Me canso más los fines de semana que entre semana
Llegas al sábado esperando descansar y acabas más reventado que el viernes. No es raro. Tu cerebro funciona con reglas que nadie te explicó.
Viernes por la noche. Estoy reventado. Pienso "mañana descanso, mañana me recupero, mañana vuelvo a ser persona".
Llega el sábado. Duermo hasta las once. No hago nada productivo. No tengo obligaciones. Y a las seis de la tarde estoy más cansado que a las once de la noche del viernes con tres proyectos en el aire.
No tiene sentido. O sí. Depende de cómo funcione tu cerebro.
¿Cómo es posible cansarte más descansando?
Parece un sinsentido, ¿no? Si estás cansado y descansas, deberías estar menos cansado. Es lógica básica. Funciona con la gripe, funciona con las agujetas, funciona con todo.
Con todo menos con esto.
Porque el cansancio que sientes el sábado no es físico. No te duelen los músculos. No te falta sueño. Lo que te falta es activación.
Te lo explico con una analogía. Imagina que tu cerebro es una noria. De esas de feria. Entre semana, la noria gira porque hay gente subiéndose constantemente: deadlines, reuniones, mensajes, tareas. La noria no para. Y tú estás agotado de tanto girar.
Llega el sábado. Nadie se sube a la noria. Y la noria no para de golpe. Se frena poco a poco. Y ese frenarse se siente peor que el girar. Porque es un parón sin aterrizaje. Tu cerebro pasa de cien a cero y no sabe qué hacer con el silencio.
Y en vez de descanso, hay vacío. Y el vacío cansa. Mucho más que la actividad.
¿Te cansas del descanso o de la falta de estimulación?
Esta es la pregunta clave.
Porque cuando te miro el sábado por la tarde, tumbado en el sofá, con la tele puesta, sin ganas de nada, pareces cansado. Pero no lo estás. Lo que estás es infraestimulado.
Tu cerebro, que entre semana tenía mil fuentes de dopamina (aunque fueran estresantes), de repente se queda sin ninguna. Y un cerebro sin dopamina no descansa. Se deprime.
Es como no tener motivación para nada pero solo los fines de semana. El lunes te levantas, hay presión, hay cosas que hacer, y de repente la energía vuelve. No porque hayas descansado. Porque la estimulación ha vuelto.
Y esto tiene un nombre que quizá no te esperas.
Lo que nadie te dice sobre los fines de semana y el TDAH
El TDAH no es solo no poder sentarte a estudiar. Es un problema de regulación de la dopamina que afecta a todo. Al ánimo, a la energía, a la motivación, a la capacidad de disfrutar del tiempo libre.
Las personas con TDAH muchas veces necesitan estructura externa para funcionar. No por disciplina. Porque sin estructura, sin presión, sin deadlines, el cerebro se queda sin el combustible que necesita para mantener un estado de ánimo estable.
Y los fines de semana son exactamente eso: dos días sin estructura externa.
Mi psicóloga me lo explicó así: "Tu cerebro genera dopamina cuando hay demanda. Si no hay demanda, no genera. Y tú lo sientes como cansancio, pero es desactivación."
Me voló la cabeza. Porque yo llevaba años pensando que era raro. Que estaba enfermo. Que algo estaba fundamentalmente mal en mí porque no podía disfrutar de un puñetero sábado sin planes.
Y resulta que no estaba mal. Mi cerebro simplemente funciona con otro sistema. Un sistema que me cansa más que a los demás haciendo lo mismo, pero que también se cansa cuando no hace nada.
Si algo de esto resuena contigo, consulta con un profesional. Esto no es un diagnóstico, pero puede ser el empujón que necesitas para entenderlo.
¿Qué haces con los fines de semana entonces?
No te voy a decir que me levanto a las siete y hago yoga. No es verdad.
Lo que hago es no dejar el fin de semana completamente vacío. Un plan mínimo. No un plan de productividad. Un plan de estimulación.
Quedar con alguien. Salir a un sitio nuevo. Un proyecto tonto que me apetezca. Un juego. Lo que sea que le dé a mi cerebro algo donde agarrarse.
Porque he aprendido que mi descanso no es la ausencia de actividad. Es la presencia de actividad que no me estresa pero sí me estimula.
Y desde que lo hago así, los fines de semana han dejado de ser ese agujero negro donde caía todos los sábados a las tres de la tarde. Siguen sin ser "productivos" en el sentido clásico. Pero al menos ya no acabo el domingo más destrozado que el viernes.
Parece una tontería, pero la diferencia entre un sábado vacío y un sábado con un mínimo de estimulación es la diferencia entre que todo te cueste más y que las cosas fluyan un poco. Ya te digo.
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Si te identificas con esto y quieres entender mejor cómo funciona tu cerebro, hice un test de 43 preguntas. Gratis. Sin diagnóstico, pero con suficiente información para saber si vale la pena hablar con un profesional. Hacer el test TDAH.
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