Buscar algo en el bolso 10 minutos y que esté en tu mano
Llevas un rato buscando las llaves en el bolso. Las tenías en la mano. Con TDAH no pierdes cosas: pierdes cosas que tienes.
Llevas 10 minutos buscando las llaves en el bolso. Has vaciado medio contenido sobre la mesa. Cartera, pañuelos, un cable que no sabes de qué es, un chicle que lleva ahí desde 2019. Y las tenías en la mano.
En la mano.
No es un sketch. No es una exageración para hacer gracia. Es martes a las ocho de la mañana y llegas tarde al trabajo. Otra vez.
El TDAH no solo te hace perder cosas. Te hace perder cosas que literalmente tienes encima.
¿Por qué con TDAH buscas cosas que literalmente tienes delante?
Porque tu cerebro no está procesando lo que tus ojos ven.
Tu mano sabe que tiene las llaves. Las está sujetando. Pero tu cerebro ya se ha ido a otra parte. Está pensando en que llegas tarde, en que no has contestado ese email, en que tienes que comprar leche, en que ayer dijiste algo raro en una conversación y todavía no sabes si la otra persona se ofendió.
Tu atención no está en tus manos. Tu atención está en diecisiete sitios a la vez. Y ninguno de esos sitios son tus manos.
Es como buscar el móvil mientras hablas por el móvil. Te ha pasado. Me ha pasado. Nos ha pasado a todos los que tenemos un cerebro que funciona en modo ventanas abiertas permanentes.
Lo que ocurre es un cortocircuito entre la percepción y la conciencia. Tus ojos ven. Tu mano toca. Pero la parte de tu cerebro que debería conectar esa información con la tarea que estás haciendo está ocupada en otra cosa. Procesando ruido de fondo. Saltando entre pensamientos como si fueran pestañas del navegador.
Y el resultado es que buscas algo que ya tienes.
No es que seas despistado. Es que tu cerebro prioriza fatal.
La gente lo llama despiste. "Qué despistado eres". "Anda que no eres tonto, ¿eh?". "Normal que pierdas cosas si no prestas atención".
Pero no es un problema de prestar atención. Es un problema de dónde va esa atención.
Un cerebro con TDAH no tiene menos atención que uno sin TDAH. Tiene una atención que no se regula. Que no decide bien a qué engancharse y a qué ignorar. Tu cerebro le da la misma prioridad al ruido de la calle que a las llaves que tienes en la mano. Todo entra al mismo nivel. Todo compite. Y las llaves pierden.
Esto se nota especialmente en las rutinas automáticas. Las cosas que haces todos los días, como coger las llaves, cerrar la puerta, guardar el móvil. Tu cerebro debería hacer eso en piloto automático. Pero con TDAH, el piloto automático se desconecta cada dos por tres. Y acabas en situaciones absurdas.
Como entrar en una habitación y no saber a qué has venido. O como poner las gafas de sol en un sitio "para no olvidarlas" y luego no recordar dónde era ese sitio tan seguro.
O como comprar leche tres veces en una semana porque cada vez que vas al supermercado tu cerebro decide que no recuerda si ya la compraste. Porque probablemente compraste lo mismo dos veces la semana pasada también.
El bolso es un agujero negro con cremallera
Hablemos del bolso en concreto. Porque el bolso es el escenario perfecto para el desastre TDAH.
Un bolso es un espacio sin estructura. Sin orden visual. Sin separaciones claras. Es un saco oscuro donde metes cosas y las cosas desaparecen. Para un cerebro que ya tiene problemas para filtrar y localizar, un bolso es el enemigo final.
Cada vez que metes la mano en el bolso, tu cerebro tiene que procesar tacto, forma, tamaño, textura, y decidir en milisegundos si lo que estás tocando es lo que buscas. Pero tu cerebro no está haciendo eso. Tu cerebro está pensando en si has cerrado el gas.
Y mientras tanto tu mano sigue agarrando las llaves. Las mismas llaves que buscas.
¿Y qué se puede hacer con esto?
No voy a decirte que te compres un organizador de bolso. Bueno, sí, cómpratelo si quieres, pero eso no arregla el problema de fondo.
Lo que sí ayuda es entender el patrón. Saber que tu cerebro hace esto. Que no eres tonto, que no eres vago, que no es que "no te importe". Es que tu sistema de procesamiento tiene una peculiaridad que hace que la información sensorial y la atención consciente no siempre vayan sincronizadas.
Algunas cosas que a mí me funcionan:
Narrar en voz alta. "Las llaves están en mi mano izquierda." Suena ridículo. Funciona. Porque al decirlo en voz alta obligas a tu cerebro a registrar la información conscientemente en lugar de dejarla en segundo plano.
Sitios fijos. Las llaves siempre van al mismo sitio. Siempre. Aunque te dé pereza. Aunque pienses "bah, luego las pongo". Luego no existe para un cerebro con TDAH. Tener la casa en orden con TDAH es más fácil si cada objeto tiene una dirección permanente.
Parar antes de buscar. Cuando estés a punto de vaciar el bolso, para. Respira. Mira lo que tienes en las manos. Mira la mesa. Mira tus bolsillos. Porque hay un 40% de probabilidades de que lo que buscas ya esté contigo.
No son trucos mágicos. Son compensaciones. Parches que le pones a un cerebro que funciona diferente para que deje de hacerte sentir idiota por cosas que no son tu culpa.
Lo peor no es perder las llaves. Es cómo te hace sentir.
Nadie habla de esto.
Del momento en que encuentras las llaves en tu propia mano y sientes una mezcla de alivio y vergüenza que no le deseas a nadie. De la cara que pone la otra persona cuando te ve. Esa mezcla de "te lo dije" y "¿en serio?".
Del pensamiento que viene después: "¿Qué me pasa?".
De los años acumulando momentos así. Cientos. Miles. Cada uno pequeño, cada uno insignificante por separado, pero juntos van construyendo una narrativa en tu cabeza que dice "soy un desastre". "No puedo con lo básico". "Si ni siquiera puedo encontrar unas llaves, cómo voy a poder con todo lo demás".
Eso es lo que hace daño de verdad. No las llaves. Sino la historia que te cuentas cada vez que las pierdes.
Y esa historia cambia cuando entiendes qué pasa. Cuando sabes que no es negligencia, es neurología. Que tu cerebro tiene un filtro de atención que funciona distinto. Que lo que te pasa tiene nombre y tiene explicación.
No desaparece. Sigues buscando cosas que tienes en la mano de vez en cuando. Pero al menos dejas de odiarte por ello.
Y eso, para alguien que lleva años pensando que es idiota por no encontrar unas llaves, lo cambia todo.
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Si leer esto ha sido como leer tu biografía, quizá quieras entender mejor cómo funciona tu cerebro. Hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales. No diagnostica, pero en 10 minutos te da más claridad que años de pensar que simplemente eres despistado.
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