El open space me mata la productividad aunque a los demás no les afecte

15 compañeros, 15 conversaciones, y tú sin poder escribir una línea. El open space es tu kryptonita.

15 personas. 15 teclados. 8 conversaciones simultáneas. 3 llamadas telefónicas. El ruido de la máquina de café. Alguien que se ríe. Otro que suspira. Y tú en medio de todo eso intentando escribir un informe que debería haber terminado hace dos días.

Miras a tu alrededor. Todos trabajan. Todos producen. Todos parecen funcionar perfectamente en este circo de estímulos.

Y tú llevas 45 minutos sin escribir una frase.

¿Es normal que el open space te afecte tanto?

Mira, aquí hay dos respuestas. La respuesta políticamente correcta es: "Los open spaces afectan a mucha gente, es normal sentirse algo distraído."

La respuesta real, al menos para ti, es: el open space no te distrae un poco. Te destruye. Te anula. Es como intentar resolver una ecuación de segundo grado en una montaña rusa. Técnicamente posible. Prácticamente imposible.

Y no es que seas más sensible que los demás. Es que tu cerebro procesa los estímulos de forma diferente. Cuando tu compañero oye la conversación de la mesa de al lado, su cerebro la manda al fondo y sigue con lo suyo. Cuando tú la oyes, tu cerebro la pone en primer plano. Al mismo nivel que tu tarea. Y ahora tienes dos cosas en primer plano. Y luego tres. Y luego siete.

Es como si tuvieras 15 pestañas de navegador abiertas y todas reprodujeran vídeo con audio a la vez. No es que no quieras centrarte en una. Es que las otras 14 no se callan.

Lo que intentas y no funciona

Cascos con cancelación de ruido. Funcionan hasta que alguien te los quita para hacerte una pregunta y pierdes 30 minutos volviendo a concentrarte.

Llegar más temprano cuando no hay nadie. Funciona hasta que llegan los demás y adiós concentración.

Pedir una sala de reuniones vacía. Funciona hasta que tu jefe te pregunta por qué te escondes y tú no sabes cómo explicar que en tu mesa no puedes pensar sin sonar a drama queen.

La realidad es que el open space está diseñado para un tipo de cerebro que no es el tuyo. Está diseñado para personas cuyos sistemas de filtrado funcionan automáticamente. Para personas que pueden ignorar el ruido sin esfuerzo. Y tú no eres una de esas personas.

Si ya sabes que no puedes trabajar con ruido de fondo, el open space es la versión amplificada de ese problema. Todo al máximo. Todo el rato.

El problema no es la oficina, es lo que hay debajo

Fíjate en un patrón. No es solo el open space. En las reuniones te cuesta mantener la atención. En las videollamadas con muchas personas te pierdes. En las comidas de empresa con mucha gente te agobias. Cuando hay demasiados estímulos, tu cerebro se satura.

Y no es que seas antisocial. No es que odies a tus compañeros. Es que tu cerebro tiene un límite de procesamiento más bajo para estímulos simultáneos. Y el open space supera ese límite todos los días.

Esto conecta directamente con por qué te cuesta todo más que a los demás. No es que seas peor trabajador. Es que estás trabajando en un entorno que no es compatible con tu forma de procesar la información.

Lo que sí funciona (al menos un poco)

No te voy a engañar: si trabajas en open space y no puedes cambiarlo, la solución perfecta no existe. Pero hay cosas que me funcionan a mí.

Bloques de foco. Ponerme 90 minutos con cascos, música sin letra, y avisarle a mi equipo de que no me hablen salvo emergencia. No siempre lo respetan. Pero cuando lo hacen, produzco más en esos 90 minutos que en las 6 horas restantes del día.

Cambiar de ubicación. Si puedo, me voy a una sala. Si no, me voy a una esquina. Si no hay esquina, me pongo mirando a la pared. Lo que sea para reducir estímulos visuales.

Teletrabajo cuando es posible. Aunque el teletrabajo tiene sus propios retos, al menos puedo controlar el entorno. Y eso marca la diferencia entre producir y fingir que produzco.

Quizá hay algo que explica todo esto

Si el open space te destroza. Si necesitas condiciones perfectas para rendir. Si no rindes aunque sabes que puedes porque el entorno te sabotea...

Puede que no sea un problema de sensibilidad. Puede que sea TDAH. En adultos, la dificultad para filtrar estímulos y la hipersensibilidad al entorno son señales que muchos profesionales reconocen. No es lo típico que piensas cuando oyes "TDAH", pero es igual de real.

No te estoy diagnosticando. Esto no sustituye a un profesional. Pero si esto te suena demasiado familiar, a lo mejor vale la pena explorarlo.

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