Me olvido de lo que acabo de leer hace 2 minutos

Lees un párrafo entero y cuando llegas al final no recuerdas cómo empezaba. No es que leas mal. Tu cerebro procesa la lectura de una forma distinta.

Lees un párrafo. Llegas al final. Y no tienes ni la más remota idea de lo que acabas de leer.

No es que no hayas leído las palabras. Las has leído todas. Tus ojos han pasado por cada línea. Pero cuando intentas recordar qué decía, tu cabeza está en blanco. Como si hubieras estado mirando el texto sin procesarlo. Como si tus ojos y tu cerebro hubieran estado funcionando en canales distintos.

Y entonces vuelves al principio del párrafo. Lo lees otra vez. Y a veces te pasa lo mismo. Lees la misma línea tres veces y la información no entra.

No es que seas lento. No es que el texto sea difícil. Es que tu cerebro estaba en otro sitio mientras tus ojos hacían su trabajo.

¿Por qué lees sin retener nada?

Lo que pasa es esto: leer requiere dos cosas al mismo tiempo. Decodificar las palabras (eso lo haces bien) y mantener la información en la memoria mientras sigues avanzando (ahí es donde falla).

Tu memoria de trabajo tiene una capacidad limitada. Y si mientras lees tu cerebro está también pensando en qué vas a cenar, en ese mensaje que no has contestado, en esa cosa que dijiste ayer y no deberías haber dicho, pues no queda sitio para lo que estás leyendo.

Es como intentar llenar un vaso que tiene un agujero en el fondo. Da igual cuánta agua eches. Se va. Y cuando llegas al final del párrafo, el vaso está vacío.

La mayoría de gente puede leer en modo semi-automático. Lee, retiene, avanza, conecta ideas. Su memoria de trabajo se encarga sin que tengan que pensar en ello. Pero cuando esa memoria de trabajo no funciona al cien por cien, leer se convierte en un ejercicio de frustración constante.

"Antes yo leía libros enteros"

Esto es lo que más duele. Porque mucha gente recuerda una época en la que podía leer sin problemas. Libros enteros. Novelas. Artículos largos. Y ahora no puede pasar de tres párrafos sin desconectarse.

Y piensas: "¿Me he vuelto tonto? ¿Es el móvil? ¿Es que ya no sé leer?"

No. Lo que pasa es que de adulto tienes más carga mental. Más preocupaciones. Más responsabilidades. Y todo eso ocupa espacio en esa mesa pequeña que es tu memoria de trabajo. Cuando eras más joven, la mesa estaba más vacía. Ahora está llena de cosas antes de que abras el libro.

Y si encima tu cerebro tiende a generar pensamientos por su cuenta, si te distraes con tus propios pensamientos más que con estímulos externos, entonces leer se convierte en una batalla constante entre lo que dice el texto y lo que dice tu cabeza.

El truco del subrayado compulsivo

Yo hago algo que funciona, aunque parece absurdo.

Subrayo todo. Leo con un boli en la mano y subrayo mientras leo. No porque luego vaya a repasar lo subrayado. Sino porque el acto físico de subrayar me obliga a prestar atención a cada frase. Mi cerebro necesita que la lectura sea una actividad activa, no pasiva. Si solo leo con los ojos, se me va. Si leo con los ojos y la mano, se queda.

Otra cosa que me funciona: leer en voz alta. O al menos mover los labios. Añadir otro canal sensorial al proceso. Cuantos más canales actives, más difícil es que tu cerebro se escape.

Y la tercera, que parece una locura: leer en bloques cortos. No intentes leer una hora seguida. Lee 15 minutos. Para. Apunta lo que recuerdas. Sigue. Tu cerebro no está hecho para retención prolongada sin descanso. Y no pasa nada.

Cuando no es solo la lectura

Si solo te pasa con textos aburridos, probablemente es normal. A nadie le mola leer un contrato de 40 páginas.

Pero si te pasa también con cosas que te interesan. Si te pasa con novelas que elegiste tú. Si te pasa en conversaciones, en clases, en podcasts. Si notas que la información se te escurre como arena entre los dedos da igual el formato, entonces hay un patrón ahí que merece la pena explorar.

El TDAH en adultos no es solo hiperactividad. Es también esa sensación constante de que tu cerebro no retiene lo que debería. De que todo te cuesta más aunque te esfuerces. De que leer, escuchar y recordar requieren un esfuerzo que para otros parece automático.

No estoy diagnosticando nada. Solo digo que si llevas años pensando que tienes un problema con la lectura y en realidad el problema está en cómo tu cerebro gestiona la información a corto plazo, saberlo cambia las cosas. No porque se arregle solo. Sino porque dejas de sentirte culpable y empiezas a buscar las herramientas adecuadas.

Esto no sustituye hablar con un profesional. Pero entenderte es el primer paso para dejar de frustrarte.

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