Se me olvida cargar el móvil cada noche y amanezco con un 3%
Son las 7 de la mañana. Coges el móvil. 3%. No lo enchufaste anoche. Otra vez. Es la cuarta vez esta semana.
Son las 7 de la mañana. Cojo el móvil para desactivar la alarma. 3%. Tres. Por. Ciento.
No lo enchufé anoche. Otra vez. Lo tuve en la mano hasta las 12, lo dejé en la mesita, y me dormí. El cargador estaba ahí. Literalmente a 30 centímetros. Enchufarlo requería un movimiento de muñeca. Y no lo hice.
Y ahora tengo un móvil moribundo, una mañana que empieza buscando un enchufe como si fuera agua en el desierto, y la certeza de que mañana me va a pasar exactamente lo mismo.
¿Cómo se te olvida algo que haces todos los días?
Eso es lo que me pregunto yo. Porque no es una tarea nueva. Es algo que debería ser automático después de años con un smartphone. Enchufar el móvil antes de dormir. Así de simple. Así de básico.
Pero "simple" y "automático" no son lo mismo para un cerebro que no automatiza bien las rutinas. Para la mayoría de la gente, enchufar el móvil es como lavarse los dientes. Algo que haces sin pensar. Para mí, es una decisión consciente que tengo que tomar cada noche. Y hay noches que mi cerebro ya ha cerrado el chiringuito antes de que llegue esa decisión.
Es como si tu cerebro tuviera un horario de cierre. "A partir de las 23:00 no se aceptan nuevas tareas." Y enchufar el móvil llega a las 23:15 y se encuentra la ventanilla cerrada.
El ritual de la mañana con un 3%
Lo gracioso (y cuando digo gracioso quiero decir trágico) es la mañana después. Porque un móvil al 3% cambia completamente tu rutina. No puedes escuchar música en la ducha. No puedes mirar las notificaciones tranquilo. No puedes usar el GPS si vas a algún sitio.
De repente tu mañana gira alrededor de encontrar un enchufe. Desayunas con el móvil enchufado. Vas al baño con el cable estirando. Tu vida depende de un cargador durante las primeras 2 horas del día porque anoche tu cerebro no completó un gesto de 2 segundos.
Y esto te hace sentir como que todo te cuesta más que a los demás. Porque es verdad. Los demás se levantan con el móvil al 100%. Tú te levantas negociando con un 3% como si fuera un recurso escaso en un videojuego postapocalíptico.
Lo que he probado
Cargar el móvil en el salón. Así no lo uso en la cama, no me duermo con él en la mano, y enchufarlo se convierte en parte de "irme del salón a la habitación". Funciona. Cuando me acuerdo de dejarlo en el salón. Que no siempre.
También he puesto el cargador encima de la almohada. Así, cuando voy a dormir, lo primero que toco es el cable. Y eso es un recordatorio físico que incluso mi cerebro a las 23:30 puede procesar.
Lo que no funciona: confiar en que me acordaré. Eso no funciona nunca. Mi memoria nocturna tiene la fiabilidad de una conexión WiFi en un sótano.
Y si a ti te pasa lo mismo, si te olvidas de cosas básicas cada día sin saber por qué, si las rutinas que todo el mundo automatiza tú las tienes que decidir conscientemente cada vez, eso no es "ser irresponsable". Es un cerebro que no crea hábitos automáticos con la misma facilidad que otros.
No soy médico. Pero si tu móvil amanece al 3% más días de los que amanece al 100%, quizá haya algo detrás de ese olvido que merece atención.
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