No recuerdo películas que he visto hace un mes

Ves una película entera, te gusta, y un mes después no recuerdas ni el argumento. No es mala memoria. Tu cerebro graba la experiencia de forma distinta.

"¿Has visto esa peli? ¿La de...?"

"Sí. La vi el mes pasado."

"¿Y qué tal?"

"Pues... bien. Creo. La verdad es que no me acuerdo mucho."

Y no te acuerdas mucho. Sabes que la viste. Sabes que te gustó. Incluso recuerdas una escena suelta, un fotograma, una emoción vaga. Pero el argumento completo se te ha ido. Los nombres de los personajes, ni te cuento. Si alguien te pide que la cuentes, te sales con un "iba de un tío que... espera, que no me acuerdo bien".

La mejor es cuando alguien te recomienda una peli y le dices que no la has visto. La empiezas. A los veinte minutos piensas: "Un momento. Yo esta peli ya la he visto." Pero no lo sabías. Porque tu cerebro no la tenía registrada.

¿Por qué olvidas películas que acabas de ver?

Mira, guardar una película en la memoria requiere algo que se llama codificación. Tu cerebro tiene que tomar toda esa información (argumento, personajes, escenas, diálogos) y convertirla en un recuerdo estable. Y para hacer eso bien, necesita dos cosas: atención sostenida y procesamiento profundo.

Y ahí está el problema.

Cuando ves una peli, probablemente no estás solo viendo la peli. Estás mirando el móvil, pensando en otra cosa, comentando algo con alguien, o directamente tu cerebro está generando sus propios pensamientos mientras las imágenes pasan delante de tus ojos. No puedes ver una película entera sin mirar el móvil. Y cada vez que tu atención se va durante cinco segundos, la codificación se interrumpe.

Es como grabar un vídeo con una cámara que se apaga y se enciende sola cada dos minutos. Al final tienes trozos sueltos, no una grabación completa. Y cuando intentas reproducirlo un mes después, solo ves fragmentos inconexos.

"Pero me acuerdo de películas de cuando era niño"

Sí. Y esto es lo que más confunde.

Te acuerdas de El Rey León fotograma a fotograma. Te acuerdas de cada línea de tu película favorita de la infancia. Pero no te acuerdas de la serie que viste la semana pasada.

¿Por qué? Porque de niño la viste 47 veces. Cada vez que la veías, tu cerebro reforzaba la memoria. Y además, la emoción era mucho más intensa. Todo era nuevo. Todo era estimulante. La dopamina fluía sin freno.

Ahora, con 30 años y 3.000 películas encima, tu cerebro ya no trata cada peli como un evento. Es una más. Y si es una más, no merece un registro especial.

Tu memoria no es mala. Es selectiva. Graba lo que genera impacto emocional y descarta el resto. Y el problema es que "el resto" incluye cosas que disfrutaste y que te gustaría recordar.

El fenómeno del spoiler inverso

Hay algo que me pasa que es a la vez gracioso y frustrante.

Alguien me cuenta el final de una peli. Me fastidia. "Tío, no me hagas spoiler." Pero un mes después, ni me acuerdo del spoiler. Así que si la veo otra vez, la disfruto como si fuera la primera vez. Mi memoria funciona para unas cosas y para otras no, y al parecer los spoilers caen en la categoría de "no".

Suena a ventaja, pero no lo es. Porque el mismo mecanismo que borra los spoilers borra también las cosas importantes. Conversaciones. Acuerdos. Citas. Instrucciones que te dieron hace una semana.

Y la gente asume que si no te acuerdas de algo es porque no te importaba. "Si te hubiera importado, te acordarías." No. No funciona así en todos los cerebros. Importar y recordar son dos procesos distintos. Uno depende de tus valores. El otro depende de tu neuroquímica.

¿Es solo distracción o hay algo más?

Si te pasa de vez en cuando, probablemente es normal. Nadie recuerda todas las pelis que ha visto.

Pero si te pasa con todo el contenido que consumes. Si lees libros y al mes no recuerdas de qué iban. Si ves series y confundes argumentos. Si la gente te cuenta cosas y tú no recuerdas que te las contaron. Si sientes que tu memoria es un colador para todo lo que no sea información que te obsesiona, entonces hay un patrón ahí.

El TDAH en adultos tiene una relación directa con la memoria de trabajo y con la codificación de recuerdos. No es que tengas mala memoria en general. Es que tu cerebro es muy selectivo con lo que decide guardar. Lo emocionalmente cargado se queda. Lo que encuentra fascinante se queda. Todo lo demás, se va.

Y eso incluye películas que te gustaron, libros que disfrutaste y conversaciones que te importaron. No porque no te importen. Sino porque tu cerebro no las etiquetó como "guardar" en el momento adecuado.

Esto no es un diagnóstico. Si te suena, habla con un profesional. Pero al menos entiende que no es que todo te cueste más sin razón. Hay una explicación para esa memoria que parece funcionar con sus propias reglas.

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