Los proyectos a largo plazo me paralizan aunque los de una tarde me van genial

Te dan un proyecto de tres meses y te paralizas. Te dan algo para hoy y lo sacas en dos horas. No es falta de capacidad. Tu cerebro puede funcionar con reglas distintas.

Dame algo urgente para hoy y lo tengo listo en dos horas. Con calidad. Con energía. Sin problema.

Dame algo para dentro de tres meses y me quedo mirando la pantalla como si me hubieran pedido que resolviera la teoría de cuerdas en una servilleta.

No es que el proyecto sea más difícil. A veces es más fácil que lo que hice ayer en dos horas. Pero tiene algo que mi cerebro no puede gestionar: distancia temporal.

Si la deadline es lejos, es invisible. Y las cosas invisibles, para mi cerebro, no existen.

¿Por qué las cosas a corto plazo te salen bien y las de largo plazo no?

Porque el corto plazo tiene todo lo que tu cerebro necesita para funcionar: urgencia, un final visible, consecuencias inmediatas si no lo haces.

El largo plazo no tiene nada de eso. El largo plazo es un horizonte borroso. Un "ya lo haré". Un "todavía queda mucho tiempo". Y tu cerebro se relaja. Porque para tu cerebro, si no hay presión ahora, no hay tarea ahora.

Y llega el día antes de la entrega. Y de repente, en las últimas 12 horas, haces todo lo que no hiciste en tres meses. Con un nivel de rendimiento absurdo. Casi siempre bien. Casi siempre a tiempo.

Y te dices: "lo he conseguido, no era para tanto". Sin darte cuenta de que el estrés de esas 12 horas te ha quitado un año de vida.

El proyecto entero vs. el trozo de hoy

Mira, te voy a explicar lo que pasa dentro de tu cabeza cuando te dan un proyecto grande.

Tu cerebro mira el proyecto entero. No la primera tarea. No el primer paso. El proyecto entero. Y ve un bloque gigante, amorfo, sin forma clara, sin saber por dónde empezar. Y se paraliza.

Es como estar al pie de una montaña y que te digan "sube". Sin camino, sin mapa, sin indicaciones de por dónde empezar. ¿Qué haces? Te quedas abajo mirando la cima pensando "no sé por dónde empezar". Y te quedas ahí. Minutos. Horas. Días. Semanas.

Mientras tanto, alguien te dice "cruza esta calle" y lo haces en 30 segundos. Porque cruzar una calle es concreto, visible, inmediato.

El problema no es la capacidad. El problema es que tu cerebro necesita trozos pequeños y concretos para arrancar. Y un proyecto a largo plazo no viene troceado. Viene entero. Y trocearlo tú es una tarea ejecutiva que, irónicamente, requiere el mismo tipo de activación que te falta para hacer el proyecto.

Es un bucle de los que me dan ganas de tirarme de los pelos.

¿Por qué tus compañeros pueden y tú no?

Esto es lo que más jode, ¿no?

Porque ves a tus compañeros que reciben el mismo proyecto, se sientan, hacen un plan, y avanzan un poquito cada día. Tranquilamente. Sin drama. Sin crisis. Van acumulando progreso de manera constante hasta que un día el proyecto está terminado.

Y tú miras eso y piensas: "¿qué me pasa?". Porque tú has intentado hacer lo mismo. Te has hecho tu plan bonito. Has puesto tus subtareas. Has dividido el proyecto en fases. Y al tercer día ya no estás siguiendo el plan. Y al quinto has olvidado que existía.

Y no es porque el plan fuera malo. Es porque la capacidad de ejecutar un plan a largo plazo requiere una función ejecutiva consistente. Y la tuya va a rachas. Hay días que funciona a tope y días que no funciona en absoluto. Y un plan que requiere consistencia diaria y un cerebro que funciona de manera inconsistente son incompatibles.

Es exactamente lo que le pasa a la gente que rinde mucho unos días y nada otros. No es motivación. Es neurología.

¿Y si la parálisis tuviera una explicación que no es pereza?

En adultos con TDAH, la dificultad con los proyectos a largo plazo es probablemente el síntoma más incapacitante en el ámbito laboral. Más que la distracción. Más que el olvido. Porque afecta directamente a la capacidad de crecimiento profesional.

El TDAH afecta a la función ejecutiva, que es el sistema del cerebro encargado de planificar, organizar, priorizar y sostener el esfuerzo a lo largo del tiempo. Si ese sistema no funciona bien, puedes ser brillante en tareas inmediatas - porque ahí no necesitas planificación ni sostenimiento del esfuerzo - y absolutamente incapaz en proyectos que requieren constancia.

Y esto no tiene nada que ver con la inteligencia. Hay gente con un CI altísimo que no puede completar un proyecto de tres meses. Porque la inteligencia no compensa un déficit en la función ejecutiva. Son sistemas distintos.

Esto no es un diagnóstico, que no soy quien para darlo. Pero si reconoces este patrón como algo que te ha acompañado toda la vida - no puntualmente, sino siempre - quizá vale la pena explorarlo con alguien que sepa de esto.

Lo que me funciona para no quedarme paralizado

Te voy a contar las tres cosas que más impacto han tenido en mi manera de gestionar proyectos grandes.

Primera: no miro el proyecto entero. Nunca. Me prohíbo pensar en el resultado final. Solo miro la siguiente acción concreta. No "escribir el libro", sino "abrir el documento y escribir el primer párrafo del capítulo 3". Eso es algo que mi cerebro puede hacer. "Escribir el libro" es algo que mi cerebro no puede ni procesar.

Segunda: uso deadlines intermedias reales. No inventadas por mí, que mi cerebro sabe que son mentira y las ignora. Reales. Le digo a alguien "te mando el primer borrador el viernes". Y ahora hay una persona esperando algo el viernes. Y eso activa la presión que necesito.

Tercera: acepto que voy a tener días en los que no avance nada. Y no me machaco por ello. Porque la culpa por no avanzar hoy se convierte en una barrera extra para avanzar mañana. Y ya tengo bastantes barreras sin añadir más.

No es un sistema perfecto. Pero es infinitamente mejor que intentar hacer lo importante y acabar haciendo solo lo urgente. Y sobre todo, es mejor que seguir pensando que te cuesta más que a los demás porque eres peor. No lo eres. Tu cerebro funciona con otras reglas.

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Si los proyectos largos te paralizan y los cortos te salen genial, quizá no es falta de disciplina. Quizá tu cerebro funciona diferente. Tengo un test de 43 preguntas que te puede ayudar a entenderlo. Gratis, sin compromiso. Hacer el test TDAH.

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