Me olvido de tomar la medicación aunque la veo cada mañana
El bote está en la encimera. Lo veo cada día. Y cada día lo ignoro sin darme cuenta. No es que no quiera, es que mi cerebro no conecta.
El bote de pastillas está en la encimera de la cocina. Al lado de la cafetera. Lo veo cada mañana. Lo miro. Mi cerebro lo registra. Y luego me hago el café, miro el móvil, me siento en el sofá, y dos horas después pienso: "mierda, no me he tomado la pastilla".
Esto pasa tres de cada cinco días.
He probado ponerlo más visible. Encima de la taza del café. Literalmente encima. Lo muevo, me hago el café, y me olvido. He probado alarmas. Suenan, las apago "para tomármela ahora mismo", y no la tomo. He probado pastilleros de esos con los días de la semana. Funciona genial. Salvo que también me olvido de abrir el pastillero.
La ironía máxima: la pastilla que me olvido de tomar es la del TDAH. La que se supone que me ayuda a no olvidar cosas. Si esto no es humor negro, no sé qué es.
Y lo peor no es olvidarla. Lo peor es la duda de después. "¿Me la he tomado hoy o no?" Porque a veces la rutina se ejecuta tan en piloto automático (los días que funciona) que no tengo recuerdo de haberla tomado. ¿La cogí o no la cogí? ¿Fue hoy o fue ayer? Abro el pastillero. Miro. La del martes no está. ¿Estamos a martes o a miércoles? Miro el móvil. Miércoles. ¿Entonces me tomé la del martes ayer y hoy no me he tomado la del miércoles? ¿O me tomé la del martes hoy pensando que era martes? Es un rompecabezas existencial cada mañana.
¿Cómo puedes olvidarte de algo que ves todos los días?
Porque ver y procesar son cosas distintas.
Mi cerebro ve la pastilla. La registra visualmente. Pero entre registrarla y actuar sobre ella hay un espacio. Y en ese espacio cabe literalmente cualquier cosa. Un pensamiento. Un ruido. Una notificación. El olor del café. Cualquier estímulo que entre por la puerta se cuela en ese espacio y empuja a la pastilla al fondo de la cola. Y para cuando el cerebro vuelve a procesarla, ya estoy en otra habitación haciendo otra cosa.
Es como esas veces que entras en una habitación y no te acuerdas de a qué habías ido. Pero multiplicado por todo. Cada día. Con todo lo que requiere hacer algo "ahora".
La memoria de trabajo es como una mesa muy pequeña. Solo caben dos o tres cosas a la vez. Y cada cosa nueva que llega empuja algo fuera de la mesa. La pastilla estaba en la mesa. El café la empujó. El móvil empujó al café. Y la pastilla ya está en el suelo, debajo de la mesa, invisible.
Esto no es despiste. Esto no es "no te importa tu salud". Es un cerebro que tiene la capacidad de retener intenciones de un pez de colores en un acuario.
¿Qué pasa cuando te saltas la medicación?
Depende del día.
Hay días que no noto nada. Funciono normal (mi normal, que ya de por sí es caótico). Pero hay días que a mediodía me doy cuenta porque todo se desmorona. No puedo concentrarme. Pierdo cosas. Empiezo tareas y las dejo a medias. Estoy más impulsivo. Más desorganizado. Más yo sin filtro.
Y la gente dice: "si te sienta tan bien, ¿cómo se te olvida?" Como si olvidar fuera una decisión. Como si mi cerebro eligiera no tomarla.
Pero es que eso es justamente el problema. El TDAH afecta a la memoria de trabajo y a la capacidad de ejecutar intenciones. O sea, afecta precisamente a lo que necesitas para acordarte de tomar la pastilla que trata el TDAH. Es un círculo perfecto de ironía médica.
Es como la rutina matutina. Sabes que tienes que hacer algo. Lo quieres hacer. Lo planeas hacer. Pero entre el plan y la acción hay un agujero negro donde desaparecen las intenciones.
¿Hay algún truco que funcione de verdad?
Te voy a contar lo que funciona para mí, con la advertencia de que no soy médico ni nada parecido. Esto es pura experiencia personal.
Lo primero que me funcionó fue vincular la pastilla a una acción que sí hago siempre. No "me la tomo por la mañana". Me la tomo en el momento exacto en que toco la cafetera. No antes. No después. En el momento en que mi mano toca la cafetera, la otra mano coge la pastilla. Es un gesto, no una decisión. Y los gestos son más fáciles de automatizar que las decisiones.
Lo segundo: la pastilla ya no está "cerca" de la cafetera. Está dentro de la taza. Literalmente dentro. Si quiero café, primero tengo que sacar la pastilla. Y si la tengo en la mano, me la tomo. No por disciplina. Por inercia.
Lo tercero: dejar de confiar en mi memoria. Si tengo que recordar algo, está escrito. Si tengo que hacer algo, está vinculado a algo físico. Mi cerebro no es de fiar para las intenciones. Y en vez de pelearme con eso, he construido un sistema que funciona alrededor de esa limitación.
Lo quinto (sí, ya son cinco, pero es que esto necesita arsenal): marcar en el calendario cada día que te la tomas. No como recordatorio. Como registro. Porque cuando puedes mirar atrás y ver "me la he tomado 4 de 5 días esta semana", tienes datos reales en vez de la sensación difusa de "creo que se me olvida mucho". Y los datos te ayudan a ver patrones: ¿se te olvida más los fines de semana? ¿Los días que no trabajas? ¿Cuando cambias de rutina? Esos patrones son oro.
Y lo sexto, que me costó aceptar: decirle a alguien. Mi novia sabe que me olvido de la medicación. Y hay mañanas en las que me pregunta "¿te la has tomado?" No como control. Como apoyo. Y esas mañanas, me la tomo. Porque a veces la mejor herramienta para un cerebro que no colabora es otro cerebro que sí lo hace. No es dependencia. Es equipo.
¿Y si te olvidas de todo, no solo de la medicación?
Si se te olvida la medicación. Y la cita del médico. Y devolver la llamada. Y comprar lo que faltaba. Y el cumpleaños de tu amigo. Y la ropa en la lavadora. Y apagar el fuego de la cocina (esto me ha pasado, y sí, es tan grave como suena).
No es despiste generalizado. Es memoria de trabajo limitada. Y es una de las características principales del TDAH en adultos.
Yo no supe que lo tenía hasta los 27 años. Y durante esos 27 años, pensé que era irresponsable. Que no me importaban las cosas. Que era un desastre como persona. Resulta que no era nada de eso. Era un cerebro que procesa la información de forma diferente y que necesita ayuda externa para no perder las cosas por el camino.
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Esto no sustituye consejo médico. Si tienes problemas con tu medicación, habla con tu psiquiatra. Si sospechas que hay algo detrás de tus olvidos constantes, consulta con un profesional.
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Si quieres empezar a entender por qué tu memoria te falla constantemente, tengo un test de TDAH de 43 preguntas basado en escalas clínicas. No diagnostica, pero conecta puntos. 10 minutos.
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