No entiendo cómo la gente funciona con tan poca motivación
Ves a gente haciendo tareas aburridas sin drama y no lo entiendes. No es que seas difícil. Tu cerebro necesita más combustible para arrancar.
Mi compañero de trabajo se sienta, abre el correo, contesta los emails, hace sus tareas, y se va a casa. Así. Sin drama. Sin motivación especial. Sin una razón épica para hacerlo. Simplemente lo hace.
Y yo le miro y pienso: ¿cómo?
No cómo hace las tareas. Cómo funciona. Cómo arranca sin que haya nada detrás empujándole. Cómo es capaz de hacer algo que no le apasiona, que no le estimula, que no tiene ninguna urgencia, y hacerlo como si nada.
Porque yo no puedo. Y lo he intentado. Mucho.
¿Por qué la gente puede hacer cosas aburridas sin problema?
Porque sus cerebros tienen un sistema de motivación que se activa con la decisión. Deciden hacer algo, y el cerebro genera la energía mínima para ejecutarlo. No hace falta que sea interesante. No hace falta que sea urgente. La decisión basta.
Es como un grifo. Lo abres y sale agua. No te preguntas por qué. Funciona.
Pero hay grifos que no abren cuando les da la gana. Hay grifos que necesitan más presión. Que solo abren cuando hay emergencia. Que si la tarea no genera suficiente estímulo, el grifo se queda seco.
Ese es mi grifo. Y probablemente el tuyo.
No es que la gente tenga más motivación que tú. Es que necesita menos. Su motor arranca con menos combustible. El tuyo necesita interés, novedad, urgencia, presión, un deadline que arde, alguien mirándote. Y sin eso, nada.
¿Entonces soy más difícil que los demás?
No. Eres diferente. Que no es lo mismo.
Mira, te cuento una cosa que me pasó hace poco. Estaba con un amigo y le pregunté cómo hacía para ir al gimnasio todos los días. Y me dijo "pues voy y ya". Así. "Voy y ya." Como si le hubiera preguntado cómo respira.
Y en ese momento me di cuenta de que para él, ir al gimnasio no requiere motivación. Lo hace como quien abre la puerta de casa. Automático.
Para mí, ir al gimnasio requiere una charla motivacional interna, un podcast que me active, un outfit preparado la noche anterior, y que no haya pasado absolutamente nada interesante en mi teléfono en las últimas tres horas. Si falla una sola de esas condiciones, no voy.
No porque no quiera. Porque mi cerebro no arranca sin combustible suficiente.
Y cuando comparas tu nivel de esfuerzo para hacer las cosas con el de alguien que simplemente "va y ya", es normal sentir que todo te cuesta más que a los demás. Porque te cuesta más. Literalmente.
¿Esto es normal o hay algo más?
Hay algo más. Y tiene nombre.
El TDAH no es solo distracción. Es un problema de regulación de la dopamina. Y la dopamina es exactamente lo que necesitas para arrancar con tareas que no te estimulan.
La mayoría de personas generan suficiente dopamina para hacer cosas aburridas. No mucha, pero la justa. Lo hacen, pasan a lo siguiente, y ya.
Las personas con TDAH no generan esa dopamina mínima. O la generan, pero no cuando la necesitan. Su sistema de dopamina depende de estímulos externos: interés, novedad, urgencia, presión. Sin esos estímulos, la tarea no arranca. No importa cuánto lo intentes.
Por eso ves a tu compañero contestando emails como si nada y tú necesitas que el email tenga un deadline de hoy para abrirlo. No es falta de profesionalidad. Es neurología.
Esto no lo digo para excusar nada. Lo digo porque entenderlo cambia completamente cómo abordas tu día. Dejas de pelear contra ti mismo y empiezas a diseñar un sistema que funcione con tu cerebro, no contra él.
Si algo de esto te suena demasiado personal, no estaría de más consultarlo con un psicólogo o psiquiatra. No como diagnóstico, sino como punto de partida.
¿Qué haces cuando necesitas arrancar sin motivación?
Te lo digo por experiencia: no espero a tener motivación.
La motivación, para mi cerebro, es como esperar a que llueva en el Sáhara. Puede pasar. Pero si tu plan depende de eso, estás jodido.
Lo que hago es fabricar las condiciones que activan mi cerebro. Un deadline artificial. Alguien a quien le dije que lo iba a hacer. Un temporizador de 10 minutos. Un reto tonto. Cambiar de sitio. Poner música que me active. Lo que sea que añada estimulación a algo que no la tiene.
Y funciona más veces de las que debería. No siempre. Pero más que esperar sentado a que la motivación aparezca.
Porque si solo me motiva lo nuevo, la solución no es forzarme a que lo viejo me motive. Es hacer que lo viejo parezca nuevo.
Parece una tontería. Pero la diferencia entre esperar motivación y fabricar activación es la diferencia entre no hacer nada y hacer algo. Ya te digo.
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