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Las redes neuronales del TDAH: por qué tu cerebro cambia de canal solo

Tu cerebro tiene dos redes que deberían turnarse. En el TDAH compiten a la vez. Es como tener dos cadenas emitiendo en la misma pantalla. Neurociencia TDAH explicada.

tdah

Tu cerebro tiene una red que se activa cuando haces cosas y otra que se activa cuando no haces nada. En un cerebro sin TDAH, se turnan. En el tuyo, compiten. Es como tener dos cadenas de televisión emitiendo a la vez en la misma pantalla.

Ahora mismo estás intentando leer esto y en algún rincón de tu cabeza hay algo que tira hacia otro lado. Una canción. Una preocupación. Una idea que no viene a cuento. No lo estás eligiendo. Es que tus redes neuronales no se están poniendo de acuerdo.

Y llevas años pensando que eres tú el problema.

¿Qué son exactamente estas dos redes?

Los neurocientíficos las llaman red de modo activo y red por defecto. Nombres rarísimos, pero la idea es sencilla.

La red de modo activo es la que se pone en marcha cuando tienes que hacer algo que requiere atención. Resolver un problema, leer, escribir, escuchar a alguien. Esta red dice "oye, hay una tarea, vamos a ello".

La red por defecto es la que se activa cuando tu cerebro no está ocupado en nada concreto. Es la red del soñar despierto. La de los pensamientos que aparecen mientras te duchas. La de las ideas que llegan de la nada cuando estás en el autobús mirando por la ventana.

En un cerebro sin TDAH, estas dos redes funcionan como un turno de guardia. Cuando una está activa, la otra baja el volumen. Te pones a trabajar y la red por defecto calla. Te tumbas a descansar y la red de modo activo afloja. Se alternan. Se complementan. El sistema funciona.

En un cerebro con TDAH, ese mecanismo de alternancia está roto.

Las dos redes se activan a la vez. Y eso, más que un problema de atención, es un problema de interferencia de señales.

¿Por qué esto explica tanto del TDAH?

Piensa en lo que pasa cuando estás intentando concentrarte en algo.

Estás leyendo un informe. O escuchando a alguien. O intentando escribir ese email que llevas tres días postergando. Y de repente tu cabeza se va. No a algo emocionante, no a algo urgente. A una cosa completamente aleatoria. Una conversación de hace dos semanas. Si cerraste el gas antes de salir. Qué ibas a hacer el sábado.

Eso es la red por defecto interrumpiendo a la red de modo activo.

Y no es que te hayas distraído. Es que la red que debería haber bajado el volumen no lo ha hecho. Sigue emitiendo. Sigue generando contenido. Y tu atención, que ya de por sí tiene poca capacidad de filtrar, no sabe a qué pantalla mirar.

Este es el mismo mecanismo que está detrás de la concentración fragmentada del TDAH. No es que tu atención sea débil. Es que hay demasiado ruido interno compitiendo con lo que intentas hacer.

El problema no es que te distraigas. Es que no puedes no distraerte.

Esta diferencia importa.

Todo el mundo se distrae. Todo el mundo tiene pensamientos que se cuelan mientras trabaja. La diferencia es que un cerebro sin TDAH puede ignorar esos pensamientos. Los detecta, los descarta, y vuelve a la tarea. El mecanismo de supresión funciona.

En el TDAH, ese mecanismo de supresión está comprometido. La red por defecto no se calla aunque quieras que se calle. Y la red de modo activo no puede sostenerse sola el tiempo suficiente para terminar algo que requiere esfuerzo.

¿Resultado? Lo que la gente llama "falta de atención" pero que en realidad es exceso de todo. Demasiadas señales. Demasiados canales. Demasiado ruido.

El cerebro con TDAH explicado de forma simple

Y entonces, ¿qué pasa con el hiperfoco?

Aquí está la paradoja que más confunde a la gente.

Si el TDAH es un problema de atención, ¿cómo puede alguien con TDAH pasarse cuatro horas seguidas haciendo algo sin despegar la vista de la pantalla? ¿No se supone que no pueden concentrarse?

La respuesta está en las mismas redes neuronales.

Cuando tu cerebro encuentra algo suficientemente estimulante, algo que genera la dopamina necesaria para activar y mantener la red de modo activo, ocurre algo curioso. La red por defecto sí baja el volumen. No porque el mecanismo se haya arreglado, sino porque la señal de la otra red es tan fuerte que la supera.

Es como cuando subes el volumen de la tele tanto que dejas de oír el ruido de la calle. El ruido sigue ahí. Pero ya no lo percibes.

Por eso el hiperfoco no es un superpoder. Es una condición. Tu cerebro no elige concentrarse en algo cuatro horas. Es que ese algo tiene el volumen tan alto que todo lo demás desaparece. Y cuando ese algo no está, vuelve el caos de las dos cadenas emitiendo a la vez.

¿Qué tiene que ver la dopamina con todo esto?

Todo.

La alternancia entre redes neuronales está regulada en buena parte por la dopamina. Es el neurotransmisor que le dice al cerebro qué merece atención ahora mismo y qué puede esperar. En un cerebro con TDAH, esa señal de dopamina no llega bien a la corteza prefrontal, que es la parte del cerebro que debería coordinar todo esto.

¿Y qué hace tu cerebro cuando no recibe señales claras de qué es prioritario? Se va al zapping. Salta de estímulo en estímulo buscando algo que active esa señal. Una notificación. Un ruido. Un pensamiento que llega solo.

No es descontrol. Es búsqueda.

Tu cerebro está buscando la señal que le diga qué hacer. Y como esa señal no llega sola con la claridad suficiente, va probando cosas hasta encontrar algo que funcione. Muchas veces lo que funciona no es lo que deberías estar haciendo.

Esto lo nota especialmente alguien que tiene el zapping mental del TDAH: esa sensación de cambiar de canal sin querer, sin poder evitarlo, sin mando a distancia.

¿Sirve de algo saber esto?

Depende de qué hagas con la información.

Saber que tienes dos redes que no se turnan correctamente no te da un botón de reset. No hay ejercicio de meditación que arregle el mecanismo de alternancia de la noche a la mañana. No hay técnica de productividad que transforme tu cerebro en uno neurotípico.

Lo que sí hace es explicar cosas que llevan años sin tener explicación.

Explica por qué no puedes "simplemente concentrarte" aunque quieras. Explica por qué puedes ver una serie cuatro horas seguidas pero no puedes leer un párrafo de un contrato. Explica por qué tu cerebro genera ideas constantemente incluso cuando no quieres que lo haga. Explica por qué te cuesta tanto terminar cosas aunque las hayas empezado con energía.

No es falta de voluntad. Es que tus redes neuronales están en conversación constante cuando deberían estar en turnos separados.

Y entender eso es útil. No para resignarte. Para dejar de culparte de algo que tiene una explicación neurológica real.

El entorno como prótesis

Si el problema es que la red por defecto no baja el volumen sola, la solución parcial es hacer que el entorno haga ese trabajo.

Reducir estímulos externos no arregla las redes, pero reduce el número de señales que compiten por tu atención. Menos notificaciones, menos ruido, menos objetos a la vista que activen pensamientos aleatorios. Si la red por defecto va a generar contenido de todas formas, al menos que no tenga tanto material con el que trabajar.

Las tareas cortas y concretas tampoco arreglan las redes. Pero como la red de modo activo pierde fuerza rápido, fragmentar el trabajo en trozos pequeños es más fácil de sostener. No "escribir el capítulo". "Escribir el primer párrafo". No "hacer la declaración de la renta". "Abrir el programa y poner mi nombre".

No es trampa. Es adaptar la tarea al cerebro que tienes, no al que te gustaría tener.

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Si esto te suena demasiado familiar y llevas años sin entender por qué tu cerebro funciona así, hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas. No es un diagnóstico. Es un punto de partida. 10 minutos.

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