podía funcionar sin pedir disculpas.

¿Se puede tener éxito sin "curarse"?

Esta es la parte que más me interesa de la historia de Howie Mandel. Porque no es una historia de superación al uso. No es "tenía TDAH y TOC, fue al médico, se tomó una pastilla y ahora está genial".

No.

Howie sigue teniendo TDAH. Sigue teniendo TOC. Sigue sin dar la mano. Sigue con esa energía que a veces le consume. Y sigue saliendo a trabajar cada día.

Tiene un documental, "Howie Mandel: But, Enough About Me", donde lo cuenta todo. Sin adornos. Y su mensaje principal no es "mírame, lo conseguí a pesar de todo". Su mensaje es mucho más útil que eso:

Puedes tener éxito sin curarte. Solo necesitas entender cómo funciona tu cerebro y trabajar con él, no contra él.

Que es exactamente lo contrario de lo que te enseñan de pequeño. De pequeño te enseñan a encajar. A hacer las cosas como las hace todo el mundo. A sentarte quieto, prestar atención, seguir el guion. Y si no puedes, el problema eres tú.

Howie lleva décadas demostrando que el problema nunca fue él. El problema era el guion.

Lo que me quedo de Howie Mandel

Hay famosos con TDAH que lo mencionan una vez en una entrevista y ya está. Checkbox marcado, causa apoyada, siguiente pregunta.

Howie no. Howie lleva años hablando de esto en cada entrevista, en cada podcast, en cada aparición. No porque le paguen ni porque quede bien. Sino porque sabe lo que es tener diez años, que te expulsen del colegio, y que nadie te diga que lo que te pasa tiene nombre.

Y eso es lo que más valor tiene. No que sea famoso. No que presente programas de televisión. Sino que un tío de casi 70 años siga diciendo "tengo TDAH y TOC y hay días que no puedo ni funcionar" delante de millones de personas.

Porque cada vez que lo dice, hay alguien en algún sitio que piensa: "Espera. Eso me pasa a mí."

Y ese momento de reconocimiento, ese segundo en el que dejas de pensar que eres vago, desordenado o raro y empiezas a pensar que a lo mejor pasa algo más, es el momento que te cambia la vida.

A Howie le llegó tarde. A muchos nos llegó tarde.

Pero llegar tarde es infinitamente mejor que no llegar nunca.

Si tú también llevas años con la sospecha de que tu cerebro funciona diferente, hay una forma rápida de salir de dudas.

Hacer el test de TDAH

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