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Quemar la comida porque saliste de la cocina 2 minutos con TDAH

Solo ibas a por el móvil. 20 minutos después, la alarma de humo. El TDAH y la cocina tienen una relación peligrosa.

tdah

Ibas a por el móvil. Solo un segundo. Apagar el fuego al mínimo, salir al salón, coger el teléfono, volver.

Han pasado 20 minutos y la alarma de humo te trae de vuelta a la realidad.

El TDAH y la cocina: la historia de amor más peligrosa que existe.

Lo peor no es el humo. Ni la sartén que ya nunca volverá a ser la misma. Lo peor es que ya sabías que iba a pasar. Porque no es la primera vez. Ni la segunda. Ni la décima.

Tienes una colección de sartenes con el fondo negro que podría exponerse en un museo de arte contemporáneo.

¿Por qué siempre se me quema la comida si tengo TDAH?

Porque tu cerebro no funciona con temporizadores internos. Funciona con estímulos.

Mientras estás delante del fuego, bien. Lo ves, lo hueles, estás ahí. Pero en el momento en que te alejas, la cocina deja de existir. Literalmente. Tu cerebro la borra del mapa. Como si nunca hubieras puesto agua a hervir.

No es que no te importe. Es que tu cerebro no mantiene en segundo plano lo que no tiene delante. No hay una pestaña abierta con "oye, tienes algo en el fuego". Hay un cierre total de sesión.

Entras al salón a por el móvil y ves una notificación. La abres. Eso te lleva a Instagram. En Instagram ves un vídeo de alguien haciendo recetas en 30 segundos (irónico). Eso te recuerda que ibas a buscar una receta nueva. Abres Google. Y tu cerebro ya está en Marte mientras la cena se carboniza en la Tierra.

Es la cadena de estímulos. Cada uno reemplaza al anterior. Y el fuego de la cocina ni siquiera compite, porque no hace ruido, no vibra, no tiene notificaciones push.

¿Es despiste o es algo más?

Un despiste es olvidarte una vez. Quemar la comida sistemáticamente cada vez que sales de la cocina no es un despiste. Es un patrón.

Y el patrón tiene nombre: dificultad para mantener la atención en tareas que no generan estímulo inmediato. También conocido como "el martes que casi quemo la casa por ir a buscar una servilleta".

Con TDAH, la memoria de trabajo es como una pizarra que se borra cada vez que alguien abre la puerta. Mientras estás mirando la pizarra, todo bien. Pero si giras la cabeza dos segundos, alguien ya ha borrado lo que ponía y ha dibujado un gato.

He quemado más comida que Gordon Ramsay

¿Qué puedes hacer para dejar de quemar cosas?

No te voy a decir "pon un temporizador". Bueno, sí, pero no solo eso. Porque el problema no es que no existan temporizadores. El problema es que tu cerebro ignora el temporizador igual que ignora todo lo demás.

Cosas que realmente funcionan (probadas por un profesional de quemar sartenes):

No salgas de la cocina. Punto. Si la comida está en el fuego, tú estás en la cocina. Sin excepciones. Sin "solo voy a por el móvil un segundo". Ese segundo no existe. Es una mentira que tu cerebro te cuenta y tú sigues creyéndote después de 47 sartenes.

Pon el móvil en la encimera. Si el móvil está contigo en la cocina, no necesitas ir a buscarlo. Elimina el motivo por el que sales. Si necesitas algo del salón, espera a que esté hecho. Cocinar a diario con TDAH es posible, pero necesitas cambiar el entorno, no tu fuerza de voluntad.

Temporizadores físicos, ruidosos, molestos. No el del móvil que vibra en silencio y puedes ignorar. Uno de esos que suenan como si estuvieran avisando de un bombardeo. Que te saque del trance. Que no puedas ignorar aunque estés en el quinto nivel de hiperfoco con el teléfono.

Cocina cosas simples entre semana. Cuanto más pasos tiene una receta, más oportunidades hay de que te vayas a mitad. Las recetas de "déjalo a fuego lento 40 minutos" son trampas mortales para cerebros TDAH. Eso no es cocinar, es un ejercicio de confianza ciega en tu capacidad atencional. Y ya sabemos cómo acaba. El meal prep con TDAH existe por algo: preparar todo de golpe cuando tienes energía y no jugártela cada noche.

Acepta que el fuego lento no es para ti. Al menos no sin supervisión constante. Cocina rápida, salteados, cosas que necesiten tu presencia activa. Si tienes que remover, no te vas. Si solo tienes que esperar, te vas. Así de simple.

No es falta de cuidado

La gente que no tiene TDAH lo ve y piensa "es que no prestas atención". Y tienen razón, técnicamente. Pero no por elección. No es que te dé igual quemar la cena. Es que tu cerebro está diseñado para perseguir el estímulo más brillante del momento, y una olla con agua hirviendo no compite contra un móvil que vibra.

No eres descuidado. No eres un peligro (bueno, un poco para las sartenes sí). Eres una persona cuyo cerebro funciona diferente en un mundo diseñado para cerebros que pueden dejar algo en segundo plano sin olvidarlo.

La próxima vez que abras la cocina y veas esa marca negra en el techo que ya no sale ni con lejía, recuerda: no es que no sepas cocinar. Es que tu cerebro y el fuego lento todavía no han firmado un acuerdo de convivencia.

Y puede que no lo firmen nunca. Pero al menos puedes dejar de fingir que "esta vez sí me acordaré".

No te vas a acordar. Pon la alarma.

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