Necesito que alguien me vigile para hacer las cosas: TDAH y la motivación externa
Solo rindes cuando hay alguien delante. En casa sola, nada. No es pereza: se llama body doubling y tu cerebro TDAH lo necesita.
Solo rindes cuando hay alguien delante.
En casa, sola, con todo el día libre y la lista de tareas escrita con colores y estrellitas: nada. Cero. El portátil abierto, tú mirando el techo, el perro mirándote a ti con la misma decepción que tu madre cuando suspendiste mates.
Pero llega alguien. Un compañero de trabajo. Tu pareja. Un amigo que se sienta a tu lado con su propio portátil. Y de repente, como si alguien hubiera enchufado el cerebro a la corriente, empiezas a funcionar. Tareas que llevabas posponiendo tres semanas salen en cuarenta minutos. Emails, informes, llamadas. Todo.
Y cuando esa persona se va, tú te quedas mirando la pantalla otra vez preguntándote qué narices acaba de pasar.
No eres vaga. No eres dependiente. No necesitas que te controlen.
Tu cerebro necesita un testigo.
¿Por qué solo puedo trabajar si alguien me vigila?
Porque tu cerebro funciona con dopamina, no con fuerza de voluntad.
El cerebro con TDAH tiene un problema con la dopamina. No es que no la produzca, es que no la gestiona como debería. Las tareas aburridas, rutinarias, sin recompensa inmediata, no generan suficiente dopamina para que tu cerebro se enganche. Y sin ese enganche, tu atención se va. A cualquier sitio. Al móvil, a la nevera, a buscar un podcast sobre crímenes reales, a cualquier cosa que le dé a tu cabeza ese chispazo que la tarea de turno no le da.
Pero cuando hay alguien delante, pasan cosas.
Primero, hay un mínimo de presión social. No el tipo de presión que te agobia, sino la justa para que tu cerebro diga "oye, que nos están viendo, igual deberíamos hacer algo". Eso ya genera un poquito de activación. Un empujón.
Segundo, hay estructura externa. Alguien sentado a tu lado marca un ritmo. No te dice qué hacer, pero su presencia crea un contexto de trabajo. Tu cerebro deja de preguntarse "¿y ahora qué hago?" porque el entorno ya responde: ahora se trabaja.
Tercero, y esto es lo gordo: hay rendición de cuentas sin palabras. No hace falta que nadie te pregunte "¿qué llevas hecho?". El simple hecho de que alguien podría preguntarlo ya cambia tu comportamiento.
Esto tiene nombre. Se llama body doubling. Y no es un truco de productividad. Es una estrategia real, documentada, que funciona especialmente bien en cerebros con TDAH.
¿Eso significa que no puedo funcionar sola?
No. Significa que tu cerebro necesita más apoyos externos que el de alguien neurotípico. Y eso no es una debilidad. Es información.
Un cerebro neurotípico puede generar motivación interna para tareas aburridas con relativa facilidad. "Tengo que hacer la declaración de la renta, así que la hago." Punto. Fin. Sin drama. Sin necesitar a nadie al lado. Sin tres horas de procrastinación previa.
Tu cerebro no funciona así. El tuyo necesita un contexto que le ayude a arrancar. Y la presencia de otra persona es uno de los contextos más potentes que existen.
Es como un coche con batería floja. Puede funcionar perfectamente, pero a veces necesita que alguien le dé un empujón para arrancar. El problema no es el motor. Es la batería. Y el empujón no es una muleta: es la solución más eficiente al problema.
¿Y si no tengo a nadie al lado?
Aquí viene la parte práctica.
No necesitas que alguien esté físicamente en tu casa supervisándote como si fueras una niña de cinco años. Lo que necesitas es simular esa presencia. Recrear las condiciones que hacen que tu cerebro se active.
Opciones que funcionan:
Videollamada en silencio. Suena raro, pero funciona. Quedas con alguien, los dos encendéis la cámara, y cada uno trabaja en lo suyo. Sin hablar. Sin interactuar. Solo estando ahí. Es body doubling online y hay comunidades enteras dedicadas a esto.
Cafetería o biblioteca. El ruido de fondo, la gente alrededor, el contexto social. Todo eso le dice a tu cerebro "aquí se trabaja". No necesitas conocer a nadie. Solo estar rodeada de gente que está haciendo cosas.
Un accountability partner. Alguien con quien compartes lo que vas a hacer y al final del día (o de la semana) le cuentas qué has hecho. No un jefe. No un supervisor. Un igual. Alguien que entiende cómo funciona tu cerebro y que te ayuda simplemente existiendo.
Streams de trabajo. En YouTube y Twitch hay canales de "study with me" o "work with me" donde alguien está ahí, trabajando, en silencio. Suena absurdo. Pero para un cerebro con TDAH puede ser la diferencia entre un día productivo y un día tirado en el sofá viendo vídeos de gatos.
No es pereza. Nunca lo fue.
Si alguien te ha dicho alguna vez "es que solo trabajas cuando te vigilan", probablemente lo dijo como un reproche. Como si fueras irresponsable. Como si necesitaras un capataz.
No.
Lo que necesitas es un cerebro que coopere. Y cuando no coopera solo, le buscas las condiciones para que coopere. Eso no es trampa. Eso es inteligencia. Eso es conocerte lo suficiente como para dejar de pelearte con tu cabeza y empezar a trabajar con ella.
La gente que no tiene TDAH puede trabajar sola en casa en silencio y ser productiva. Bien por ellos. Tú no. Y no pasa nada. Porque cuando encuentras tu fórmula, cuando entiendes que necesitas ese contexto externo, rindes igual o mejor que cualquiera.
Solo necesitabas saber que no eras el problema.
---
Si esto te suena demasiado familiar y llevas tiempo preguntándote qué pasa dentro de tu cabeza, hice un test de TDAH con 43 preguntas basadas en escalas clínicas reales. No es un diagnóstico, pero te va a dar más pistas que todas las noches de Google juntas. 10 minutos, gratis, sin email obligatorio.
Sigue leyendo
Los exámenes se acercan y tu cerebro sigue sin activarse: abril con TDAH
Los exámenes están a semanas. Tú sigues sin poder estudiar. No es vagancia: es un cerebro que no arranca sin urgencia real.
Si tu cerebro funciona como el de Cammi Granato, el hielo es tu sitio
Cammi Granato tiene TDAH y no encajó en ningún sitio hasta que pisó el hielo. Si tú tampoco encuentras tu lugar, quizá no has encontrado tu pista.
Cambio de humor estacional con TDAH: cuando el otoño te cambia el chip
Tu cerebro con TDAH reacciona al otoño de forma distinta. Menos luz, menos dopamina, más caos emocional. Y no, no es que seas débil.
Ser ingeniero con TDAH: entre la precisión y el caos
La ingeniería pide exactitud milimétrica. Tu cerebro TDAH ofrece ideas a ráfagas y olvidos a traición. Así se sobrevive a esa paradoja.