No recuerdo si me he tomado la pastilla esta mañana

La pastilla está en tu mano, la tomas, y diez minutos después no sabes si la has tomado. No es dejadez. Es algo que le pasa a más gente de la que crees.

Abres el pastillero. Sacas la pastilla. Te la tomas con un vaso de agua. La rutina de siempre.

Diez minutos después estás en la cocina pensando: "¿Me la he tomado?"

Y no es una duda filosófica. Es que genuinamente no lo sabes. Miras el pastillero y no te acuerdas de si lo que ves es el hueco de hoy o el de ayer. Miras el vaso y no sabes si lo has usado tú hace diez minutos o anoche. Y empiezas a hacer arqueología mental para intentar reconstruir una secuencia que literalmente ha pasado hace un rato.

Lo mejor es cuando decides no tomarla por si acaso ya la has tomado. O cuando la tomas otra vez por si acaso no la has tomado. Ninguna de las dos opciones es buena. Pero es lo que hay cuando tu cerebro no graba las cosas automáticas.

¿Por qué no recuerdas algo que acabas de hacer?

Mira, tu cerebro tiene un filtro. Un filtro que decide qué se guarda en la memoria y qué no. Y el criterio principal es: ¿esto es nuevo o interesante?

Tomarte la pastilla no es nuevo. No es interesante. Es algo que haces todos los días, en el mismo sitio, de la misma forma. Para tu cerebro, eso es ruido de fondo. No merece un registro. Es como respirar. Lo haces, pero no te acuerdas de cada respiración.

El problema es que hay cosas automáticas que SÍ necesitas recordar. Si me he tomado la pastilla. Si he cerrado la puerta. Si he apagado el fuego. Y tu cerebro las trata como si fueran iguales que rascarte la nariz.

Es lo mismo que pasa cuando entras en una habitación y olvidas a qué ibas. Tu cerebro cruzó un umbral y resetea. La acción anterior desaparece porque para tu sistema de memoria, ya no es relevante.

El pastillero como test de memoria

Parece una tontería, pero esto es un indicador bastante claro de cómo funciona tu memoria.

Si no puedes recordar una acción rutinaria que has hecho hace diez minutos, no es que seas irresponsable. Es que tu cerebro no codifica las acciones automáticas de la misma forma que otros cerebros.

Y ojo, que no es solo la pastilla. Es "¿he echado la llave?", "¿he enviado ese email?", "¿he guardado el documento?". Son todas esas micro-acciones del día que la mayoría de gente hace y registra sin pensar. Y tú las haces, pero sin registrar.

Yo he llegado a perder 10 minutos decidiendo qué tarea hacer porque no recordaba si ya había hecho la primera de la lista. No es una cuestión de organización. Es una cuestión de que el registro automático no funciona como debería.

¿Qué puedes hacer con esto?

Parece una tontería, pero los sistemas tontos son los que funcionan.

Un pastillero con los días de la semana. Una alarma que no se quita hasta que confirmas. Dejar la pastilla en un sitio donde la veas y moverla a otro sitio después de tomarla. Parece de broma, pero cuando tu memoria no graba lo automático, necesitas que el entorno te dé la respuesta.

No es que necesites más disciplina. Necesitas más señales externas. Porque tu cerebro no va a cambiar la forma en que filtra la información. Pero puedes montar un sistema alrededor que compense.

Y te digo más: esto no solo aplica a la pastilla. Aplica a todo lo rutinario que necesitas recordar. Llaves en el mismo sitio siempre. Cartera en el mismo bolsillo. Móvil cargando en el mismo enchufe. Cuanto menos le pidas a tu memoria que recuerde dónde están las cosas, mejor funciona para lo que realmente importa.

¿Es normal que me pase esto?

A ver, le pasa a mucha gente de vez en cuando. Un día con prisas, un día con la cabeza en otra cosa.

Pero si te pasa todos los días. Si has montado sistemas específicos para recordar si te has tomado la pastilla porque si no, no lo sabes. Si la gente de tu entorno se sorprende de que no recuerdes cosas que acaban de pasar. Entonces probablemente no es un "despiste normal".

El TDAH en adultos tiene una relación directísima con la memoria de trabajo. No es que no prestes atención. Es que tu cerebro tiene una forma particular de decidir qué se graba y qué no. Y las cosas rutinarias, las cosas aburridas, las cosas que no generan ningún estímulo, son las primeras en caerse del registro.

Y lo irónico es que te acuerdas perfectamente de la letra de una canción de 2003, pero no de si has cerrado el coche hace cinco minutos. Porque una activó emoción. Y la otra no.

Esto no sustituye hablar con un profesional. Pero si llevas años luchando contra una memoria que parece funcionar con sus propias reglas, quizá no es que tengas mala memoria. Quizá es que tu cerebro te cuesta todo más que a los demás y nadie te ha explicado por qué.

¿Te suena todo esto? Tengo un test de 43 preguntas que te ayuda a entender cómo funciona tu cerebro. No es un diagnóstico, pero es un primer paso para dejar de pensar que eres un desastre. Puedes hacerlo aquí.

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