Mi bandeja de entrada tiene 3.000 emails sin leer
3.247 emails sin leer. No es dejadez: cada email necesita una decisión que tu cerebro no puede tomar. Y se acumulan.
3.247 emails sin leer. No es que no te importe. Es que cada uno de esos emails necesita una decisión que tu cerebro no puede tomar ahora. Ni mañana. Ni la semana que viene.
Porque un email no es solo un email. Un email es una decisión disfrazada de notificación. ¿Lo leo? ¿Lo contesto? ¿Lo archivo? ¿Lo borro? ¿Es importante? ¿Es urgente? ¿Es spam pero parece importante? ¿Es importante pero parece spam?
3.247 decisiones pendientes. En una sola app. En un solo icono con un número rojo que hace tiempo que dejaste de mirar.
¿Por qué no puedes gestionar tu email si es solo leer y responder?
Porque no es solo leer y responder. Esa es la mentira.
Gestionar el email es una cadena de microdecisiones constantes. Abrir. Leer. Evaluar importancia. Decidir acción. Ejecutar acción. Siguiente. Abrir. Leer. Evaluar. Decidir. Ejecutar. Siguiente. Y así 50 veces.
Para un cerebro que regula bien las funciones ejecutivas, esto es tedioso pero factible. Para un cerebro que no las regula bien, esto es un campo de minas. Porque cada decisión gasta energía. Y la energía no es infinita. Y al tercer email ya estás agotado.
No agotado de leer. Agotado de decidir.
Es la diferencia entre caminar 5 kilómetros por un camino recto y caminar 5 kilómetros parándote cada 20 metros en un cruce donde tienes que elegir izquierda o derecha. La distancia es la misma. El cansancio no tiene nada que ver.
La bandeja de entrada es un reflejo perfecto de la función ejecutiva
A ver, ¿qué pasa? Que la bandeja de entrada requiere exactamente las habilidades que peor funcionan cuando tienes problemas con la atención y la función ejecutiva.
Requiere priorizar. Porque no todos los emails son iguales y tienes que decidir cuáles importan.
Requiere secuenciar. Porque tienes que procesar uno detrás de otro en un orden lógico.
Requiere tomar decisiones repetitivas. Porque cada email necesita una acción distinta.
Y requiere mantenimiento constante. Porque mañana habrá más.
Es como pedirle a alguien que no puede mantener limpia su mesa que mantenga limpia una mesa a la que le caen 40 objetos nuevos cada día. No es un problema de voluntad. Es un problema de capacidad de procesamiento.
Esto es exactamente lo mismo que pasa con las tareas simples que no puedes hacer. Contestar un email parece trivial. 2 minutos. Pero esos 2 minutos llevan dentro una carga de decisiones que tu cerebro no puede sostener de forma repetida.
El ciclo de la parálisis del email
Te voy a contar cómo funciona el ciclo, porque seguro que lo reconoces.
Fase 1: Llegan emails. Los ves. Piensas "luego los gestiono". No los gestionas.
Fase 2: Se acumulan. El número sube. 50 sin leer. 100. 200. Cada vez que abres la app sientes una presión en el pecho. Cierras la app.
Fase 3: Abres la app con intención de limpiar. Empiezas. Contestas dos. Te pierdes en uno que requiere más tiempo del que pensabas. Te agotas. Cierras la app. Has contestado dos de 200.
Fase 4: El número sigue subiendo. Ya son 500. La culpa crece. Abrir la app ya no solo es agotador, es ansiógeno. Así que no la abres. Y los emails siguen llegando.
Fase 5: 3.247 emails sin leer. Ya da igual. Ya no hay forma humana de limpiar eso. El número es tan grande que el cerebro dice "imposible" y se rinde. La bandeja de entrada se convierte en un cementerio de decisiones que nunca se tomaron.
¿Te suena? Ya te digo.
Y esto no solo pasa con emails. Es el mismo patrón que con los emails que no puedes contestar a tiempo. La misma parálisis. La misma acumulación. La misma culpa.
No eres un dejado. Tu cerebro no puede con la fatiga de decisión.
Déjame que te diga algo.
La fatiga de decisión es un concepto real. Cada decisión que tomas a lo largo del día gasta un recurso que es finito. Y cuando ese recurso se agota, decides peor. O no decides. Y la bandeja de entrada es una fábrica de decisiones.
Para la mayoría de la gente, las decisiones del email son tan pequeñas que apenas gastan recurso. Abrir, leer, contestar, siguiente. Es automático.
Para un cerebro que no automatiza bien los procesos repetitivos, cada una de esas decisiones gasta lo mismo que una decisión importante. No porque el email sea importante. Sino porque el cerebro no distingue entre una decisión trivial y una decisión compleja. Las trata todas igual. Y entonces se quema a la velocidad del rayo.
Es como un ordenador que ejecuta cada proceso con prioridad máxima. No es que sea un mal ordenador. Es que está distribuyendo recursos de forma ineficiente. Y al final se cuelga.
El truco que no es bonito pero funciona
No te voy a mentir: no gestiono mi bandeja de entrada como la gente normal. He aceptado que eso no va a pasar.
Lo que hago es lo que llamo "la regla de los 30 segundos". Cuando abro un email, si la respuesta me lleva menos de 30 segundos, contesto en ese momento. No lo pienso. No lo dejo para luego. Contesto aunque la respuesta sea imperfecta. Porque una respuesta imperfecta ahora es infinitamente mejor que una respuesta perfecta nunca.
Si el email requiere más de 30 segundos, lo marco con estrella y paso al siguiente. Y una vez al día (o cada dos días, no me voy a engañar), abro solo los marcados y me dedico a esos. Solo a esos. Sin mirar los demás.
Parece cutre. Es cutre. Pero la alternativa es tener 3.247 emails sin leer y no contestar ninguno. Así que entre cutre y nada, elijo cutre.
Y te digo más. La gente entiende una respuesta corta. La gente entiende "Recibido, mañana te contesto con calma". Lo que la gente no entiende es el silencio de tres semanas. Así que una respuesta de 10 segundos siempre gana contra no contestar.
Si tu bandeja de entrada es un desastre, quizá no sea un problema de organización
Si tienes 3.000 emails sin leer. Si todo te cuesta más de lo que debería. Si las tareas repetitivas te agotan desproporcionadamente. Si la toma de decisiones constante te paraliza. Si acumulas, acumulas y acumulas hasta que es imposible ponerse al día.
No estamos hablando de ser desorganizado. Estamos hablando de un patrón de funcionamiento que tiene nombre y que se puede trabajar.
En adultos con TDAH, la acumulación de emails, mensajes sin contestar, tareas administrativas pendientes y papeleo sin hacer es tan común que prácticamente todo el mundo que tiene TDAH asiente cuando lo describes. No es un extra. Es parte del paquete.
Esto no es un diagnóstico, que no soy médico y no me corresponde. Pero si tu bandeja de entrada te genera ansiedad real y esto se repite en otras áreas de tu vida, hablar con un profesional es probablemente lo mejor que puedes hacer.
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