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Los exámenes se acercan y tu cerebro sigue sin activarse: abril con TDAH

Los exámenes están a semanas. Tú sigues sin poder estudiar. No es vagancia: es un cerebro que no arranca sin urgencia real.

tdah

Los exámenes están a 3 semanas. Tu cerebro sabe que debería estar estudiando. Tu cerebro ha decidido que ahora es buen momento para reorganizar el escritorio.

No el escritorio del ordenador. El físico. Con etiquetadora y todo.

Llevas desde febrero diciéndote "esta semana empiezo en serio". Y cada lunes llega, y tu cerebro mira los apuntes, suspira, y decide que hoy toca otra cosa. Limpiar la cocina. Ver un vídeo sobre cómo estudiar mejor. Hacer una lista de estudio que nunca vas a seguir. Básicamente, hacer cualquier cosa que no sea estudiar.

Y lo peor no es eso. Lo peor es que sabes que estás perdiendo el tiempo. Lo ves pasar. Como si estuvieras en una pecera mirando tu propia vida desde fuera, gritándote "¡estudia, imbécil!" mientras tu mano abre otra pestaña de YouTube.

¿Por qué mi cerebro no se activa hasta el último momento?

Porque tu cerebro funciona con urgencia, no con importancia.

Un cerebro neurotípico puede decir "los exámenes son en abril, así que voy a empezar a preparar en febrero". Tu cerebro dice "los exámenes son en abril, así que ya queda mucho, ya lo haré cuando quede menos".

Y no es una decisión consciente. No estás eligiendo procrastinar. Tu cerebro no arranca sin fecha límite. Necesita que la amenaza sea real, cercana, casi encima. Necesita sentir el peligro para activarse.

Es como un coche que solo arranca en segunda. No es que el coche no quiera moverse. Es que le falta algo en el sistema de arranque. Y mientras la cuesta abajo no sea lo bastante empinada, no hay manera.

Abril con TDAH es exactamente eso. Tres semanas es demasiado lejos para que suene la alarma de verdad. Y una semana es demasiado cerca para que te dé tiempo a hacer algo decente. El rango de activación de tu cerebro es una ventana de unos 4 días. Antes de eso, nada. Después de eso, pánico.

¿Y qué haces mientras tu cerebro no se activa?

De todo menos lo que deberías.

Ordenar cajones. Investigar técnicas de estudio. Hacer plannings preciosos con colores y horarios que no vas a cumplir. Comprar rotuladores nuevos. Decirte que mañana sí. Poner una alarma que dice "ESTUDIAR" y luego silenciarla y seguir con lo que estabas haciendo.

No es vagancia. Es lo contrario. Tu cerebro está gastando una cantidad absurda de energía intentando arrancarse a sí mismo. Es como girar la llave de un motor una y otra y otra vez mientras el motor hace ese ruido patético de "casi pero no". Acabas agotado sin haber estudiado ni una página.

Y encima, como no has estudiado, llega la culpa. Y la culpa te paraliza más. Y la parálisis te genera más culpa. Y así en bucle hasta que son las 3 de la mañana del día antes del examen y tu cerebro dice "ah, ahora sí, ahora vamos".

¿Es pánico o es la única forma en que funciona tu cerebro?

Las dos cosas.

Cuando por fin llega la noche de antes, tu cerebro entra en modo emergencia. Dopamina a saco. Adrenalina. Hiperfoco brutal. De repente puedes estudiar 8 horas seguidas sin moverte de la silla, cuando llevas semanas sin poder aguantar 15 minutos.

Y al día siguiente, el día del examen, pasan dos cosas. O te sale sorprendentemente bien porque tu cerebro en modo emergencia es una máquina. O te sale fatal porque 8 horas no compensan 3 semanas de nada.

El problema no es el examen. El problema es que tu sistema de activación está roto de serie. Y nadie te lo ha dicho. Toda tu vida te han dicho que es cuestión de esforzarte más, de organizarte mejor, de "ponerte las pilas". Como si el problema fuera de actitud y no de neuroquímica.

¿Hay algo que funcione?

No voy a venderte que hay un truco mágico que convierte abril en un paseo. No lo hay. Pero hay cosas que ayudan.

La primera es dejar de pelearte con tu cerebro y empezar a hackearlo.

Si necesita urgencia, dale urgencia. Crea fechas límite falsas que se sientan reales. Estudia con alguien que te espere a una hora concreta. Pon el móvil en otra habitación. Entiende que tu cerebro funciona con sus propias reglas y trabaja con ellas en lugar de contra ellas.

La segunda es aceptar que tus sesiones de estudio no van a parecer "normales". No vas a estudiar 2 horas tranquilamente con música de fondo. Vas a estudiar en sprints de 20 minutos intercalados con 5 de mirar el techo. Y eso está bien. Funciona mejor que intentar forzar un modelo que no está hecho para tu cerebro.

Y la tercera, que es la más difícil: quitarte la culpa. No estás fracasando. Estás intentando hacer una cosa difícil con un cerebro que no tiene las herramientas que otros dan por sentadas. El hecho de que sigas aquí, leyendo esto, buscando formas de estudiar, ya demuestra que no eres vago. Un vago de verdad ni se preguntaría cómo mejorar.

Abril no tiene por qué ser un desastre

No va a ser fácil. Los exámenes van a llegar y tu cerebro va a seguir haciendo el imbécil hasta que la urgencia sea suficiente. Pero al menos ahora sabes por qué. Y saber por qué es el primer paso para dejar de culparte y empezar a buscar soluciones que de verdad encajen con cómo funciona tu cabeza.

No eres un desastre. Tu cerebro tiene un sistema de arranque diferente. Y cuanto antes lo aceptes, antes puedes dejar de fingir que eres un estudiante "normal" y empezar a ser un estudiante que sabe cómo funciona.

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