No puedo escuchar y tomar notas a la vez

Intentas anotar y pierdes el hilo. Escuchas con atención y no queda nada. Esto no es torpeza: tiene una explicación concreta.

Llevas toda la reunión asintiendo. Pareces atento. Pero hay un momento en que te das cuenta de que no recuerdas nada de lo que se acaba de decir.

O al revés: estás tomando notas como un loco, y de repente alguien te pregunta algo y no tienes ni idea de qué estaban hablando.

Escuchar o anotar. Los dos a la vez, ni de coña.

¿Por qué no puedes escuchar y escribir al mismo tiempo?

Mira, no es que seas torpe. No es que no te esfuerces. Es que estás intentando hacer algo que, para muchos cerebros, es literalmente imposible hacer bien.

Cuando escuchas activamente, tu cerebro está procesando lenguaje, construyendo significado, conectando lo que se dice con lo que ya sabes. Es un proceso que ocupa espacio. Mucho espacio.

Y cuando tomas notas, tu cerebro está haciendo otra cosa completamente distinta: filtrar lo que importa, convertirlo en palabras más cortas, mover la mano, recordar cómo se escribe esa palabra que acaba de salir (porque de repente "estrategia" te parece la palabra más difícil de deletrear que existe).

El problema es que los dos procesos necesitan la misma cosa: la memoria de trabajo.

La memoria de trabajo es como una mesa pequeña donde tu cerebro pone todo lo que está usando en este momento. Y en esa mesa solo caben dos o tres cosas a la vez. Pones el lápiz, pones la libreta, quieres poner también lo que está diciendo el de enfrente, y algo se cae al suelo.

Siempre.

El ciclo que se repite una y otra vez

Es más o menos así.

Empieza la reunión. Abres el cuaderno, estás atento, alguien dice algo importante. Lo anotas. Y mientras lo anotas, el siguiente punto ya ha pasado. Intentas recuperarlo pero ya no sabes si era antes o después. El contexto se ha ido.

O al revés. Decides que esta vez escuchas sin anotar nada, para estar presente de verdad. Y a los diez minutos ya no recuerdas el primer punto. Lo que creías que iba a quedarse grabado se ha evaporado como si nunca hubiera pasado.

Así que pruebas con notas más cortas. Palabras sueltas. Flechas. Abreviaturas que luego no entiendes. Llegas a casa con tres palabras en el cuaderno que dicen "proyecto", "reunión" y algo que parece "flan" pero seguramente era otra cosa.

Esto no es un problema de método. Es un problema de cómo funciona tu atención.

Si además pierdes el hilo de las conversaciones aunque estás mirando a la persona que habla, ya sabes de lo que te hablo. No es que no te importe. Es que tu cerebro no retiene y procesa al mismo tiempo con la misma facilidad que le cuesta a otra gente.

La multitarea no existe (para nadie, pero para ti es peor)

Hay un mito muy extendido: algunas personas son buenas en multitarea y otras no.

No es verdad. Nadie hace dos cosas cognitivas a la vez. Lo que hacemos todos es alternar entre tareas muy rápido. El cerebro va de una a otra, de una a otra, como un malabarista que no para. Y lo que varía es la velocidad con que hace ese cambio y el coste que tiene.

Para muchas personas, el coste es pequeño y el cambio es rápido. Para otras, cada vez que cambias de tarea hay un momento de "¿dónde estaba?" que dura un poco más de lo normal. Y en ese momento, se pierde información.

Si te cuesta mantener la atención en reuniones aunque quieres estar presente, es probable que tu cerebro pague un precio más alto en cada cambio. No porque seas menos inteligente. Porque la gestión de la atención no funciona igual en todos los cerebros.

Y eso tiene consecuencias muy concretas. Como no poder escuchar y tomar notas al mismo tiempo sin que una de las dos cosas se hunda.

Lo que sí funciona (y lo que no)

Voy a ser directo: la solución no es "practicar más" ni "mejorar tu técnica de notas".

Si el problema es la memoria de trabajo, entrenarla tiene un techo muy bajo. Puedes mejorarlo un poco, pero no vas a doblar su capacidad a base de voluntad. Eso sería como decirle a alguien con una mesa pequeña que la haga más grande pensando en positivo.

Lo que sí funciona es no depender de la multitarea.

Graba la reunión (con permiso de quien corresponda) y escucha luego. Tus notas en ese segundo pase van a ser mucho mejores porque no tienes que dividir la atención. Solo escuchas, buscas lo importante, lo anotas.

O al revés: en la reunión, olvídate del cuaderno. Solo escucha. Después, en los diez minutos siguientes, mientras lo tienes fresco, escribes todo lo que recuerdas. Este volcado rápido inmediato es mucho más efectivo que intentar capturar en tiempo real.

La clave es hacer las dos cosas en momentos distintos, no en el mismo momento.

Parece una tontería, pero a mí me cambió bastante cómo salgo de una reunión con algo útil en lugar de tres palabras sin contexto y una flecha apuntando a "flan".

Quizá no es que seas malo en reuniones

Te lo digo por experiencia: hay gente a la que todo le cuesta más que a los demás, y no es porque sean menos capaces. Es porque su cerebro tiene una forma distinta de procesar la información.

Si llevas años sintiendo que no puedes seguir el ritmo de las conversaciones, que se te escapa la mitad de lo que dice la gente, que anotas y no recuerdas o recuerdas y no anotas... puede que haya algo más detrás de eso.

Una posible explicación es el TDAH. No el de los niños que no paran quietos. El de los adultos que funcionan bien en muchos contextos pero que en determinadas situaciones, sobre todo las que requieren procesar varias cosas a la vez, se chocan siempre contra el mismo muro.

No es un diagnóstico. Solo es una posibilidad que vale la pena explorar si esto te suena demasiado familiar. Si quieres empezar a entender cómo funciona tu atención, en este post sobre concentración y TDAH hay bastante contexto sobre qué pasa dentro del cerebro cuando la atención no regula bien.

Consultar con un profesional es el único camino real para saberlo. Pero saber que existe esa posibilidad ya cambia la forma en que te hablas a ti mismo.

Si algo de esto te resuena y quieres empezar a entender cómo funciona tu cerebro, hice un test de 43 preguntas. Diez minutos, gratis, sin diagnóstico pero con bastante claridad sobre qué patrones tienes. Lo tienes aquí.

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