Mis jefes dicen que tengo potencial pero nunca lo aprovecho del todo
Eres brillante cuando quieres. Esa frase que suena a elogio pero te destroza. Porque si puedes, ¿por qué no lo haces siempre?
"Eres brillante cuando quieres."
Esa frase. Que suena a elogio pero es una puñalada. Porque lo que realmente te están diciendo es: "Cuando no quieres, eres un desastre." Y lo peor es que tú ya lo sabías. Llevas años sabiéndolo.
Las evaluaciones de desempeño son siempre iguales. "Tiene mucho potencial." "Podría rendir más." "Cuando se pone, es de los mejores." Siempre el condicional. Siempre el "pero".
Y tú sentado enfrente pensando: "Ya lo sé, tío. ¿Crees que no lo sé?"
¿Por qué el potencial no se convierte en resultado?
Mira, te voy a poner una analogía que lo explica todo.
Imagina que tienes un ordenador con un procesador de última generación. Potencia brutal. Pero la batería es impredecible. Unos días dura 10 horas. Otros se apaga a los 20 minutos. Y no hay forma de saber cuándo va a pasar qué.
Ese es tu cerebro.
El potencial está ahí. Lo sabe tu jefe. Lo sabes tú. Lo sabe cualquiera que te haya visto en un buen día. Pero el potencial sin activación consistente es como un Ferrari sin gasolina. Muy bonito en el garaje. Completamente inútil en la carretera.
Y la activación no depende de ti. No es que unos días te esfuerces más y otros menos. Es que tu cerebro tiene días en los que se activa y días en los que no. Y no hay un botón que puedas pulsar para encenderlo. Si lo hubiera, créeme que ya lo habrías pulsado.
La frase que más duele
"Si pusiera de su parte, sería el mejor del equipo."
Esa la escuché yo. En una reunión de feedback. Y me fui al baño a respirar porque no sabía si me daba más rabia o más tristeza.
Porque "poner de su parte" implica que no lo estás intentando. Que es una cuestión de voluntad. Que si te apeteciera más, si te importara más, si fueras mejor persona, rendirías como los demás.
Y no es así.
Lo que pasa es que tu sistema de motivación funciona de forma diferente. La mayoría de la gente puede arrancar una tarea aunque no le apetezca demasiado. Tú no. Tú necesitas que la tarea tenga algo que te enganche. O que haya una deadline encima. O que alguien esté mirando. O que sea nueva. Algo que genere el combustible que tu cerebro no produce por sí solo.
Y cuando no hay nada de eso, tu cerebro dice "hoy no". Aunque tu voluntad diga "hoy sí".
Cuando sientes que no rindes en el trabajo aunque quieres, no es que no te importe. Es que hay un cortocircuito entre lo que quieres y lo que tu cerebro te permite hacer.
El ciclo del potencial desperdiciado
Lo que me pasaba a mí era esto:
Buen día. Rindo. Mi jefe contento. Yo contento. Todo bien.
Mal día (o mala semana). No rindo. Mi jefe frustrado. "Ya estamos otra vez." Yo frustrado. Culpa.
Siguiente buen día. Rindo el doble para compensar. Mi jefe dice: "¿Ves? Cuando quieres, puedes." Confirmando que los días malos eran por falta de ganas.
Y así en bucle. Años. Sin entender por qué no podía simplemente rendir bien todos los días como hace el resto del mundo.
Lo que no sabía es que por qué me cuesta todo más que a los demás no era una pregunta retórica. Tenía respuesta.
Lo que cambia cuando dejas de culparte
Cuando descubrí lo que pasaba, no se arregló todo. Sigo teniendo días buenos y malos. Sigo teniendo evaluaciones donde dicen "potencial" seguido de un "pero".
Pero dejé de pensar que el problema era mi voluntad. Y empecé a trabajar con mi cerebro en lugar de contra él.
¿Qué significa eso en la práctica? Que aprendí a identificar qué tareas me activan y cuáles no. Que aprendí a meter estimulación artificial en las que me apagan. Que aprendí a negociar con mi jefe para que las tareas más creativas cayeran en mis buenos momentos y las repetitivas fueran cuando pudiera.
No es perfecto. Pero es mejor que pasar años pensando que eres un vago con potencial que no aprovecha.
Quizá hay una razón que aún no conoces
Esto que te cuento tiene nombre. Se llama TDAH. Y una de sus manifestaciones más dolorosas en adultos es exactamente esta: personas inteligentes, capaces, con talento real, que no consiguen rendir de forma consistente. Personas con un potencial que sienten desaprovechado y que no entienden por qué.
No estoy diciendo que sea tu caso. No soy profesional y esto no sustituye a un psicólogo o psiquiatra. Pero si llevas años escuchando "tienes potencial pero..." y sintiéndote un fraude, puede que haya algo más que pereza.
A mí saberlo me cambió la vida. No porque se arreglara todo. Sino porque por primera vez entendí que no era un problema de carácter. Era un problema de cerebro. Y los problemas de cerebro se trabajan de forma diferente.
Hice un test de 43 preguntas para que empieces a entenderlo. Diez minutos, gratis, sin vender nada. Solo un punto de partida para dejar de culparte. Puedes hacerlo aquí.
Sigue leyendo
No puedo empezar algo si no tengo ganas, aunque sea urgente
La urgencia dice que sí. Tu cuerpo dice que no. Y gana tu cuerpo. Esto no es falta de disciplina. Tiene otra explicación.
Los 21 días para crear un hábito no funcionan conmigo
Te dijeron que 21 días bastan para crear un hábito. Llevas años intentándolo y nunca has llegado ni al día 15.
No puedo descansar de verdad: mi cabeza no para nunca
Te tiras en el sofá y tu cabeza sigue a mil. No es estrés normal. Hay cerebros que no tienen botón de apagado, y eso tiene consecuencias.
Me cuesta organizar mis ideas para escribir un simple email
Tienes que escribir un email de tres líneas. Llevas 40 minutos mirando la pantalla. Tienes 200 ideas y ninguna frase escrita.