Mi atención se va en mitad de una frase y no sé qué estaba diciendo
Estás hablando, tu cerebro se va a otra parte, y de repente no tienes ni idea de qué estabas diciendo. No es despiste, es un patrón.
Estás contando algo. Algo que te importa. Algo que habías pensado bien. Y de repente, en mitad de la frase, tu cerebro se va. Así, sin avisar. Como un gato que está tumbado encima de ti y de repente decide que tiene cosas más importantes que hacer.
Y te quedas ahí. Con la frase a medias. Mirando a la otra persona. Intentando recordar de qué estabas hablando. "Pues... ¿qué estaba diciendo?" Y la otra persona te mira y dice "estabas hablando de la reunión" y tú piensas "ah, sí, la reunión, vale", pero ya no sabes qué ibas a decir de la reunión. Se ha ido. Como si alguien hubiera borrado los últimos 30 segundos de tu memoria.
Lo peor es la cara que pone la gente. Esa mezcla de confusión y preocupación. "¿Estás bien?" Sí, estoy bien. Mi cerebro acaba de decidir irse a pensar en qué voy a cenar esta noche en mitad de una conversación sobre presupuestos trimestrales. Nada nuevo.
¿Por qué pierdes el hilo de lo que estás diciendo?
Porque hablar requiere más concentración de la que parece. No es solo abrir la boca y que salgan palabras. Tu cerebro tiene que hacer varias cosas a la vez: recordar el punto que quieres hacer, construir la frase, elegir las palabras, monitorizar la reacción de la otra persona, y mantener todo eso en la memoria de trabajo mientras lo ejecutas.
Y si tu memoria de trabajo es pequeña, cualquier pensamiento intruso puede desplazar lo que estabas diciendo. Es como hacer malabarismos con tres pelotas y que alguien te lance una cuarta. No es que se te caigan las cuatro. Es que se te cae la que llevabas más tiempo sosteniendo. Que casualmente es la frase que estabas diciendo.
Y la cuarta pelota puede ser cualquier cosa. Un ruido. Una palabra que te ha recordado otra cosa. Un pensamiento sobre algo que tienes que hacer luego. Tu cerebro no distingue entre lo relevante y lo irrelevante en ese momento. Todo compite por el mismo espacio.
No es lo mismo que olvidarse de algo
Hay una diferencia importante entre olvidar algo y perder el hilo en tiempo real. Olvidar es "ayer no me acordé de comprar leche". Perder el hilo es "estoy comprando leche ahora mismo y de repente no sé por qué estoy en el supermercado".
Cuando pierdes el hilo de las conversaciones, no es un problema de memoria a largo plazo. Es un problema de atención sostenida. Tu cerebro no puede mantener el foco en una sola cosa el tiempo suficiente para completar la acción. Y eso se nota especialmente cuando hablas, porque hablar es una acción en tiempo real que no puedes pausar.
Un documento puedes dejarlo y volver. Una conversación no. Si te vas, te vas. Y la frase que estabas construyendo se evapora.
¿Qué puedes hacer cuando pasa?
Primero: no fingir. Lo peor que puedes hacer es inventarte una continuación que no tiene nada que ver con lo que ibas a decir. El otro lo nota. Y tú te sientes peor.
Mejor ser honesto: "Se me ha ido. ¿Qué estaba diciendo?" Sí, es incómodo. Pero es infinitamente menos incómodo que soltar un "y por eso es importante que..." sin tener ni idea de qué es importante ni por qué.
Segundo: si estás en una reunión o situación donde perder el hilo es especialmente problemático, anota los puntos clave antes de hablar. Una palabra por punto. No necesitas un guion completo. Solo anclas. "Presupuesto. Retraso. Propuesta." Tres palabras que, si tu cerebro se va, te permiten volver.
Si esto te pasa de vez en cuando, es humano. A todo el mundo se le va la cabeza alguna vez. Pero si te pasa constantemente, si no puedes concentrarte en nada el tiempo suficiente para terminar ni una frase, eso no es un despiste normal. Es un patrón. Y los patrones tienen explicación.
Esto no es un diagnóstico. Pero si tu atención desaparece en mitad de tus propias frases con regularidad, hablar con un profesional no es exagerar. Es ser práctico.
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