Volver al blog

Pisar cosas que tú mismo dejaste en el suelo: el bucle del TDAH

Dejas algo en el suelo, lo pisas tres horas después y no lo recoges. El bucle del TDAH tiene explicación y no es pereza.

tdah

Dejas algo en el suelo pensando "ahora lo recojo".

Tres horas después lo pisas. Te enfadas contigo mismo. Pero no lo recoges. Al día siguiente, lo vuelves a pisar. Y te vuelves a enfadar. Pero tampoco lo recoges.

No es dejadez. No es que te dé igual vivir rodeado de obstáculos que tú mismo has puesto ahí. Es que tu cerebro funciona de una forma muy concreta: registra el objeto, genera la intención de recogerlo, y antes de que tu mano llegue al suelo ya se ha ido a pensar en otra cosa. Literalmente.

Y así empieza el bucle.

¿Por qué con TDAH pisas lo que tú mismo dejaste en el suelo?

Porque tu cerebro tiene un sistema de prioridades que no funciona como el del resto.

Imagina que dentro de tu cabeza hay un tío cuyo trabajo es decidir qué es importante ahora mismo. En un cerebro neurotípico, ese tío mira al suelo, ve la bolsa de plástico, y dice "recógela, tarda dos segundos". Y el cuerpo obedece.

En un cerebro con TDAH, ese tío mira al suelo, ve la bolsa de plástico, dice "recógela"... y en ese momento suena un ping del móvil, o hueles a café, o recuerdas que tenías que enviar un email. Y el tío desaparece. Se ha ido. La bolsa sigue ahí. Tú ya estás en otra parte.

No es que no te importe. Es que la señal que dice "hazlo ahora" se pierde entre mil señales más. Tu cerebro no filtra. No prioriza lo cercano solo porque esté cerca. Necesita urgencia, novedad o dopamina para moverse. Y recoger una bolsa del suelo no tiene ninguna de las tres.

El problema no es el objeto. Es la repetición.

Lo realmente agotador no es pisar la cosa. Es el ciclo completo:

La ves. Piensas "luego la recojo". La pisas. Te enfadas. Piensas "ahora sí la recojo". Pero ya estás haciendo otra cosa. Y al día siguiente, vuelta a empezar.

Es el mismo patrón que cuando entras en una habitación y no sabes a qué has venido. Tu cerebro ha soltado la información porque algo más ha llamado su atención. Solo que en este caso, no pierdes una idea. Pierdes una acción. Una acción que llevas tres días prometiéndote que vas a hacer.

Y cada vez que la pisas, tu cerebro no solo dice "mierda, la bolsa". Dice "mierda, otra vez. Otra cosa que no hago. Otra prueba de que soy un desastre".

Eso es lo que convierte una bolsa en el suelo en un problema de autoestima.

¿Por qué no la recoges aunque ya la hayas pisado dos veces?

Porque tu cerebro ha decidido que ese objeto ya forma parte del paisaje.

Esto se llama habituación. Tu sistema nervioso deja de registrar estímulos repetidos que no suponen una amenaza. Es el mismo motivo por el que dejas de oír el ruido del frigorífico. Tu cerebro dice "ya lo conozco, no es peligroso, siguiente".

Y eso con el TDAH se multiplica. Porque tu atención ya de por sí salta de una cosa a otra. Así que cuando algo se vuelve familiar, desaparece completamente de tu radar. La bolsa en el suelo pasa de ser un objeto a ser parte del suelo. Como una baldosa más. Tu cerebro la ha integrado en el fondo.

Hasta que la pisas. Entonces vuelve a aparecer. Dos segundos. Y se va otra vez.

Es lo mismo que pasa cuando compras algo que ya tenías porque no recuerdas que lo habías comprado. Tu cerebro no retiene lo que no está delante de tus ojos en este momento. Lo que no ves no existe. Lo que ves pero llevas tres días viendo, tampoco existe.

¿Tiene solución o estoy condenado a vivir pisando cosas?

No estás condenado. Pero la solución no es "sé más ordenado" ni "pon más atención". Eso es como decirle a alguien que necesita gafas que mire más fuerte.

Lo que funciona es reducir los pasos entre ver el objeto y actuar.

Por ejemplo: si cada vez que llegas a casa dejas las llaves en un sitio distinto, no necesitas más memoria. Necesitas un cuenco en la entrada. Un sitio fijo que elimine la decisión. Tu cerebro no tiene que decidir dónde dejarlas. Solo soltarlas.

Con lo del suelo pasa igual. Si sabes que dejas cosas en el suelo, no intentes dejar de hacerlo (eso requiere atención constante, que es exactamente lo que no tienes). Pon sistemas que atrapen lo que dejas. Una cesta en las zonas donde más acumulas. Una regla de "si lo toco, lo muevo a su sitio". Un barrido rápido de dos minutos antes de cenar, siempre a la misma hora, con una alarma que te lo recuerde.

La guía de casa limpia con TDAH

Porque el truco no es luchar contra tu cerebro. Es diseñar un entorno donde tu cerebro no necesite ser perfecto para funcionar.

No es pereza. Es neurología.

Pisar la misma bolsa tres días seguidos y no recogerla no es de vagos. Es de un cerebro que no gestiona bien las tareas de baja dopamina. Que pierde las intenciones entre estímulo y estímulo. Que no retiene lo que ya ha visto demasiadas veces.

Y entenderlo no te convierte en alguien que busca excusas. Te convierte en alguien que por fin puede dejar de culparse por algo que no controlaba.

La bolsa sigue en el suelo. Pero al menos ahora sabes por qué.

---

Si esto te suena familiar y quieres entender mejor cómo funciona tu cerebro, hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales. No diagnostica, pero te da más información sobre tu cabeza que pisar bolsas tres días seguidos. 10 minutos, gratis, y sin email obligatorio.

Relacionado

Sigue leyendo