Me cuesta escuchar hasta el final sin pensar en lo siguiente

La otra persona habla y tú ya estás formulando tu respuesta. No es desinterés. Tu cerebro va tres pasos por delante.

La otra persona está hablando. Tú la estás mirando a los ojos. Asientes. Pareces atento. Pero dentro de tu cabeza hay una fiesta a la que nadie te ha invitado.

Tu cerebro ya procesó lo que dijo en la primera frase y ahora está en otra galaxia. Pensando en lo que vas a responder. O en algo que te recordó lo que dijo. O en lo que vas a cenar. O en las tres cosas a la vez.

Y de repente la persona se calla y te mira esperando una respuesta. Y tú solo captaste las últimas 4 palabras. Que encima no tienen sentido sin las 40 anteriores.

¿Por qué tu cerebro no puede esperar al final?

Porque tu cerebro no funciona en modo grabación lineal. Funciona en modo radar. Capta señales, dispara conexiones, salta a asociaciones. Todo a la vez. Todo al mismo tiempo.

Y escuchar requiere exactamente lo contrario. Escuchar requiere que tu cerebro se quede quieto. Que no genere nada. Que solo reciba. Y tu cerebro no sabe recibir sin generar. Es como pedirle a un motor que esté encendido pero no se mueva. Técnicamente posible, pero va contra su naturaleza.

Lo peor es que no es desinterés. A veces te pasa más con las personas que más te importan. Porque lo que dicen te activa más cosas. Más ideas, más respuestas, más ganas de participar. Y paradójicamente, cuanto más te importa la conversación, peor escuchas. Porque tu cerebro está más acelerado.

La conversación que solo existe en tu cabeza

Esto tiene un efecto secundario que nadie menciona. Tú crees que has tenido una conversación completa. Pero la mitad de esa conversación solo pasó dentro de tu cabeza.

Has formulado respuestas brillantes que nunca dijiste. Has hecho conexiones que nunca compartiste. Has entendido cosas que la otra persona no dijo porque tu cerebro rellenó los huecos por su cuenta.

Y cuando luego surge algo relacionado y dices "ya hablamos de esto", la otra persona te mira como si estuvieras loco. Porque no, no hablasteis de eso. Tú lo pensaste mientras ella hablaba. Que no es lo mismo.

Esto conecta con esa tendencia a hablar demasiado de ti mismo en las conversaciones. No porque seas egocéntrico, sino porque lo que hay dentro de tu cabeza pide salir con una urgencia que no puedes controlar. Y lo que la otra persona dice se convierte en trampolín para lo tuyo.

¿Escuchar es un músculo que se entrena?

A ver, sí y no. Puedes mejorar. Pero es como entrenar con pesas con una mano atada a la espalda. Puedes hacerlo, pero es más difícil que para los demás.

Lo que a mí me funciona es una cosa rara: cuando noto que mi cerebro se está yendo, me fijo en un detalle físico de la persona. Sus manos, cómo mueve los ojos, si tiene una mancha en la camiseta. Lo que sea. Eso ancla mi atención al momento presente y le da a mi cerebro algo que hacer mientras escucha.

No es perfecto. A veces me pierdo igual. Pero es mejor que nada.

Y otra cosa: no finjas que escuchaste cuando no escuchaste. Di "perdona, me he despistado, ¿puedes repetir eso?". Sí, es incómodo. Pero es menos incómodo que responder algo que no tiene nada que ver con lo que te dijo y que la otra persona se dé cuenta de que no estabas escuchando.

El problema no es la voluntad

Esto es algo que necesito que entiendas. Porque si te cuesta escuchar hasta el final, probablemente llevas años pensando que eres un egoísta, un desatento, alguien a quien no le importan los demás.

Y no es eso. En absoluto.

Hay gente cuyo cerebro necesita más esfuerzo para mantener la atención sostenida. No porque quiera desconectar, sino porque su sistema atencional funciona de forma diferente. Según la OMS, los problemas de atención sostenida son uno de los indicadores centrales de TDAH en adultos. No de mala educación. De neurología.

Socializar siendo así agota

No soy médico ni pretendo serlo. Pero si esto te pasa constantemente y te está afectando a tus relaciones, quizá no sea un tema de "intenta escuchar mejor". Quizá sea algo que merece la pena explorar con un profesional.

---

Si reconoces este patrón y quieres entender mejor qué hay detrás, tengo un test de 43 preguntas que puede ayudarte. Sin diagnóstico, sin compromiso, pero con información real para saber si merece la pena investigar más. Hacer el test TDAH.

Relacionado

Sigue leyendo