Me emociono con anuncios y películas más de lo que debería
Te emocionas con un anuncio de Navidad y piensas que eres raro. No lo eres. Tu cerebro procesa las emociones a otro volumen.
Ayer me emocioné con un anuncio de coches. De coches. Ni siquiera era un anuncio emotivo de esos de Navidad con abuelos y nietos. Era un tío conduciendo por una carretera con música épica de fondo. Y yo ahí, en el sofá, con un nudo en la garganta.
Y lo peor no es eso. Lo peor es que mi novia me miró, vio que se me estaban poniendo los ojos vidriosos, y me dijo: "Rubén, es un Seat."
Ya. Lo sé. Es un Seat.
Pero mi cerebro no lo sabe. Mi cerebro escucha la música, ve la carretera, siente la libertad que transmite el plano abierto, y decide que eso es lo más bonito que ha visto en su vida. Sin filtro. Sin proporción. Sin ese mecanismo que tiene la gente normal para decir "oye, tranquilo, que es publicidad".
¿Por qué me emociono más que los demás con cosas que no son para tanto?
Pues mira, durante mucho tiempo pensé que era una persona muy sensible y ya. Que me tocaba llorar con los anuncios de Lotería y con las películas de Pixar y que era mi personalidad.
Pero no. No es personalidad. Es que mi cerebro no tiene regulador de volumen emocional.
Imagínate que todo el mundo tiene un ecualizador interno. Llega una emoción - alegría, tristeza, nostalgia, lo que sea - y el ecualizador la ajusta al nivel apropiado. Anuncio de coches: nivel 2 de 10. Película de Pixar: nivel 5. Muerte de un personaje que llevas siguiendo 7 temporadas: nivel 8.
Mi ecualizador está roto. Todo llega al 9. Da igual que sea un anuncio de coches o la escena final de Coco. Todo entra a la misma intensidad. Y claro, cuando todo me afecta el doble, lo normal es pensar que eres raro. Que algo falla en ti.
Y algo falla. Pero no eres tú. Es el regulador.
¿Esto le pasa a más gente o estoy solo en esto?
Te lo digo por experiencia: no estás solo. Y no, no es que seas "demasiado sensible" ni que tengas que "curtirte". Es que hay cerebros que procesan las emociones sin filtro de intensidad. Entran crudas, se sienten a tope, y salen igual de fuertes que entraron.
La desregulación emocional es una de esas cosas que nadie te explica pero que condiciona absolutamente tu vida. Porque no es solo que llores con anuncios. Es que te enfadas desproporcionadamente con cosas pequeñas. Es que una canción te puede hundir el día entero. Es que una crítica te destroza como si fuera un ataque personal.
Todo va junto. Todo es parte del mismo paquete.
Y aquí viene lo que a mí me costó años entender: no es debilidad. Es que tu cerebro funciona diferente. No peor. Diferente. Pero si no lo sabes, te pasas la vida pensando que eres un exagerado, un dramático, alguien que "se lo toma todo a pecho".
El lado bueno que nadie menciona
A ver, no voy a ser todo negativo. Porque tener las emociones a volumen alto tiene un lado brutal.
Disfrutas más. Punto. La música te llega más. Las películas te tocan más. Los momentos bonitos de la vida los sientes con una intensidad que otra gente no alcanza ni de lejos. Cuando estoy feliz, estoy feliz como un niño el día de Reyes. Sin medias tintas.
El problema es que eso también aplica a lo malo. Y no puedes elegir. No puedes decir "quiero sentir la alegría al máximo pero la tristeza al mínimo". El paquete viene completo.
Así que la clave no es dejar de sentir tanto. Es entender por qué sientes así y aprender a no explotar por cosas que a los demás no les afectan. Que parece lo mismo pero no lo es.
¿Qué hago con todo esto?
Lo primero: dejar de juzgarte. De verdad. Si te emocionas con un anuncio, te emocionas y punto. No tienes que justificarlo ni esconderlo. Es tu cerebro haciendo lo que hace.
Lo segundo: avisar a la gente que tienes cerca. Yo le dije a mi novia: "Oye, voy a llorar con cosas absurdas. No me estoy muriendo. No me ha pasado nada. Es que mi cerebro procesa así." Y desde entonces lo entiende mejor. No deja de mirarme raro, pero al menos sabe que no me está dando algo.
Lo tercero: si esto no es solo con anuncios y películas. Si te pasa con conversaciones, con el trabajo, con los cambios de humor que no entiendes, con la forma en que reaccionas a todo. Entonces no es sensibilidad. Es un patrón. Y los patrones se pueden entender con ayuda de un profesional.
No te voy a decir que vayas al médico porque un anuncio de coches te hizo llorar. Pero si reconoces que esto es un patrón en tu vida - si sientes que todo te cuesta más que a los demás emocionalmente - merece la pena explorarlo.
---
Si te identificas con esto y quieres entender mejor cómo funciona tu cabeza, tengo un test de 43 preguntas que te puede dar pistas. Sin diagnóstico, sin compromiso, y gratis. Hacer el test TDAH.
Sigue leyendo
Abandono mis proyectos justo antes de terminarlos
Empiezas con energía, llegas al 90% y lo dejas. No es falta de ganas. Tu cerebro tiene una explicación para esto que nadie te ha dado.
La fecha límite es lo único que me hace mover las manos
Si solo produces cuando el tiempo se acaba, no eres un vago ni un irresponsable. Tu cerebro necesita urgencia para arrancar. Así es como funciona eso.
Mis emociones van más rápido que mi razón y me meten en problemas
Primero sientes, luego piensas. Y para cuando piensas, ya has dicho algo, comprado algo o roto algo. No es inmadurez.
Procrastino incluso cosas que quiero hacer y eso no tiene sentido
Posponer cosas aburridas tiene lógica. Pero, ¿y si procrastinas cosas que quieres hacer? Eso no es pereza. Tiene otra explicación.