Olvido las cosas justo cuando más las necesito
El dato, el nombre, la idea. Todo desaparece en el momento crucial. No es mala suerte. Tu cerebro tiene un patrón y se puede entender.
Estás en una reunión. Tu jefe te pregunta el dato que preparaste ayer. Lo tenías. Lo revisaste. Lo repetiste mentalmente en el ascensor. Y ahora que lo necesitas, tu cabeza está en blanco.
Completamente en blanco.
Y no es que no lo sepas. Lo sabes. Está ahí dentro, en algún sitio. Pero tu cerebro ha decidido que este no es el momento de dártelo. Tu cerebro ha decidido que justo ahora, delante de tu jefe, con todas las miradas encima, es el momento perfecto para irse de vacaciones.
¿Por qué me pasa justo en el peor momento?
Te lo digo por experiencia. Esto no es mala suerte. No es casualidad que te quedes en blanco justo cuando más presión hay. Es precisamente por la presión.
Parece contradictorio. Pensarías que la presión te activa, que el estrés de la situación te pone alerta. Y en cierto sentido sí. Pero hay una diferencia entre alerta y funcional. Tu cuerpo está alerta. Adrenalina a tope. Corazón acelerado. Pero tu corteza prefrontal, que es la parte del cerebro que recupera datos y los pone en orden, esa se ha apagado.
Es como un coche al que le pisas el acelerador a fondo. El motor ruge, suena a potencia, pero las ruedas están patinando. Mucho ruido, cero movimiento.
Y lo peor es el bucle que se genera. Te quedas en blanco. Te pones nervioso porque te has quedado en blanco. Los nervios hacen que te quedes más en blanco. Y así hasta que balbuceas algo, cambias de tema o dices "ahora no me viene, te lo mando luego".
La lista de situaciones donde pasa
Reuniones de trabajo. Exámenes. Presentaciones. Cuando alguien te presenta a otra persona y tienes que decir su nombre dos minutos después. Cuando estás contando algo y se te va lo que ibas a decir a mitad de frase.
No es un momento aislado. Es un patrón. Y el patrón es siempre el mismo: cuanto más importante es recordar algo, más probable es que tu cerebro lo bloquee.
Yo lo llamo la ley del puñetero Murphy de la memoria. Si hay un momento en el que necesitas el dato, ese es el momento en el que desaparece. Si estás en el sofá tranquilo sin necesitarlo, ahí viene. A las tres de la mañana. Cuando ya da igual.
¿Te suena? A mí me pasa con todo. Con nombres. Con datos. Con argumentos que tenía perfectamente preparados y que se evaporan en cuanto abro la boca.
No es que no lo sepas. Es que no lo recuperas.
Esto es importante. Porque mucha gente confunde "no me acuerdo" con "no lo sé". Y no es lo mismo.
La información está ahí. La aprendiste. La procesaste. Pero recuperarla bajo demanda es otra habilidad distinta. Y esa habilidad depende de tu memoria de trabajo, de tu estado emocional, del contexto, del nivel de presión.
Imagínate una biblioteca donde todos los libros están pero no hay catálogo. Los libros existen. Pero cuando necesitas uno concreto, tienes que buscarlo a ciegas. Y si encima alguien te está metiendo prisa, vas más rápido pero encuentras menos.
Eso es exactamente lo que pasa en tu cabeza. El archivo existe. Pero el sistema de búsqueda falla justo cuando más lo necesitas.
Y claro, si me olvido de todo sin saber por qué, esto no es más que una manifestación concreta del mismo problema. Tu memoria no tiene un fallo de almacenamiento. Tiene un fallo de acceso.
¿Qué hago yo cuando me pasa?
No te voy a engañar. No hay un truco mágico que lo solucione al cien por cien. Pero hay cosas que ayudan.
La primera es dejar de confiar en tu cabeza para las cosas importantes. Suena triste, pero es liberador. Si tienes una reunión, lleva notas. No mentales. Físicas. En el móvil, en un papel, donde sea. Que el dato exista fuera de tu cerebro, porque dentro de tu cerebro no es un lugar seguro.
La segunda es practicar el "si me quedo en blanco, no pasa nada". Porque el pánico es lo que convierte un olvido de tres segundos en un apagón de tres minutos. Si te quedas en blanco, para. Respira. Di "dame un segundo". Y deja que tu cerebro haga su trabajo sin la presión de "tienes que acordarte AHORA".
Parece una tontería, pero funciona. Porque lo que bloquea la memoria no es la falta de información. Es el estrés de no poder acceder a ella.
Quizá no es mala memoria
A ver, no voy a dar muchas vueltas con esto.
Si te pasa constantemente que tus tareas más importantes se quedan sin hacer porque las olvidas, que los datos desaparecen justo en el peor momento, que tu memoria funciona perfectamente con cosas que no importan y falla con las que sí, hay un patrón ahí que tiene nombre.
El TDAH afecta directamente a la memoria de trabajo. Y la memoria de trabajo es exactamente eso: la capacidad de mantener y recuperar información cuando la necesitas. No la memoria de hace diez años. La de ahora. La de este momento. La que te dice qué ibas a decir, qué ibas a hacer, qué dato necesitabas.
No estoy diagnosticando a nadie. Esto no sustituye a un profesional. Pero si llevas toda la vida fallando en los momentos clave y sintiéndote estúpido por ello, quizá el problema no es que seas tonto. Quizá es que te cuesta todo más que a los demás y la explicación estaba ahí delante todo el tiempo.
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