No tengo ninguna habilidad profunda porque dejo todo a medias
Sabes un poco de todo pero no dominas nada. Has probado mil cosas pero nunca llegas al nivel que quieres. No es falta de talento.
Sabes tocar cuatro acordes de guitarra. Sabes tres frases en japonés. Sabes hacer una tortilla decente. Sabes montar un vídeo básico. Sabes un poco de diseño. Un poco de programación. Un poco de fotografía.
Un poco de todo. Mucho de nada.
Y cuando alguien te pregunta "¿en qué eres bueno?", te quedas mirando al vacío porque la respuesta honesta es: en empezar cosas.
¿Por qué no llegas nunca a ser bueno de verdad?
Porque ser bueno de verdad requiere pasar la fase aburrida. Y tu cerebro no hace fases aburridas.
Hay una curva que se repite en cualquier habilidad. Al principio aprendes rápido. Los primeros días son puro progreso. Cada sesión notas mejora. Tu cerebro está feliz porque hay novedad y resultados inmediatos. Esto mola.
Luego llegas a la meseta. Esa zona plana donde sigues practicando pero el progreso es invisible. Donde repites lo mismo una y otra vez y no sientes que avances. Donde la emoción del principio se ha ido y lo que queda es el trabajo mecánico del medio.
Y ahí es donde tu cerebro dice: "Siguiente."
No te pide permiso. No te da un aviso. Simplemente deja de tener interés. Y tú pasas al siguiente hobby, al siguiente curso, a la siguiente habilidad. Con la misma ilusión del principio. Y el mismo resultado del final.
Imagínate que estás cavando un pozo. Los primeros metros son fáciles. Tierra blanda, progreso visible. Pero cuando llegas a los cinco metros, la cosa se pone dura. Y en vez de seguir cavando, te vas a otro sitio a empezar un pozo nuevo. Y así tienes 47 pozos de un metro y ninguno con agua.
El dolor de no tener nada que enseñar
Esto es lo que no se habla. El dolor de no poder decir "soy bueno en esto". De ver cómo otra gente, gente que empezó después que tú, te adelanta porque ellos se quedaron y tú no. De no tener una habilidad que te defina.
Te lo digo por experiencia: duele. Duele ver que tienes la capacidad de aprender rápido y no la puedes sostener. Es como tener un don a medias. Sabes que podrías ser bueno. Lo sientes. Pero algo entre el principio y la maestría te expulsa siempre.
Me aburro de mis hobbies antes de dominarlos
No es falta de talento
Y esto es lo que necesitas oír. Porque probablemente te has dicho mil veces que no eres lo bastante bueno. Que si fueras más inteligente, más disciplinado, más constante, habrías llegado a ser bueno en algo.
Pero el problema no es tu talento. El problema es que tu cerebro necesita recompensa constante para mantener la activación, y la fase de meseta no da recompensa. Es terreno plano. Sin subidones. Sin la emoción del progreso rápido. Solo trabajo repetitivo que tu sistema de dopamina no puede sostener.
No es que te falte algo. Es que tu cerebro necesita condiciones específicas para funcionar y la práctica constante a largo plazo no cumple esas condiciones sin adaptaciones.
El currículum más disperso del mundo
A veces pienso que mi currículum es una enciclopedia de cosas que sé a medias. Fotografía: nivel "sé lo que es un diafragma pero nunca he editado una foto en condiciones". Piano: nivel "Cumpleaños Feliz con errores". Cocina: nivel "no me muero de hambre pero no invito a nadie".
Y lo gracioso es que cada una de esas habilidades, en el momento de empezarla, iba a ser LA habilidad. La definitiva. La que iba a dominar.
Tres semanas después, nada.
No es gracioso. O bueno, un poco sí. Pero sobre todo es frustrante. Porque la intención estaba. Las ganas estaban. La capacidad estaba. Lo que no estaba era la gasolina para llegar hasta el final.
Lo que hay debajo del patrón
Si esto solo te pasara con un hobby, sería normal. A todo el mundo le pasa que prueba algo y no le gusta. Pero cuando te pasa con todo. Cuando miras atrás y ves un rastro de habilidades al 20%, de cursos al 30%, de proyectos al 10%. Cuando el patrón es el denominador común de tu vida...
Hay algo más. Y en muchos casos se llama TDAH. Esa dificultad para sostener el esfuerzo cuando la novedad se agota no es pereza ni falta de carácter. Es un cerebro que regula la dopamina de forma diferente. Y cuando lo sabes, dejas de luchar contra ti mismo y empiezas a construir con lo que tienes.
Esto no sustituye el diagnóstico de un profesional. Si sospechas que hay algo detrás de este patrón, habla con alguien que sepa. Merece la pena.
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