Mi humor puede cambiar completamente por una canción
Vas bien y de repente suena una canción y tu humor cambia de golpe. No eres inestable. Es un cerebro sin filtro emocional.
Iba andando por la calle, con mi café, buen día, sol, todo genial. Sonó una canción en los cascos. Una canción que escuchaba cuando empecé con mi primer proyecto que fracasó. Y en 30 segundos pasé de estar contento a sentir una nostalgia que me aplastó el pecho.
No había pasado nada. Literalmente no había pasado nada. Solo una canción. Y mi cerebro decidió que era el momento perfecto para revisar todos los fracasos de mi vida como si fuera un pase de diapositivas triste.
Lo peor es que sé que es absurdo. Lo sé mientras está pasando. Pero no puedo pararlo.
¿Por qué una canción puede cambiarme el humor entero?
Mira, esto tiene una explicación que me habría ahorrado años de pensar que estoy mal de la cabeza.
Tu cerebro asocia emociones con estímulos. Todos los cerebros lo hacen. Pero hay cerebros que hacen esas asociaciones con una intensidad descomunal. Una canción no es solo una canción. Es un paquete completo: el lugar donde la escuchabas, las personas con las que estabas, cómo te sentías en esa época, lo que perdiste desde entonces.
Y cuando suena, todo eso se activa de golpe. Sin aviso. Sin tu permiso. Como si alguien le diera al play de una película emocional que no pediste ver.
Es como ese cerebro sin regulador de volumen emocional del que se habla poco. La música entra, la emoción se dispara, y no hay freno. No hay ese mecanismo que dice "tranquilo, es solo una canción de 2018, no pasa nada".
¿Es solo con la música o me pasa con todo?
A ver, si fuera solo con la música sería hasta bonito. Pero no. Es con todo.
Un olor a un perfume que usaba alguien que ya no está. El tono de voz de una persona que te recuerda a otra. Una frase que alguien dice sin pensar y que a ti te activa un recuerdo de hace 10 años. Una escena de una serie que se parece demasiado a algo que viviste.
Todo es un trigger emocional. Y cada trigger viene con su montaña rusa.
Lo que me fastidia es que esto no es selectivo. No puedo elegir emocionarme solo con las cosas bonitas. Si mi cerebro va a sentir la alegría al máximo, también va a sentir la tristeza, la rabia, la nostalgia y los cambios de humor que no entiendo al máximo.
Paquete completo. Sin opción de personalizar.
¿Esto significa que soy emocionalmente inestable?
No. Y esto es importante.
Inestable suena a que algo está mal. A que estás roto. A que necesitas que te arreglen. Pero no es eso. Tu cerebro no es inestable. Tu cerebro es intenso. Procesa las emociones a un volumen que la mayoría de la gente no experimenta. Y eso no es un defecto. Es una característica.
El problema es que nadie te enseña a vivir con eso. Nadie te dice: "Oye, tu cerebro va a reaccionar mucho más fuerte que el de los demás a los estímulos emocionales. Es normal. No estás loco."
En vez de eso te dicen "no seas exagerado" o "no es para tanto". Y tú te lo crees. Y empiezas a pensar que actúas sin pensar emocionalmente porque algo falla en ti.
No falla nada. Solo que tu ecualizador está puesto al máximo y nadie te dio el manual de instrucciones.
¿Se puede hacer algo con esto?
Sí. Pero no lo que piensas.
No se trata de dejar de sentir. Eso no va a pasar. Tu cerebro no va a dejar de emocionarse con canciones ni de sentir nostalgia cuando un olor le recuerda a 2015. Eso es parte de ti.
Lo que sí puedes hacer es entenderlo. Saber que cuando tu humor cambia de golpe no es que estés mal. Es que un estímulo activó una respuesta emocional desproporcionada. Y que esa respuesta tiene fecha de caducidad. Pasa. Siempre pasa.
Yo lo que hago es dejarla pasar. En serio. Suena la canción, me golpea la nostalgia, y en vez de luchar contra ella me digo: "Vale, estamos nostálgicos. Bien. Esto durará unos minutos y luego volveré."
Y funciona. No siempre. No al instante. Pero funciona más que intentar no sentir, que es como intentar no pensar en un elefante rosa. Cuanto más lo intentas, más piensas en él.
Ahora, si esto no es solo canciones. Si es que tu humor cambia varias veces al día sin razón aparente. Si las emociones mandan en tu vida más de lo que tú mandas en ellas. Si no puedes regular lo que sientes en momentos de estrés. Entonces merece la pena hablar con un profesional. Porque a lo mejor hay algo debajo que explica todo esto.
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