Semana Santa con TDAH: vacaciones sin estructura y un cerebro que colapsa
Todos descansan en Semana Santa. Tú llevas 3 días sin saber qué hora es. Cuando el TDAH pierde la estructura, el cerebro colapsa.
Todos descansan. Tú estás en el sofá sin saber qué día es, qué hora es, ni por qué llevas 3 horas mirando el techo.
Semana Santa. Vacaciones. Supuestamente el momento del año en el que recargas pilas. Y tú llevas desde el jueves sintiéndote peor que un lunes a las 7 de la mañana.
No has hecho nada. Literalmente. Pero estás agotado. Más que cuando curras 10 horas.
Bienvenido al efecto Semana Santa con TDAH.
¿Por qué las vacaciones me sientan peor que el trabajo?
Suena absurdo si lo dices en voz alta. "Oye, que me sientan mal las vacaciones." La gente te mira como si estuvieras pidiendo que te quiten días libres.
Pero tiene una explicación muy simple.
Tu cerebro con TDAH no funciona con motivación. Funciona con dopamina. Y la dopamina necesita un mínimo de estructura para aparecer. Horarios, tareas, plazos, reuniones, incluso el trayecto al trabajo. Todo eso, aunque te parezca un rollo, es el esqueleto que mantiene tu cerebro en pie.
Cuando llega Semana Santa, ese esqueleto desaparece.
No hay hora de levantarse. No hay reunión a las 10. No hay fecha de entrega. No hay nada que tu cerebro pueda usar como ancla. Y sin ancla, flota. Y cuando un cerebro con TDAH flota, no descansa. Se dispersa. Se pierde. Se vuelve loco intentando encontrar algo a lo que agarrarse.
Es como quitar las estanterías de una habitación llena de libros. Los libros siguen ahí, pero están todos por el suelo, y no encuentras ninguno.
El lunes de después siempre es peor
Esto es lo que nadie te cuenta. Las vacaciones con TDAH no son un descanso. Son una deuda que pagas el lunes.
Porque durante esos días has dormido fatal. Te has acostado a las 3 cada noche porque sin rutina tu cerebro decide que el horario es una sugerencia. Has comido a deshoras. Has empezado 14 cosas y no has terminado ninguna. Y encima te sientes culpable porque "si tenías 5 días libres, ¿cómo no has hecho nada productivo?"
El lunes vuelves al trabajo con menos energía que cuando te fuiste. Necesitas vacaciones de las vacaciones. Y esa frase que todo el mundo dice de broma, tú la vives de verdad.
No es pereza. No es que no sepas descansar. Es que tu cerebro sin estructura es como un coche sin volante. Va rápido, pero no sabes hacia dónde.
La trampa del "voy a aprovechar estas vacaciones"
El miércoles antes de Semana Santa te hiciste una lista. Lo sé porque yo también la hice.
"En vacaciones voy a: leer ese libro, ordenar el armario, hacer ejercicio todos los días, aprender a cocinar algo decente, empezar ese proyecto personal que llevo posponiendo 8 meses."
El jueves hiciste algo de la lista. Quizá. El viernes te levantaste a las 12 y ya no tenía sentido empezar nada. El sábado decidiste que el lunes empezabas en serio. El domingo te sentiste tan mal por no haber hecho nada que tu cerebro se bloqueó del todo.
Eso no es un fallo de carácter. Es un patrón neurológico. Sin estructura externa, tu cerebro no sabe priorizar. No sabe empezar. No sabe parar. Es el mismo vacío que sientes cada fin de semana, pero multiplicado por cinco días.
Y la culpa que viene después es la guinda. Porque encima de no haber descansado, sientes que has desperdiciado el tiempo. Doble derrota.
¿Qué hago entonces? ¿No descanso nunca?
Claro que descansas. Pero no como te han vendido que se descansa.
El descanso del cerebro con TDAH no es "no hacer nada". Es hacer pocas cosas con estructura mínima. Una versión ligera de tu rutina. Una estructura esqueleto, sin la carne.
Por ejemplo:
Ponerte una hora de despertarte. No tienes que madrugar. Pero decidir "me levanto antes de las 10" ya le da a tu cerebro un punto de partida. Un ancla.
Tener una cosa al día. Una. No una lista de 15 propósitos. Una actividad que puedas completar y que te dé ese mínimo de dopamina. Salir a caminar. Cocinar algo concreto. Leer 20 páginas. Lo que sea, pero solo una.
Aceptar que vas a necesitar transiciones. El paso de "modo trabajo" a "modo vacaciones" no es un interruptor. Es un proceso. Y al revés también. Si no te das tiempo para esa transición, el choque es brutal.
Y sobre todo: dejar de compararte con la gente que de verdad descansa tirada en el sofá sin más. Ellos no tienen un cerebro que necesita estructura para no colapsarse. Tú sí. Y eso no es un defecto. Es una instrucción de uso que nadie te dio.
No eres vago. Tu cerebro necesita un mínimo de andamiaje
Cuando alguien con TDAH dice "las vacaciones me sientan mal", no está exagerando. No es querer llamar la atención. No es "no saber desconectar".
Es un cerebro que lleva toda la vida apoyándose en la estructura externa para funcionar. Y cuando esa estructura desaparece, se queda sin suelo.
Si eres autónomo o freelance, esto lo vives el doble. Porque ni siquiera tienes un jefe o un horario impuesto. Tú te lo montas todo. Y cuando llegan vacaciones, la estructura que has construido con pinzas se desmonta entera.
No se trata de trabajar en vacaciones. Se trata de entender que tu cerebro necesita un mínimo de andamiaje para no derrumbarse. Y dártelo sin culpa.
Porque la culpa ya la llevas de sobra.
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