Me cuesta volver a lo que estaba haciendo si me interrumpen
Te interrumpen un segundo y pierdes el hilo por completo. No es distracción normal. Así funciona la atención cuando no regula bien.
Te llaman. Contestas. Veinte segundos, máximo treinta. Vuelves al ordenador.
Y ahí está. La pantalla exactamente igual que la dejaste. El cursor en el mismo sitio. El documento abierto. Todo igual.
Menos tú. Tú ya no estás. O sea, estás físicamente. Tu cuerpo está en la silla. Pero lo que tenías en la cabeza hace un momento, eso que estabas construyendo, eso se ha ido. Ha desaparecido. Como si alguien hubiera pulsado borrar mientras atendías la llamada.
Y ahora llevas diez minutos mirando la pantalla intentando recordar por dónde ibas.
¿Por qué perder el hilo cuesta tanto?
A ver, lo normal es que cuando te interrumpen pierdas el ritmo un momento. Eso le pasa a todo el mundo. Terminas la interrupción, suspiras, retomas.
Pero lo que a ti te pasa no es eso.
Lo que a ti te pasa es que cuando te interrumpen pierdes el contexto entero. No el ritmo. El mapa. Era como si tuvieras montado en la cabeza un castillo de naipes con veinte niveles: el argumento que estabas desarrollando, la frase que querías escribir, la idea que habías tenido hace cinco minutos que iba a encajar perfectamente más adelante... todo eso estaba ahí, suspendido en el aire, perfectamente ordenado.
Y la interrupción llega y sopla.
Y el castillo cae.
Y tú te quedas mirando los naipes en el suelo sin saber por dónde empezar a montarlo de nuevo.
Y la gente a tu alrededor te dice: "Pero si solo te pregunté una cosa." Y tienes razón, solo fue una cosa. El problema no es la pregunta. El problema es cómo tienes montada la concentración por dentro.
El coste real de una interrupción pequeña
Hay un estudio de la Universidad de California que dice que después de una interrupción, el cerebro tarda una media de 23 minutos en volver al nivel de concentración anterior.
23 minutos.
No 30 segundos. No 3 minutos. Veintitres minutos.
Y eso es la media de la población general. Sin tener en cuenta que hay cerebros que regulan la atención peor que otros. Sin tener en cuenta que si eres de los que se distraen con cualquier cosa, el proceso de recuperación puede ser bastante más largo y bastante más frustrante.
O sea, lo que a ti te parece que es un defecto tuyo, que eres muy dramático, que te pones en plan "me han interrumpido y no puedo trabajar", tiene una base real. No es que seas raro. Es que tu cerebro tarda más en volver que el de otras personas.
Y eso tiene consecuencias. Porque si cada interrupción te cuesta 30 o 40 minutos de recuperación, y en un día tienes cinco o seis interrupciones, haz tú los cálculos. No es que seas poco productivo. Es que casi no tienes tiempo real de trabajo.
¿Por qué a mí me pasa más que a los demás?
Aquí está la pregunta importante. Porque hay gente que sí retoma rápido. Que se levantan de una interrupción y en dos minutos están como si nada. Y tú los miras y no entiendes qué tienen ellos que no tienes tú.
La memoria de trabajo.
Es lo que se llama la "mesa de trabajo" del cerebro. El espacio mental donde tienes abiertas las cosas activas. Lo que estás pensando ahora mismo, lo que has pensado hace un momento y necesitas para construir lo que vas a pensar después.
En un cerebro estándar, esa mesa tiene capacidad suficiente para mantener las cosas apoyadas aunque te levantes un momento. Vuelves, están ahí, las retomas.
En algunos cerebros, la mesa es más pequeña. O más inestable. O ambas. Y cuando te levantas, las cosas se caen. No porque quieras. Porque no hay donde sostenerse mientras no estás.
Esto conecta con algo que cuesta más que a los demás por razones que nadie te ha explicado. No es que seas despistado. Es que tu memoria de trabajo no retiene el contexto de la misma manera.
Y por eso retomar cuesta. Porque no es recuperar el hilo. Es reconstruir el mapa desde cero cada vez.
Lo que pasa cuando encima te interrumpes tú solo
Esto es lo más sangrante.
Porque al menos cuando te interrumpe otra persona, puedes culparla a ella. Pero hay días en los que la interrupción la provocas tú. Te levantas a por agua. Miras el móvil un segundo. Te vas al baño. Y vuelves.
Y nada.
Mismo resultado. Contexto perdido. Hilo roto. A empezar de cero.
Y ahí es donde el bucle se vuelve especialmente cruel, porque empiezas una tarea y acabas haciendo otra, y cuando intentas volver ya no sabes por dónde ibas, y mientras intentas recordarlo se te ocurre algo nuevo, y te vas por ahí, y la tarea original muere de abandono en alguna pestaña del navegador.
No es falta de disciplina. Es que tu cerebro, una vez que pierde el hilo, necesita un estímulo nuevo para arrancar. Y el estímulo más fácil siempre es otra cosa. No lo que tenías que hacer.
¿Cómo saber si esto es normal o es algo más?
A ver. Que cueste retomar después de una interrupción es normal. Lo digo en serio. Todo el mundo lo siente en alguna medida.
Pero hay una diferencia entre "me cuesta un poco" y "cada interrupción me destruye el día entero".
Si lo tuyo es lo segundo. Si llevas años pensando que eres poco productivo pero en realidad tienes la sensación de que estás intentándolo con todo lo que tienes. Si hay días buenos donde fluyes y días malos donde no arrancas y no sabes explicar la diferencia. Si esto no es solo en el trabajo sino en absolutamente todo...
Puede que merezca la pena que le des una vuelta. Porque este patrón, el de la atención que se va y cuesta un mundo recuperar, es uno de los síntomas más comunes del TDAH en adultos. Y el TDAH en adultos está brutalmente infradiagnosticado porque la gente compensa, tira para adelante y concluye que el problema es su carácter.
No soy médico. Esto no es un diagnóstico. Pero si sospechas que puede ser tu caso, consulta con un psicólogo o psiquiatra, que para eso están.
Lo que sí puedo hacer es darte un punto de partida.
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