El domingo de meal prep que nunca llega con TDAH
Con TDAH el meal prep suena perfecto en teoría: recetas, lista, tuppers. Pero el domingo llega y tu cerebro no aparece. No es pereza, es otra cosa.
El sábado por la noche lo tienes claro. Esta semana sí. Esta semana cocinas el domingo, preparas los tuppers, tienes comida lista para cada día y dejas de depender del kebab de la esquina y de cenar galletas a las 11 de la noche.
Buscas recetas. Tienes cuatro pestañas abiertas en el móvil. Haces la lista de la compra. Incluso vas al supermercado el sábado para no tener que ir el domingo y perder el momentum.
Lo tienes todo. Los ingredientes están en la nevera. El plan existe.
Y el domingo llega.
¿Por qué el meal prep con TDAH parece imposible?
No es que el plan sea malo. El plan estaba bien. El problema es que el domingo por la mañana te levantas y tu cerebro no siente la urgencia que sentía el sábado por la noche.
El sábado había dopamina. Había novedad. Había la emoción de tener un plan nuevo, de visualizarte la semana organizada, de sentirte la persona que va a cocinar en batch como un adulto funcional. Eso era suficiente para activar el sistema.
El domingo por la mañana no hay novedad. Ya no es un plan emocionante. Es trabajo. Son dos horas de estar de pie en la cocina haciendo cosas que no tienen nada de estimulante. Y tu cerebro, que funciona por dopamina, no encuentra el combustible para arrancar.
Así que lo pospones. Primero media hora. Luego un par de horas. A las 5 de la tarde ya no tiene sentido empezar. Y los ingredientes se quedan en la nevera esperando a que llegue el siguiente domingo de buen plan.
La trampa de la planificación entusiasta
Con TDAH tienes acceso a dos versiones de ti mismo. Está el tú del momento de planificación, que está activado, entusiasmado, lleno de energía y convencido de que esto lo puede hacer. Y está el tú del momento de ejecución, que no siente nada de eso y se pregunta quién demonios se comprometió a cocinar cuatro horas un domingo.
No son el mismo estado mental. Y el primero siempre sobreestima lo que el segundo va a poder hacer.
El problema con el meal prep clásico es que requiere mantener el estado de activación durante mucho tiempo en una tarea que no da recompensa inmediata. Estás dos horas en la cocina y al final tienes unos tuppers. Genial. Pero el cerebro con TDAH necesita retroalimentación a lo largo del proceso, no solo al final. Y picar verduras durante 40 minutos no se la da.
Si ya te has sentido identificado con esto de comprometerte con planes que luego no ejecutas, con la procrastinación que aparece exactamente cuando más te importa algo, vas a reconocer el patrón.
Lo que pasa cuando sí empiezas
Pongamos que consigues arrancar. Que el domingo se da bien, que arrancas con energía y te pones con el arroz y el pollo.
Media hora bien. Te sientes productivo. Pero entonces el arroz tarda más de lo esperado y mientras esperas abres el móvil y hay algo interesante y cuando te das cuenta llevas 25 minutos en el sofá y el arroz lleva 10 minutos pasado.
O cocinas una cosa y te aburres. Ya no tienes ganas de seguir. Tienes el arroz listo, pero la ensalada te parece un rollo y las proteínas del tercer bote ya no te apetecen ni pensarlas. Así que dejas el arroz, guardas lo que hay y dices "con esto suficiente".
Y entonces a mitad de semana el arroz ya no apetece, los tuppers se van quedando en la nevera porque nunca es el momento perfecto de comérselos, y el jueves abres la nevera y hay tres recipientes de arroz con pinta de que llevan ahí desde el neolítico.
La comida se pudre. Acabas pidiendo pizza. Y tienes la sensación de haber fallado otra vez.
No has fallado. Has chocado contra la arquitectura de tu cerebro.
El meal prep está diseñado para otro tipo de cerebro
Seré directo: el meal prep como sistema de productividad está diseñado para cerebros que pueden mantener la motivación en tareas largas sin recompensa inmediata, que no se aburren en mitad del proceso, y que toleran bien la monotonía.
Ninguna de esas tres cosas describe a un cerebro con TDAH.
El meal prep también asume que vas a querer comer lo mismo cuatro días seguidos. Y ahí el cerebro con TDAH dice que no. Porque lo que querías el domingo ya no te apetece el miércoles. La novedad se fue. La comida ya no tiene el atractivo del "lo acabo de hacer". Ahora es un tupper frío de algo que llevas viendo en la nevera desde el lunes.
Esto no es capricho. Es que tu cerebro necesita algo diferente de la comida que el sistema de meal prep no te puede dar. Y forzarlo igual genera exactamente lo que ves: desperdicio, frustración y la sensación de que no puedes ni organizar la comida de la semana.
Si encima olvidar comer con TDAH ya es un problema base, añadir la capa de "y además tienes que haber preparado la comida el domingo" es demasiado. Son dos sistemas que fallan a la vez.
Lo que sí funciona (sin ser el meal prep de Instagram)
No voy a decirte que el meal prep es imposible con TDAH. Pero sí que el meal prep clásico de "cuatro horas el domingo con doce recipientes" probablemente no es para ti.
Lo que funciona mejor es reducir la ambición al mínimo viable.
Una sola cosa, no doce. Cocinas arroz. O cocinas pechuga. O cocinas lentejas. Una cosa. Algo que puedas tener listo en 20 minutos y que no requiera que mantengas la atención durante horas. Algo que sea suficiente para tres días, no para una semana entera.
Cocinar cada dos días en lugar de una vez a la semana. Con TDAH mantener la frescura del plan funciona mejor en ciclos cortos. No es tan eficiente como el batch cooking ideal. Es mucho más sostenible.
Cero toma de decisiones en el momento. Si tienes que decidir qué cocinar mientras tienes hambre y el cerebro frito, lo haces fatal. Decide la noche anterior, o el mismo día por la mañana, cuándo todavía no estás desesperado. Esto conecta directamente con lo básico que no es tan básico cuando tienes TDAH: las cosas que para otros son automáticas, para tu cerebro requieren un sistema.
Ingredientes preparados, no recetas elaboradas. Tener en la nevera proteína ya cocinada, arroz o pasta hervida, verdura cortada. No "platos". Componentes. Así cada día puedes combinarlos de maneras ligeramente diferentes y el cerebro no siente que está comiendo lo mismo por quinta vez.
No es pereza. Es arquitectura.
Llevas años creyendo que el problema eres tú. Que si tuvieras más fuerza de voluntad, más disciplina, si te esforzaras más, serías capaz de hacer lo que hace todo el mundo los domingos.
No es eso.
El meal prep falla con TDAH porque el sistema no está diseñado para tu cerebro. No porque tú estés roto. El sistema asume una capacidad de mantener la motivación en tareas largas y una tolerancia al aburrimiento que tu cerebro no tiene. Y en lugar de adaptar el sistema, te has estado exigiendo cambiar tú.
Lo mismo pasa con la organización de la casa con TDAH o con cualquier sistema de productividad diseñado para cerebros que no son el tuyo: el problema no es que no lo intentes. Es que lo intentas con herramientas que no te sirven.
Tu cerebro no es malo organizando comida. Es que nadie te ha explicado cómo organizar comida para cerebros que se activan con novedad y se apagan con la monotonía.
Los domingos de tuppers perfectos no son para ti. Pero comer bien esta semana sí puede serlo, si ajustas el sistema en lugar de ajustarte a ti mismo.
Si esto de los planes que no se ejecutan, la motivación que desaparece exactamente cuando la necesitas y la sensación constante de que fallas en cosas que deberían ser fáciles te suena demasiado familiar, haz el test de TDAH. 43 preguntas, 10 minutos, y quizás una explicación para muchas cosas que llevan años sin tener nombre.
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