Mis fotos del móvil son 10.000 imágenes sin organizar
Tienes 10.000 fotos en el móvil. Sin carpetas. Sin orden. Capturas, memes, fotos de comida y alguna foto bonita perdida entre el caos.
Abre la galería de tu móvil. ¿Cuántas fotos tienes? No, no me digas un número redondo. Ve a ajustes y míralo. ¿Diez mil? ¿Quince mil? ¿Veinte mil?
Y ahora dime cuántas de esas fotos necesitas de verdad. Doscientas, quizá. Trescientas si eres generoso. El resto son capturas de pantalla de cosas que ya no recuerdas, fotos de documentos que sacaste "por si acaso", memes que te mandaron hace tres años, fotos borrosas que no borraste, selfies de prueba y tres mil fotos de comida que nunca vas a mirar otra vez.
Y no es que no quieras ordenarlas. Es que cada vez que abres la galería con la intención de "hoy sí que organizo las fotos", miras las diez mil imágenes y piensas: "Mañana." Y mañana se convierte en nunca. Y las fotos siguen acumulándose.
¿Por qué es imposible organizar tus fotos?
Porque organizar fotos es la tarea más ingrata que existe. No es difícil. No requiere habilidad. Pero requiere algo que tu cerebro no tiene: paciencia para tareas repetitivas sin recompensa.
Piensa en lo que implica: abrir una foto, decidir si la quieres o no, borrarla o moverla a una carpeta, y pasar a la siguiente. Repite eso diez mil veces. Cada foto es una microdecisión. ¿La borro? ¿La guardo? ¿En qué carpeta? ¿Necesito esta captura de pantalla de un tuit de 2023? Probablemente no. Pero ¿y si la necesito?
Y ahí te quedas. Paralizado entre "borrar" y "y si la necesito". Durante diez mil fotos. No hay cerebro que aguante eso. Pero especialmente no lo aguanta un cerebro que no sabe gestionar su tiempo y que se agota con las decisiones repetitivas.
El caos digital como espejo del caos físico
Mira, tus fotos son tu mesita de noche digital. Un vertedero donde va todo lo que no tiene sitio. La misma lógica aplica: cada vez que sacas una foto o haces una captura, la dejas en el carrete sin pensar. Y se acumula. Y se acumula. Y se acumula.
Y luego buscas una foto concreta y tardas quince minutos en encontrarla. O no la encuentras. O la encuentras tres veces porque la tenías duplicada. Porque tu carrete es un cajón de sastre de 50 gigas donde conviven las fotos de tu boda con capturas de contraseñas del WiFi del hotel.
Es el mismo patrón que el caos de tu casa. No es que no te importe el orden. Es que mantener el orden requiere un tipo de atención sostenida que tu cerebro no te da. Y si no te la da con objetos físicos que puedes ver y tocar, imagina con archivos digitales que ni siquiera ves.
La captura de pantalla compulsiva
Hablemos de la captura de pantalla. Porque eso es un mundo.
Ves algo interesante en internet. Un artículo, un producto, un dato, una dirección. Y en vez de guardarlo en marcadores, en notas o en cualquier sitio organizado, haces captura de pantalla. Porque es más rápido. Un clic y ya está. Problema resuelto.
Solo que no está resuelto. Ahora tienes una captura de pantalla perdida entre otras mil capturas de pantalla. Y cuando la necesites, no vas a poder buscarla por texto. No vas a poder buscarla por título. Solo puedes buscarla haciendo scroll por mil imágenes esperando reconocerla visualmente.
Y adivina qué: nunca la encuentras. Y si la encuentras, ya no la necesitas.
Las capturas de pantalla son la versión digital de guardar algo en un sitio seguro. Piensas que lo estás guardando. Pero lo que estás haciendo es tirarlo a un agujero negro con forma de carrete de fotos.
El consejo que no quieres oír
No vas a organizar tus diez mil fotos. No va a pasar. Acepta eso. Lo que puedes hacer es empezar de cero con un sistema simple: una carpeta al mes. Enero 2026. Febrero 2026. Y cada mes, pasas las fotos que importan a la carpeta del mes. Las demás, al vacío.
No vas a ir hacia atrás. Las diez mil fotos de atrás están ahí y van a quedarse ahí. Pero de hoy en adelante, puedes tener algo de orden. No perfecto. No bonito. Funcional.
Porque la organización no es tener todo perfecto. Es tener un sistema lo suficientemente simple como para que tu cerebro lo siga sin esfuerzo. Y "una carpeta al mes" es lo más simple que existe.
Si el caos digital es solo una parte de un caos más grande, si la desorganización es tu estado natural en todo (casa, trabajo, tiempo, finanzas), si sientes que todo te cuesta más que a los demás, quizá no es pereza. Quizá no es dejadez. Quizá hay algo que explica por qué tu cerebro no hace lo que le pides. Y un profesional puede ayudarte a encontrar esa explicación.
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