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Llegar 1 hora antes a todo: la sobrecompensación del TDAH

Pasaste de llegar tarde siempre a llegar absurdamente pronto. Esperas en el coche, en el parking, en la puerta. La sobrecompensación del TDAH.

tdah

Toda la vida llegando tarde. A clase, al médico, a quedar con amigos, a todo. Hasta que un día el miedo te hizo ir al otro extremo.

Ahora llegas absurdamente pronto a todo y esperas en el coche.

Media hora. Cuarenta minutos. A veces una hora entera mirando el móvil en el parking como un detective de película barata haciendo vigilancia. Solo que no vigilas a nadie. Solo esperas a que sea la hora para no llegar tarde. Porque llegar tarde ya no es una opción. Llegar tarde se convirtió en algo que tu cerebro clasifica como catástrofe nivel 10.

Y nadie entiende por qué sales de casa a las 9 para una cita a las 11.

¿Por qué pasas de llegar tarde a llegar absurdamente pronto?

Porque tu cerebro con TDAH no sabe regular. No tiene modo intermedio. Tiene dos velocidades: "se me olvidó que tenía que estar ahí" y "llevo 45 minutos sentado en la puerta esperando a que abran".

Durante años te pasó lo mismo. Calculabas mal el tiempo. Decías "salgo en 5 minutos" y pasaban 45. Te distraías justo antes de salir. Te acordabas de algo que tenías que hacer. Perdías las llaves. Buscabas el móvil que tenías en la mano. Y cuando llegabas, llegabas tarde. Siempre. Sin excepción.

Y cada vez que llegabas tarde, pasaba algo. Un comentario. Una mirada. Un suspiro de tu madre. Un "otra vez" de tu pareja. Un jefe que deja de confiar en ti. Y todo eso se acumula. Se acumula durante años hasta que tu cerebro dice: "vale, basta, nunca más".

Pero tu cerebro no dice "nunca más, voy a calcular bien el tiempo y salir con margen razonable".

No.

Tu cerebro dice "nunca más" y activa el protocolo nuclear. Salir con una hora de antelación para un sitio que está a 15 minutos. Preparar la ropa la noche anterior, la mochila, las llaves en la entrada, la alarma puesta tres veces. Y luego llegar tan pronto que el sitio todavía no ha abierto.

Eso no es puntualidad. Es miedo disfrazado de responsabilidad.

La ansiedad de la espera que nadie ve

Lo gracioso es que la gente ve al que llega tarde y piensa "qué desastre". Pero al que llega 50 minutos antes nadie le dice nada. De hecho, te felicitan. "Qué puntual eres." "Ojalá todo el mundo fuera como tú."

Si supieran.

Si supieran que llevas 40 minutos en el coche con el estómago hecho un nudo repasando mentalmente si has cogido todo. Que has mirado la dirección en Google Maps cuatro veces aunque ya sabes dónde es. Que has calculado la ruta con tráfico, sin tráfico, y con tráfico apocalíptico por si acaso. Que has llegado tan pronto porque tu cerebro te ha convencido de que si no sales YA, algo terrible pasará.

Eso no es ser organizado. Eso es ansiedad que se alimenta del TDAH hasta que no sabes dónde acaba una y empieza la otra.

Y lo peor es el tiempo que pierdes. Suma todas esas medias horas, todas esas esperas en parkings, en recibidores, en bancos de parque mirando el reloj. Son horas a la semana. Horas que no estás trabajando, ni descansando, ni haciendo nada. Solo esperando. Porque tu cerebro necesita ese colchón de tiempo para no entrar en pánico.

El ciclo de la sobrecompensación

Esto no pasa solo con la puntualidad. Es un patrón que el TDAH repite en muchas áreas de tu vida. Fallas en algo, te machacas, y luego sobrecompensas hasta el extremo opuesto.

Olvidas un cumpleaños y te conviertes en la persona que se pone alarmas para todos los cumpleaños del universo, incluido el del perro de tu vecino. Pierdes un documento y empiezas a hacer copias de seguridad triples de todo, incluidos los tickets del súper. Metes la pata en una reunión y preparas las siguientes con un nivel de detalle que roza lo militar.

No es equilibrio. Es péndulo. Y el péndulo gasta una energía que no tienes.

Porque mientras la gente normal gasta cero esfuerzo en llegar a la hora, tú gastas una cantidad absurda de recursos mentales en algo que debería ser automático. Y esos recursos ya no los tienes para el resto del día. Llegas a la cita fresco por fuera pero quemado por dentro. Como si hubieras corrido una maratón antes de empezar a trabajar.

¿Se puede llegar a la hora sin llegar una hora antes?

Sí. Pero no con fuerza de voluntad.

Lo que funciona es aceptar que tu cerebro calcula mal el tiempo. No como defecto. Como dato. Y una vez que lo aceptas, puedes poner sistemas que compensen sin que tú tengas que sobrecompensar.

Alarmas escalonadas. No una alarma de "sal ya". Tres alarmas: "empieza a prepararte", "sal en 10 minutos", "sal ahora". Tu cerebro necesita avisos progresivos, no un solo disparo que ignora porque está en medio de algo.

Márgenes fijos. Si algo está a 20 minutos, sales 35 minutos antes. Siempre. Sin pensar. Sin calcular el tráfico apocalíptico. Un margen fijo de 15 minutos extra que absorbe el caos habitual. Ni más ni menos. Si sobran 10 minutos, te tomas un café. Pero no una hora en el coche.

Y lo más difícil: tolerar la posibilidad de llegar 5 minutos tarde. Porque eso es lo que realmente te da pánico. No llegar tarde en sí. Sino que alguien piense lo que siempre pensaron: que eres un desastre. Que no te importa. Que no eres de fiar.

Pero llegas tarde incluso cuando sales pronto porque el problema no es la hora a la que sales. Es cómo tu cerebro gestiona el tiempo. Y sobrecompensar con una hora de ventaja no arregla eso. Solo lo tapa.

No eres puntual. Estás asustado.

Y eso está bien admitirlo.

Porque cuando lo admites, puedes empezar a trabajar con el miedo en lugar de contra él. Puedes buscar el punto medio entre "llego 40 minutos tarde" y "llevo una hora en el parking". Ese punto existe. No es perfecto. Vas a llegar tarde a veces. Y vas a llegar pronto otras. Pero al menos no estarás gastando la mitad de tu energía diaria en gestionar la logística de existir.

Tu cerebro funciona diferente. Calcula el tiempo diferente. Gestiona la urgencia diferente. Y eso no se arregla castigándote con esperas interminables en el coche. Se arregla entendiendo cómo funciona tu cabeza y poniendo herramientas que compensen sin quemarte.

Porque llegar a la hora no debería costar tanto.

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Si llevas años sobrecompensando para que nadie note lo que pasa dentro de tu cabeza, quizá es momento de entender por qué. Hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas. 10 minutos y puede que por fin encaje lo que llevas años tapando con esfuerzo extra.

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