No puedo estar en grupos grandes mucho tiempo: me agoto
No eres antisocial. Lo que pasa es que tu cerebro no puede procesar tanta información junta. Y cuando se satura, necesita huir.
La última vez que fui a una cena con más de ocho personas, a la hora y media estaba buscando una excusa para irme.
No es que lo pasara mal. Al principio estaba bien. Hablaba con unos, con otros, me reía, contaba historias, escuchaba las de los demás. Todo fluía. Pero en algún momento, sin saber exactamente cuándo, mi batería pasó del 60% al 5% como un móvil viejo. De golpe. Sin aviso. Sin transición.
Y entonces todo empezó a molestarme. Las conversaciones cruzadas. El ruido. Que alguien contara una historia larga. Que me hicieran una pregunta y tuviera que pensar una respuesta mientras por dentro solo quería estar en mi sofá sin hablar con nadie durante las próximas cuatro horas.
Me fui "a comprar tabaco". No fumo. Pero a esas alturas inventar una excusa creíble no estaba entre mis prioridades. Solo quería salir de ahí.
¿Por qué los grupos grandes me agotan tanto?
Porque son un infierno de estímulos simultáneos.
Piensa en lo que pasa cuando estás en un grupo grande. Hay tres conversaciones simultáneas. Hay ruido de fondo. Hay alguien que te habla por la izquierda mientras tú intentas escuchar lo que dice el de enfrente. Hay risas. Hay música. Hay camareros pasando. Hay una tele encendida en la esquina del bar que pone las noticias. Hay alguien que acaba de contar un chiste y todo el mundo se ríe y tú no lo has pillado porque estabas procesando la frase anterior.
Para alguien cuyo cerebro filtra bien los estímulos, todo eso es ruido de fondo. Lo ignoran sin esfuerzo y se centran en la conversación que les interesa. Es automático. Ni siquiera piensan en ello.
Para ti, cada uno de esos estímulos es una ventana abierta en tu navegador. Y tu navegador tiene 47 pestañas abiertas y solo 4 gigas de RAM. En algún momento, se cuelga. Se queda la pantalla en blanco. Y la única forma de resetearlo es cerrar todas las pestañas y quedarte con cero. Que traducido al mundo real significa: irte a casa y estar solo.
Eso es exactamente lo que pasa. Tu cerebro se satura. No porque seas débil, no porque seas antisocial, no porque seas un borde, sino porque tu sistema de filtrado de estímulos no funciona como el de los demás. Todo entra. Todo compite por atención. Y mantener una conversación coherente mientras tu cerebro procesa 87 estímulos simultáneos requiere un esfuerzo que la gente que filtra automáticamente no puede ni imaginar.
¿Es introversión o es otra cosa?
Buena pregunta. Porque durante años yo pensaba que era introvertido y punto.
Y a lo mejor lo soy, en parte. Pero la introversión es preferir estar solo. Lo que me pasa a mí no es preferir estar solo. Es necesitar estar solo después de saturarme. Que no es lo mismo. Para nada.
Un introvertido puede estar en un grupo grande y pasarlo razonablemente bien, aunque luego necesite recargar. Yo puedo estar en un grupo grande exactamente 90 minutos antes de que mi cerebro se apague como Windows cuando le quedan dos segundos de batería. Pantalla azul. No es preferencia. Es límite. Es como si mi cerebro tuviera un fusible que salta cuando hay demasiada carga.
Y la señal más clara de que no es introversión pura es que con una o dos personas puedo estar horas. Dame una conversación buena con alguien interesante y no me canso. De verdad que no me canso. Puedo tirarme tres horas hablando sin parar si el tema me engancha y la persona conecta. Pero ponme en una mesa con diez personas y a la hora estoy contando los minutos para irme.
La diferencia no es la gente. Es la cantidad de estímulos. Con una persona hay un canal de información. Con diez personas hay cuarenta y siete canales y mi cerebro intenta sintonizarlos todos a la vez.
¿Se puede explicar esto a la gente sin parecer un bicho raro?
Buena suerte con eso. Porque cuando dices "me agotan los grupos grandes" la gente escucha "no me gusta estar con vosotros". No importa cómo lo expliques. No importa cuántas metáforas uses. Para alguien cuyo cerebro filtra bien los estímulos, lo que describes es simplemente incomprensible.
He intentado explicarlo de mil maneras. "Es que mi cerebro procesa demasiada información." Cara de "¿y eso qué tiene que ver con la cena?". "Es que necesito recargar después de mucho estímulo." Cara de "qué dramático eres". "Es que no puedo estar con mucha gente durante mucho tiempo." Cara de "ah, eres introvertido, eso es todo".
Y no, no es "eso es todo". Pero explicar la diferencia entre introversión y saturación sensorial mientras alguien espera una respuesta de sí o no a "¿vienes a cenar?" no es viable. Así que he dejado de explicar. Simplemente digo lo que necesito sin justificarlo. "Hoy no puedo." "Me tengo que ir pronto." "Prefiero un café de dos que una cena de diez."
La gente que te quiere lo acepta. La gente que no, no es tu gente.
¿Cómo lo gestiono sin perder mi vida social?
Durante mucho tiempo hacía lo peor posible: aguantar. Quedarme por compromiso, con la sonrisa forzada, contestando con monosílabos, mirando el reloj cada tres minutos, rezando para que alguien dijera "bueno, ¿nos vamos?".
Y la gente lo nota. Claro que lo nota. No es que canceles planes, es que cuando vas, a la hora ya no estás presente. Y es peor estar ahí pero ausente que no haber ido. Porque la gente ve que estás desconectado y piensa "no quiere estar aquí". Y tiene razón. En ese momento no quieres estar ahí. Pero no por ellos. Por tu cerebro.
Ahora hago algo diferente: me voy. Sin drama, sin excusas elaboradas, sin montar una película. "Chicos, me piro que estoy muerto." Y ya. La gente lo entiende mucho mejor de lo que piensas. La mayoría dice "vale, chaval, descansa" y sigue a lo suyo. Las excusas elaboradas generan más sospecha que la honestidad directa.
También he aprendido a elegir dónde me siento. Si hay una mesa larga, me pongo en una esquina, no en el centro. Así solo tengo que gestionar la conversación con dos o tres personas, no con diez. Es un truco tonto, pero funciona. La esquina es mi trinchera.
Y lo más importante: he dejado de sentirme culpable por necesitar irme. Porque sentirme culpable por cómo funciona mi cerebro es tan absurdo como sentirse culpable por ser miope. No lo elegí. No puedo cambiarlo. Pero puedo gestionarlo.
Pero si esto te pasa mucho, si notas que los encuentros sociales te dejan tan agotado que necesitas un día entero para recuperarte, si tu vida social se ha ido reduciendo porque el esfuerzo de socializar te supera, puede que haya algo detrás que explique por qué tu cerebro se satura tan rápido.
No estoy hablando de introversión. Estoy hablando de un cerebro que procesa los estímulos de forma diferente. Y eso tiene explicaciones concretas que van más allá de "soy raro". Un profesional puede ayudarte a entender si tu agotamiento social tiene una base neurológica que se puede gestionar. No para obligarte a ir a cenas de doce personas. Para que las veces que vayas no sientas que te estás muriendo por dentro.
Esto no sustituye un diagnóstico profesional, pero entender el patrón es el primer paso para hacer algo con él.
---
Si los grupos grandes te agotan, las conversaciones cruzadas te saturan, y quieres entender por qué tu cerebro reacciona así, tengo un test de 43 preguntas que puede darte un primer paso. Es gratis, son cinco minutos, y nadie te va a vender nada al final. Hacer el test TDAH.
Sigue leyendo
Me olvido de lo que acabo de leer hace 2 minutos
Lees un párrafo entero y cuando llegas al final no recuerdas cómo empezaba. No es que leas mal. Tu cerebro procesa la lectura de una forma distinta.
Mi bolso pesa 4 kilos porque llevo de todo por si acaso
Cargador, auriculares de repuesto, ibuprofeno, tres bolígrafos. Todo por si acaso. Y el si acaso nunca llega.
Siempre me quedo sin papel higiénico, jabón o algo básico
Te duchas y no hay champú. Vas al baño y no hay papel. Siempre te falta algo básico que deberías haber comprado hace días.
El café ya no me hace efecto y necesito más para funcionar
Tres cafés y sigues igual. El problema no es la tolerancia a la cafeína. El problema es lo que tu cerebro necesita para activarse y por qué nunca tiene bastante.