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El proyecto "este finde" que lleva 3 meses sin empezar con TDAH

Llevas 12 fines de semana diciendo "este finde monto la estantería". Con TDAH, el finde nunca es el momento. Y no es pereza.

tdah

Este finde monto la estantería. Este finde ordeno el trastero. Este finde limpio el garaje.

Llevas 12 findes diciéndolo y el trastero sigue igual. La estantería sigue en la caja. Y el garaje ha desarrollado su propio ecosistema.

Cada viernes por la noche te acuestas con el plan clarísimo. Mañana te levantas, desayunas tranquilo, y a las 11 estás montando esa estantería como un campeón. Lo ves tan fácil que casi puedes oír el taladro. Sientes la satisfacción anticipada de colgar los libros y hacerte una foto para mandársela a tu madre.

Sábado. Te levantas a las 12. Desayunas viendo un vídeo. El vídeo te lleva a otro vídeo. Luego miras el móvil un rato. Comes algo. Te tumbas un momento. Y cuando quieres darte cuenta son las 7 de la tarde, llevas el pijama puesto, y la estantería te mira desde la esquina del salón con la misma cara que tu profesor de mates en segundo de la ESO.

"Bueno, mañana domingo."

Domingo llegas con menos energía, más culpa, y la sensación de que el fin de semana ya está perdido. Así que decides que el próximo finde sí. Seguro. Sin falta.

Y así hasta marzo.

¿Por qué el fin de semana nunca es el momento?

Porque tu cerebro con TDAH necesita estructura externa para funcionar. Y el fin de semana es exactamente lo contrario: un agujero negro de tiempo libre sin bordes, sin horarios, sin nadie que te diga qué hacer ni cuándo.

Entre semana tienes reuniones, deadlines, alguien esperando algo de ti. Eso no es estrés. Bueno, sí, es estrés, pero también es lo que hace que tu cerebro arranque. Presión externa. Consecuencias inmediatas. Urgencia real.

El sábado por la mañana no hay nada de eso. Nadie te va a echar la bronca si no montas la estantería. No pasa nada si lo dejas para la semana que viene. No hay consecuencia inmediata. Y sin consecuencia inmediata, tu cerebro con TDAH interpreta la tarea como opcional. Y todo lo opcional se va al fondo de la cola. Para siempre.

Si alguna vez has sentido que tus fines de semana se evaporan sin hacer nada, no es casualidad. Es tu cerebro sin el andamio externo que necesita para moverse.

La trampa del "solo es una cosa"

Lo más frustrante es que no estamos hablando de escalar el Everest. Es montar una estantería. Es ordenar un cajón. Es llamar al dentista. Cosas que llevan 20 minutos, 40 como mucho.

Y precisamente por eso duele tanto. Porque sabes que es fácil. Sabes que cualquiera lo haría en un rato. Y eso hace que la culpa sea el doble de pesada. "Si es tan fácil, ¿por qué no puedo hacerlo?"

Porque el problema no es la tarea. El problema es empezarla.

Tu cerebro con TDAH tiene una barrera invisible entre tú y la acción. No es física. No la ves. Pero está ahí. Es esa resistencia absurda que hace que algo que dura 15 minutos se convierta en un proyecto pendiente de 3 meses. Porque cada vez que piensas en hacerlo, tu cerebro calcula el esfuerzo emocional de arrancar, no el esfuerzo real de hacerlo. Y el esfuerzo emocional de arrancar, con TDAH, es desproporcionado.

Es como si para abrir una puerta tuvieras que empujar con todo el cuerpo. Y al otro lado solo hay una habitación normal. Pero el esfuerzo de empujar te agota antes de entrar.

El viernes prometes, el sábado procrastinas, el domingo te castigas

El patrón es siempre el mismo. Y lo peor es que lo ves venir.

Viernes: motivación. "Este finde sí." Te sientes capaz. Tienes energía. El plan está claro.

Sábado: parálisis. La motivación del viernes se evaporó mientras dormías. Te levantas sin ganas. El plan sigue ahí pero ahora pesa. Lo pospones una hora. Luego otra. Luego ya.

Domingo: culpa. Otro finde perdido. Otra promesa incumplida. Te dices que eres un desastre. Que no tienes remedio. Que los demás pueden y tú no. Y esa culpa no te motiva. Te hunde. Te deja peor que el viernes. Y el lunes empiezas la semana arrastrando el peso de un fin de semana que no te ha servido ni para descansar ni para hacer nada.

Si esto te suena, probablemente también empiezas cosas y no las terminas. No es falta de voluntad. Es un cerebro que prioriza por urgencia, no por importancia. Y montar la estantería no es urgente. Nunca lo será. Por eso lleva 3 meses en la caja.

Lo que a mí me funciona con los proyectos del finde

No voy a decirte que hagas una lista de tareas. Si las listas funcionaran ya habrías montado la estantería en diciembre.

Ponle hora concreta. No "este finde". No "mañana por la mañana". Sábado a las 10:30. Con alarma. Tu cerebro necesita un punto de activación específico, no una franja difusa de 48 horas. "El finde" no existe como momento. Las 10:30 del sábado, sí.

Saca las herramientas antes. El viernes por la noche, cuando tienes la motivación, no la gastes en la tarea entera. Gástala en preparar. Abre la caja de la estantería. Deja el taladro en la mesa. Pon los tornillos al lado. El sábado, cuando te levantes sin ganas, la mitad de la barrera de inicio ya no está. Porque lo más difícil no es montar la estantería. Es ir a buscar el taladro.

Invita a alguien. En serio. Dile a un amigo que venga a ayudarte. O queda con tu pareja para hacerlo juntos. La presencia de otra persona es estructura externa. Y estructura externa es exactamente lo que tu cerebro necesita. No necesitas ayuda real. Necesitas un testigo. Alguien que haga que "no hacerlo" tenga consecuencia social.

No es la estantería. Es tu cerebro.

La estantería es lo de menos. Podría ser el trastero, la llamada al dentista, el álbum de fotos que ibas a organizar, o el armario que llevas queriendo vaciar desde octubre.

El patrón es siempre el mismo: tareas sin urgencia externa, sin deadline real, sin consecuencia inmediata. Exactamente el tipo de cosas que un cerebro con TDAH manda al final de la cola y nunca rescata. Porque siempre hay algo más urgente. O algo más estimulante. O simplemente el sofá.

No eres vago. No te falta disciplina. Lo que te falta es un cerebro que active el modo "hacer" sin necesitar que el edificio esté en llamas.

La estantería puede esperar un finde más. Pero si llevas 3 meses esperando al finde correcto, quizá el problema no es encontrar el finde. Es entender por qué tu cerebro no arranca sin presión externa. Y trabajar con eso, no contra eso.

El próximo sábado a las 10:30. Con el taladro en la mesa. Y si no sale, que no pasa nada. Al menos habrás entendido por qué.

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Si llevas meses peleándote con tareas de 15 minutos y siempre pensaste que era pereza, igual no lo es. Hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas. 10 minutos y puede que el trastero empiece a tener más sentido.

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