Mi mochila es un agujero negro: nunca encuentro lo que busco
Metes las cosas en la mochila y desaparecen. Buscas las llaves, el cargador, el boli, y nunca están donde los dejaste.
Ayer estuve cuatro minutos buscando los auriculares dentro de mi mochila.
Cuatro minutos. De pie. En medio de la calle. Sacando cosas de la mochila como un mago sacando pañuelos de la chistera. Cartera. Un cable. Otro cable. Un paquete de chicles aplastado. Un recibo de no sé qué. Un boli que no funciona. Medio paquete de pañuelos. Un adaptador USB que no sé ni de qué es. Y los auriculares, que estaban en el bolsillo de delante, donde los puse expresamente para no tener que buscarlos.
Pero claro, los puse ahí hace tres días. Y en tres días han entrado y salido tantas cosas de esa mochila que el orden original es ciencia ficción.
Mi mochila no es una mochila. Es un agujero negro. Las cosas entran, se mezclan, se reorganizan solas siguiendo leyes de la física que no aparecen en ningún libro, y cuando las necesitas, desaparecen.
¿Por qué pierdes cosas dentro de tu propia mochila?
Porque metes las cosas sin pensar. Y no porque seas vago. Porque tu cerebro en ese momento está en otra cosa.
Mira, imagina que vas por la calle y suena el móvil. Coges la llamada. Mientras hablas, metes la cartera en la mochila. ¿En qué bolsillo? Ni idea. Tu cerebro estaba procesando la llamada, no la ubicación de la cartera. Y cuando una hora después necesitas la cartera, es como si la hubiera guardado otra persona. Porque en cierto sentido, lo hizo. La guardó tu piloto automático, que tiene la habilidad organizativa de un niño de tres años tirando piezas de Lego a una caja.
Esto se llama falta de conciencia contextual. Es una forma elegante de decir que cuando haces algo automático - como guardar un objeto - tu cerebro no registra el contexto. No graba "cartera, bolsillo lateral izquierdo". Graba "cartera, algún sitio de la mochila, ya la encontraré". Y ese "ya la encontraré" es una promesa que tu cerebro nunca cumple.
¿Soy el único que vacía la mochila entera para encontrar algo?
No. Y de hecho, el vaciado completo es la estrategia más honesta que hay.
La otra opción es meter la mano y rebuscar, que es lo que hace todo el mundo. Pero rebuscar en una mochila caótica es como buscar un archivo en un escritorio desordenado. Puedes tardar un segundo o puedes tardar diez minutos. Y cuanto más rebuscas, más desorden generas, y más difícil es encontrar lo siguiente.
Así que yo he aceptado que vaciar la mochila sobre la mesa es mi sistema. No es elegante. No es eficiente. Pero funciona. Lo pongo todo encima de la mesa, encuentro lo que necesito, y vuelvo a meterlo todo. Cada vez que hago esto, pierdo un minuto. Pero es un minuto predecible, en vez de un tiempo indefinido rebuscando con ansiedad.
Es como tener la mesa hecha un caos. A veces el caos funciona si aceptas que tu forma de encontrar cosas no es la convencional.
Lo que hacen los de cerebro ordenado (y por qué a ti no te sale)
La gente organizada tiene un sitio para cada cosa. El cargador siempre va en el bolsillo lateral. Los auriculares en el de delante. Las llaves en el mosquetón. La cartera en el principal. Y cada vez que guardan algo, lo ponen en su sitio sin pensar.
Pero esa es la clave: sin pensar. Es automático. Es un hábito tan instalado que no requiere decisión consciente. Y resulta que instalar hábitos automáticos es precisamente lo que peor se le da a cierto tipo de cerebros.
Puedes decidir hoy que los auriculares van siempre en el bolsillo de delante. Y mañana lo harás. Y pasado. Y al tercer día, tu cerebro estará pensando en otra cosa cuando guardes los auriculares y acabarán en el fondo de la mochila con el boli que no funciona y el cable misterioso.
No es falta de intención. Es que tu cerebro tiene problemas para automatizar lo que a otros les sale gratis.
Mi parche (que no es perfección, pero es progreso)
Tengo una mochila con muchos bolsillos. Más bolsillos de los que nadie necesitaría. Y cada bolsillo tiene una categoría muy amplia. No "auriculares" y "cargador" como categorías separadas. "Cables y cosas que se enchufan" como una sola categoría. Así, cuando guardo algo en piloto automático, al menos va al bolsillo correcto. No al lugar exacto, pero sí a la zona. Y buscar en una zona pequeña es mejor que buscar en toda la mochila.
También dejé de guardar cosas que no necesito. Cada dos semanas, vacío la mochila entera y tiro lo que sobra. Porque acumular cosas sin sentido es lo que convierte una mochila en un agujero negro.
No es que ahora sea organizado. Pero soy un desastre funcional. Que es lo máximo que puedo aspirar. Y no lo digo con resignación. Lo digo con alivio. Porque es mejor que ser un desastre disfuncional intentando parecer organizado.
Si tu mochila es un agujero negro y tu casa también, y sientes que esto no es normal, un profesional puede ayudarte a entender si hay algo detrás. No es drama. Es información.
---
Si tu mochila podría ser escenario de una película de misterio y quieres entender por qué pierdes todo lo que tocas, tengo un test de 43 preguntas sobre cómo funciona tu cerebro. Sin diagnóstico, pero bastante revelador. Hacer el test TDAH.
Sigue leyendo
No soy capaz de comprometerme a largo plazo con nada
Empiezas con todo, te comprometes de verdad, y a las semanas ya estás buscando la salida. No es miedo al compromiso. Es otra cosa.
La disciplina no funciona conmigo y no sé qué usar en su lugar
Llevas años intentando ser disciplinado y no hay manera. No es falta de voluntad. Tu cerebro necesita otro combustible para arrancar.
Mi cuerpo quiere descansar pero mi cerebro no para nunca
Tu cuerpo dice basta. Tu cerebro dice mas. Y tu estas en medio, sin poder apagar ninguno. Bienvenido al conflicto eterno.
Rindo mucho unos días y casi nada otros: mi productividad es muy irregular
Lunes: superhéroe. Martes: zombie. Tu rendimiento no tiene patrón y nadie entiende por qué. Ni siquiera tú.