No puedo descansar de verdad: mi cabeza no para nunca
Te tiras en el sofá y tu cabeza sigue a mil. No es estrés normal. Hay cerebros que no tienen botón de apagado, y eso tiene consecuencias.
Fin de semana. Nada que hacer. Me tiro en el sofá. Y mi cabeza empieza.
"Tengo que contestar ese email. Espera, ¿qué ceno? Ah, mañana tengo que comprar leche. ¿Le contesté a Pablo? Creo que no. ¿Cuánto tiempo llevo aquí tirado? Debería hacer algo productivo. Pero estoy descansando. ¿Esto es descansar? No me siento descansado. A lo mejor debería meditar. Pero meditar también requiere esfuerzo. ¿Cuánto llevo pensando?"
Y así. Sin parar. Todo el rato. Incluso cuando se supone que estoy descansando.
¿Es normal que tu cabeza no se apague?
A ver, que todo el mundo piensa. Tener pensamientos es lo normal. Pero hay una diferencia entre pensar y no poder parar de pensar.
La diferencia es el control. La mayoría de la gente puede decir "ahora no, estoy descansando" y su cerebro hace caso. A lo mejor tarda un poco, pero baja el volumen. Pasa a modo reposo. Deja de lanzar pensamientos como una máquina de pelotas de tenis.
En ti no funciona así. Le dices a tu cerebro que pare y es como pedirle a un gato que se siente. Te mira, te ignora, y sigue haciendo exactamente lo que le da la gana.
Y el resultado es que nunca descansas de verdad. Porque el descanso real no es solo parar el cuerpo. Es parar la mente. Y si tu mente no para, da igual cuánto tiempo pases en el sofá. No descansas.
¿Por qué no puedo relajarme como los demás?
Mira, te cuento lo que me pasaba a mí.
Yo veía a mi gente descansar y flipaba. Se sentaban, ponían la tele, y estaban ahí. Presentes. Tranquilos. Descansando de verdad. No hacían nada y estaban bien con no hacer nada.
Yo me sentaba, ponía la tele, y mi cerebro seguía en marcha. Pensando en trabajo. En ideas. En conversaciones que tuve hace tres días. En cosas que tengo que hacer mañana. En por qué dije esa estupidez en 2017. Todo al mismo tiempo.
Y al final del "descanso" estaba más cansado que antes. Porque mi cerebro había estado trabajando igual de duro que durante el día. Solo que ahora, además, me sentía culpable por no estar haciendo nada productivo mientras estaba tirado sin descansar realmente.
El combo perfecto: no descanso, no produzco, me siento culpable. Tres por uno.
La cabeza que no para tiene un nombre
A ver, no quiero sonar dramático, pero es importante que lo sepas.
Hay cerebros que tienen una actividad basal más alta de lo normal. Nunca están en reposo. Nunca bajan a mínimos. Es como un motor que no tiene ralentí: o está a tope o está apagado, pero nunca en ese punto intermedio de "tranquilo pero encendido".
Y esta sobreactividad mental constante es uno de los rasgos más comunes en personas con TDAH. Tan común que la mayoría de adultos con TDAH lo reportan como uno de los síntomas más molestos. Más que la falta de concentración, más que la impulsividad. El ruido mental constante.
No es ansiedad. Bueno, puede que también. Pero es algo distinto. La ansiedad es preocupación sobre cosas concretas. Esto es más como... ruido. Un flujo continuo de pensamientos sin dirección ni propósito que no puedes apagar.
Lo explico así: te cuesta empezar el día porque tu cerebro no ha parado en toda la noche. No has descansado. Y al día siguiente, necesitas descansar. Pero no puedes. Y el ciclo sigue.
¿Qué hago para descansar si mi cerebro no se calla?
Te digo lo que a mí me funciona. No es perfecto, pero es mejor que nada.
Primero: descanso activo en vez de pasivo. Paradójico, pero real. Si me quedo quieto, mi cerebro se acelera. Si hago algo que ocupe mi atención sin requerir esfuerzo mental, se calma. Caminar. Cocinar algo sencillo. Lavar los platos. Cosas manuales que le dan a mi cerebro algo a lo que engancharse sin agotarlo.
Segundo: ruido de fondo. Silencio total es el peor enemigo de un cerebro que no para. Porque en el silencio, solo queda el ruido interno. Música suave, un podcast ligero, ruido blanco. Algo que ocupe ese canal que de otra forma se llena de pensamientos aleatorios.
Tercero: aceptar que tu descanso va a ser diferente al de los demás. No pasa nada. No tienes que descansar como la gente "normal". Tienes que descansar de la forma que funcione para tu cerebro, que no es el mismo que el de la mayoría.
Y si llevas años sin poder descansar de verdad, si tu cabeza es un torbellino constante que no puedes controlar, hablalo con un profesional. Un psicólogo o psiquiatra que pueda evaluar si hay algo más detrás de ese ruido mental que no para.
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