No recuerdo lo que me dijeron esta mañana aunque prestara atención

Te lo dijeron esta mañana. Tú estabas delante. Asentiste. Y ahora no tienes ni idea de qué era. Así funciona tu memoria.

Mi novia me dijo algo esta mañana. No sé qué. Sé que me lo dijo porque me acuerdo de estar en la cocina, de ella hablando, de mí asintiendo. El decorado está. Los actores están. Pero el guion ha desaparecido.

Y no es que no prestara atención. Es que la presté. De verdad. La miré a los ojos, asentí, dije "vale" en el momento adecuado. Pero tres horas después, si me pones una pistola en la cabeza, no podría repetir una sola frase de lo que me dijo.

¿Por qué se te olvida lo que te acaban de decir?

Porque escuchar y registrar no son la misma cosa. Puedes escuchar perfectamente y no registrar nada. Es como ver una película sin grabarla. Mientras la ves, está ahí. En el momento que termina, se evapora.

Tu memoria de trabajo es como una mesa diminuta. Caben dos cosas. Tres si aprietas. Y cuando entra la cuarta, la primera se cae al suelo. Y nadie la recoge.

Así que cuando alguien te dice "oye, que mañana viene el fontanero a las 10, y acuérdate de mover la lavadora, y por cierto he quedado con María el jueves", lo que tu cerebro capta es... algo del jueves. O de la lavadora. O de María. Pero no las tres cosas. Y probablemente ninguna con los detalles correctos.

¿Por qué esto duele más de lo que parece?

Porque la otra persona sí se acuerda. Y la otra persona asume que tú también. "Te lo dije esta mañana." Esa frase. Esa puñetera frase que te han repetido 800 veces en tu vida y que duele cada vez un poco más.

Porque no es un reproche vacío. Es verdad. Te lo dijeron. Y tú no lo recuerdas. Y la otra persona tiene todo el derecho a sentirse frustrada. Y tú tienes todo el derecho a sentirte mal por algo que no controlas pero no puedes explicar.

Y lo peor es que no puedes decir "no me escuché" porque sí que escuchaste. Solo que tu cerebro decidió que esa información no merecía guardarse. Sin consultarte. Sin avisarte. Como un secretario que tira a la basura los documentos que le parecen poco importantes.

Esto es lo mismo que le pasa a la gente que olvida conversaciones enteras que tuvo ayer. No es falta de interés. Es un sistema de almacenamiento que filtra sin tu permiso.

Lo que yo hago para no perder las cosas importantes

Apuntar. Es tan simple y tan humillante que cuesta decirlo. Pero funciono mejor desde que acepto que lo que no apunto, no existe. Mi cerebro no es un disco duro fiable. Es una pizarra que se borra sola.

Así que cuando mi novia me dice algo importante, lo meto en el móvil. Delante de ella. "Espera, que lo apunto." Al principio pensaba que era raro. Ahora los dos sabemos que si no lo apunto, no existe.

También funciona repetir. "Entonces, fontanero a las 10 y mover la lavadora." Lo digo en voz alta, como un eco. Le parece gracioso. Pero funciona. Porque la repetición fuerza una segunda codificación.

No es un sistema perfecto. Sigo olvidando cosas. Pero la diferencia entre olvidar el 90% y olvidar el 60% es enorme cuando hablamos de tu relación con las personas que te importan.

Y mira, no soy psicólogo ni pretendo serlo. Pero si esto te pasa a diario, si se te van los nombres de las personas, si olvidar lo que te dicen es tu modo por defecto y no una excepción, eso puede tener una explicación que va más allá de "soy despistado".

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