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La ropa olvidada en la lavadora 3 días: TDAH y el ciclo infinito

Lavar, olvidar, oler, relavar. El loop más frustrante del TDAH doméstico. Tu cerebro no tiene alarma de "la colada terminó".

tdah

Lavar la ropa. Tarea fácil. La metes, le das al botón, y cuando suena el pitido la sacas.

Excepto que no suena ningún pitido. O suena y tú estás en otra galaxia mental. O suena, lo oyes, piensas "ahora voy", y tres días después abres la lavadora y te golpea un olor que podría usarse como arma biológica.

Relavar. Otra vez.

Y aquí empieza el loop. Porque tú no olvidaste la ropa una vez. La olvidas cada semana. A veces dos veces en la misma semana. Y cada vez te prometes que esta será la última. Que vas a poner una alarma. Que vas a quedarte de pie al lado de la lavadora hasta que termine. Y cada vez, sin falta, tu cerebro se va a hacer otra cosa y la ropa se queda ahí, húmeda, pudriéndose lentamente, como tus buenas intenciones.

¿Por qué tu cerebro olvida la lavadora cada vez?

No es que seas un desastre. Bueno, puede que un poco. Pero el problema real tiene nombre: memoria de trabajo.

Tu cerebro con TDAH tiene una memoria de trabajo que funciona como una pizarra diminuta. Caben tres cosas. Cuatro si tienes suerte. Y en el momento en que metes la ropa en la lavadora y le das al botón, esa tarea desaparece de la pizarra. Porque tu cerebro la marca como "hecha". Botón pulsado. Siguiente.

Pero no está hecha. Está a medias. Y las tareas a medias son el infierno del TDAH.

Porque una tarea a medias necesita que tu cerebro la mantenga en segundo plano. Como una pestaña abierta en el navegador. Y tu cerebro con TDAH no tiene pestañas en segundo plano. Tiene la pestaña activa y el vacío. Lo que no está delante de tus ojos no existe.

La lavadora está en otra habitación. No la ves. No la oyes. No existe.

El problema no es la lavadora. Es la espera.

Piénsalo. Meter la ropa es fácil. Sacar la ropa es fácil. Lo imposible es el hueco entre medias. Esos 40, 60, 90 minutos donde tienes que recordar que hay algo pendiente mientras haces otras cosas.

Para un cerebro neurotípico, eso es automático. Una parte de su cerebro se queda ahí, en modo vigía, y cuando pasa el tiempo suficiente les dice "oye, la lavadora". Como un post-it mental que funciona solo.

Tu post-it mental se cae al suelo nada más pegarlo.

Y lo frustrante es que no puedes solucionarlo con fuerza de voluntad. No puedes decirte "esta vez voy a acordarme" porque eso no cambia cómo funciona tu memoria de trabajo. Es como decirle a alguien miope que mire más fuerte. No funciona así.

El ciclo de la culpa húmeda

Lo peor del loop de la lavadora no es relavar. Es lo que te dices a ti mismo cada vez que abres esa puerta y te llega el olor.

"Otra vez."

"No puedo ni con una lavadora."

"Todo el mundo puede hacer esto menos yo."

Y esa culpa se extiende. Porque si la ropa ya es un caos con TDAH, si la silla de la habitación es tu segundo armario y el suelo el tercero, la lavadora olvidada es solo una pieza más del desastre. Y cada pieza acumula culpa. Y la culpa acumulada se convierte en parálisis. Y la parálisis hace que la siguiente colada también se olvide.

Ciclo infinito. Ropa incluida.

Trucos que a mí me funcionan (y no son "pon una alarma")

Sí, puedes poner una alarma. Pero seamos honestos: la alarma suena, la pospones, y sigues con tu vida. El problema no es que no suene un recordatorio. El problema es que tu cerebro no reacciona a recordatorios diferidos.

Así que lo que funciona es eliminar la espera.

Lava justo antes de algo que ya haces. Si siempre te duchas a las 9, mete la lavadora a las 8. No tienes que recordar nada. Tu rutina de ducha es la alarma. Sales de la ducha, pasas por la lavadora, sacas la ropa. No hay hueco mental.

Deja la puerta de la lavadora abierta cuando metas la ropa. Suena absurdo, pero funciona. Una puerta abierta es una señal visual. Cada vez que pases por ahí, tu cerebro recibe un "oye, hay algo pendiente". No necesitas memoria de trabajo si tienes una pista visual que te grita desde el pasillo.

Si puedes, tiende inmediatamente. No "luego". No "cuando acabe esto". Inmediatamente. El TDAH y las tareas de dos pasos con un hueco en medio son incompatibles. Si reduces el hueco a cero, el problema desaparece. Suena radical, pero mantener la casa limpia con TDAH va precisamente de esto: eliminar los huecos donde tu cerebro se pierde.

No es pereza. Es un cerebro sin alarma interna.

La gente que no tiene TDAH no entiende por qué olvidar la ropa en la lavadora te hace sentir tan mal. "Es solo ropa", dicen. "Ponla otra vez y ya está."

Pero no es solo ropa. Es la prueba, otra vez, de que tu cerebro no funciona como se supone que debería. Es el recordatorio diario de que cosas que para los demás son automáticas, para ti requieren un esfuerzo consciente que a veces simplemente no tienes.

Y eso cansa.

Cansa relavar. Cansa el olor. Cansa la culpa. Cansa intentar armar una rutina matutina funcional cuando ni siquiera puedes completar una tarea que literalmente solo tiene dos pasos.

Pero aquí va la verdad: no eres tú el problema. Es el hueco. Es la espera. Es un cerebro que necesita estímulos presentes para funcionar y una lavadora que está en otra habitación haciendo su trabajo en silencio.

Cuando entiendes eso, dejas de pelearte contigo mismo y empiezas a diseñar trucos que trabajen con tu cerebro, no contra él.

La ropa seguirá olvidándose a veces. Pero cada vez que la sacas a tiempo, no es disciplina. Es que encontraste el truco correcto para tu cerebro.

Y eso vale más que todas las alarmas del mundo.

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Si olvidar la ropa en la lavadora es solo la punta del iceberg y sospechas que tu cerebro funciona con sus propias reglas, hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas. 10 minutos para ponerle nombre a lo que llevas años sintiendo.

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