Mi rendimiento depende de mi estado de ánimo y eso no es profesional

Un día produces como tres personas, al siguiente no puedes ni abrir el portátil. Y te dicen que no es profesional. Tiene explicación.

Lunes: soy un genio. Hago el trabajo de tres días en una mañana. Las ideas fluyen, la concentración es brutal, todo sale a la primera.

Martes: abro el portátil, miro la pantalla, y la cierro. No puedo. Hoy no.

Y no hay nada diferente entre el lunes y el martes. No he dormido peor. No ha pasado nada malo. Simplemente mi cerebro ha decidido que hoy no hay gasolina. Y sin gasolina, da igual cuánto aprietes el acelerador.

El problema es que en el mundo laboral, esto "no es profesional". Se supone que tienes que rendir igual todos los días. Se supone que eres constante. Se supone que si ayer pudiste, hoy también puedes. Y cuando no puedes, la interpretación es siempre la misma: "No se esfuerza lo suficiente."

¿Por qué mi rendimiento cambia tanto de un día a otro?

Porque tu rendimiento no depende de tu voluntad. Depende de tu estado neuroquímico.

Suena muy técnico, pero es simple. Tu cerebro necesita ciertas sustancias para funcionar: dopamina, norepinefrina, serotonina. La mayoría de gente las produce de forma más o menos estable. Hay variación, claro, pero dentro de un rango manejable.

Tu cerebro no. Tu cerebro las produce de forma irregular. Un día hay mucha y al siguiente casi nada. Y como son las sustancias que regulan la atención, la motivación y la energía, cuando no están, no rindes. No porque no quieras. Porque no puedes.

Es como intentar navegar por internet con una conexión que va a 1 Mbps. Sabes qué páginas quieres abrir. Sabes qué tienes que hacer. Pero la conexión no da. Y darle a F5 47 veces no va a hacer que cargue más rápido.

El mito de la constancia

Vamos a hablar de esto.

"La constancia es la clave del éxito." Lo has escuchado mil veces. En libros, en podcasts, en cursos. Y es verdad. Para cerebros que pueden ser constantes.

Pero ¿qué pasa cuando tu cerebro no puede? ¿Qué pasa cuando la constancia no es una elección sino una capacidad, y tu capacidad varía según el día?

Yo he intentado ser constante. De verdad que lo he intentado. Rutinas matutinas. Horarios fijos. Bloques de trabajo. Pomodoros. Apps de hábitos. Todo. Y funcionaba. Una semana. Dos si tenía suerte. Y luego mi cerebro decía "se acabó" y todo el sistema se venía abajo.

Y cada vez que fallaba, me culpaba. "No tengo disciplina." "Soy un vago." "Si quisiera de verdad, podría." Y eso es mentira. Es la mentira más dañina que puedes creerte. Porque convierte una limitación neurológica en un fallo moral.

Si tu jefe piensa que no te esfuerzas, es porque ve los días malos y asume que son la norma. No ve la cantidad de energía que gastas solo en intentar funcionar cuando tu cerebro ha decidido que hoy no.

Los días buenos son la trampa

Y aquí viene lo que nadie te dice.

Los días buenos son el problema. Porque cuando tienes un día bueno, rindes tanto que creas una expectativa. La gente ve lo que eres capaz de hacer un lunes brillante y asume que eso es tu nivel normal. Y cuando el martes no llegas ni a la mitad, piensan que estás holgazaneando.

Pero tú sabes la verdad. El lunes no era tu nivel normal. Era tu pico. Tu máximo. Y mantener el máximo todos los días no es difícil. Es imposible.

Es como un velocista. Puede correr los 100 metros en 10 segundos. Pero no puede mantener esa velocidad durante un maratón. Nadie le pediría eso. Pero a ti sí te lo piden. "Si ayer pudiste, ¿por qué hoy no?"

Porque ayer mi cerebro tenía dopamina y hoy no. Esa es la respuesta. Pero no la puedes dar en una reunión de evaluación de rendimiento.

Rendir a ráfagas y no de forma constante

¿Esto tiene solución?

No la solución que te gustaría escuchar.

No hay una pastilla que te haga constante. No hay una app que te regule el rendimiento. Lo que hay es entender qué pasa y adaptarte.

A mí me ayudó dejar de pelearme con los días malos. Aceptar que van a venir. Y en vez de intentar forzar la productividad cuando no hay gasolina, usar esos días para tareas que requieran menos combustible. Los días buenos, a tope. Los días malos, modo mantenimiento.

¿Es perfecto? No. Pero es mejor que el ciclo de "forzar - fallar - culparte - forzar más fuerte - fallar más fuerte" que llevaba haciendo años.

Resulta que esto de que todo te cueste más que a los demás incluye la constancia. Porque la constancia para ti no es "simplemente hacerlo". Es "hacerlo con un cerebro que un día te da todo y al siguiente te quita todo". Y eso, amigo mío, tiene una explicación que va más allá del potencial desaprovechado.

Esto no es un diagnóstico. Si la irregularidad en tu rendimiento te está afectando profesionalmente, un psicólogo o psiquiatra puede ayudarte.

Si tu rendimiento es una montaña rusa y estás harto de que te digan que no es profesional, quizá lo que necesitas son respuestas. Hice un test de 43 preguntas. Diez minutos. Gratis. Un primer paso para entender por qué tu cerebro funciona así. Hazlo aquí.

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