No puedo quedarme quieto en las reuniones: muevo las piernas, el boli, lo que sea

En las reuniones muevo las piernas, el boli, la silla. No es nerviosismo ni falta de interés. Es que mi cuerpo necesita moverse para poder escuchar.

Quince minutos de reunión y ya estoy moviendo la pierna. Veinte minutos y el boli se convierte en un instrumento de percusión. Media hora y estoy haciendo equilibrios con la silla como si tuviera doce años.

Y no es que la reunión no me interese. De verdad que no. Es que mi cuerpo tiene un motor que no se apaga. Y cuanto más intento quedarme quieto, peor.

Lo gracioso es que intento disimularlo. Me pongo las manos debajo de las piernas para no moverlas. Apoyo el boli en la mesa para no jugar con él. Pongo cara de atención máxima mientras por dentro estoy contando los segundos para que alguien diga "bueno, ¿alguna cosa más?".

Pero claro, el cuerpo siempre gana.

¿Por qué no puedo quedarme quieto aunque quiera?

Porque tu cuerpo necesita moverse para regular la atención. Parece contradictorio, pero es así.

Cuando estás en una reunión, tu cerebro tiene que procesar información auditiva durante un tiempo prolongado. Y si tu sistema de regulación de la atención no funciona con piloto automático, tu cuerpo busca estímulo por otro lado. Mover la pierna, girar el boli, tamborilear con los dedos. No es un tic nervioso. Es tu cerebro pidiendo ayuda.

Es como tener una radio que pierde la señal. Mover las piernas es como darle golpecitos para que vuelva a sintonizar. Funciona, pero desde fuera parece que estás nervioso o que te aburres.

Y eso es lo que jode. Que la gente te mira y piensa "este pasa de la reunión". Cuando en realidad estás haciendo un esfuerzo brutal por seguir el hilo. Más que el compañero que está sentado como una estatua y en realidad está pensando en lo que va a cenar.

¿Es normal no poder estar sentado sin hacer nada?

Depende de lo que entiendas por normal.

Si normal es lo que hace la mayoría, pues no. La mayoría de la gente se sienta en una reunión y se queda relativamente quieta sin pensarlo. No necesitan estrategia. No necesitan juguetear con nada. Simplemente se sientan y escuchan.

Pero hay un porcentaje de personas para las que sentarse quieto es como pedirle a un pez que respire fuera del agua. Técnicamente posible durante un rato, pero nada natural ni sostenible.

Y esto no aparece solo en las reuniones. Aparece en el cine, en los aviones, en las cenas largas, en cualquier situación donde alguien espere que estés sentado y atento durante más de veinte minutos.

Yo lo noto especialmente cuando no rindo igual todos los días. Los días que estoy más bajo de energía, el cuerpo se mueve más. Como si necesitara compensar.

El truco que nadie te cuenta

Pues mira, después de años de reuniones intentando parecer una persona funcional, te digo lo que a mí me funciona.

Primero: deja de intentar quedarte quieto. En serio. Cuanta más energía gastas en no moverte, menos energía te queda para escuchar. Es como intentar no pensar en un elefante rosa. Imposible.

Segundo: busca movimientos que no molesten. Un spinner debajo de la mesa. Una pelota antiestrés. Apretar y soltar los dedos de los pies dentro del zapato. Movimientos que tu cerebro registre pero que nadie más vea.

Tercero: si puedes, pide hacer la reunión caminando. Las reuniones de dos personas no necesitan una sala. Se pueden hacer andando. Y tu rendimiento va a ser el triple porque tu cuerpo está haciendo lo que necesita mientras tu cerebro procesa.

Y cuarto: si nada de esto funciona y después de cada reunión sientes que te cuesta más que a los demás mantener la concentración, no lo ignores. Porque a lo mejor no es que seas nervioso. A lo mejor tu cerebro funciona con un sistema de atención que necesita movimiento para activarse.

Esto no lo digo yo. Lo dicen los neurólogos. Y si te suena, merece la pena que un profesional le eche un vistazo. No para etiquetarte. Para entenderte.

Moverse no es falta de respeto

Lo peor de todo esto es la culpa. Porque llevas años creyendo que moverte en las reuniones es una señal de que eres maleducado, inmaduro o que no te importa lo que te están contando.

Y no es verdad.

Moverte es tu forma de escuchar. Es tu cerebro buscando el estímulo que necesita para no desconectar. Es exactamente lo contrario de falta de interés.

Pero claro, prueba a explicarle eso a tu jefe cuando te dice "¿puedes estarte quieto cinco minutos?". Es como explicarle a alguien que no lleva gafas por qué necesitas las tuyas para leer. No lo entiende porque a él no le pasa.

Lo que sí puedes hacer es dejar de castigarte por ello. Encontrar tus trucos. Usar la energía de tu cuerpo a tu favor en vez de luchar contra ella.

Y si los trucos no bastan y cada reunión es una batalla, explorar si hay algo más profundo. Porque hay gente que lleva años pensando que es "inquieta" cuando en realidad su cerebro tiene un potencial que no está aprovechando simplemente porque nadie le explicó cómo funcionaba.

---

Si te identificas con esto y quieres entender mejor cómo funciona tu atención, tengo un test de 43 preguntas que puede darte bastante claridad. Gratis y sin compromiso. Hacer el test TDAH.

Relacionado

Sigue leyendo